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María Corina propone el despliegue urgente de una Operación de Paz y Estabilización en Venezuela
De acuerdo con la dirigente, los venezolanos actuarían con el respaldo de la comunidad internacional en una “acción conjunta”_
La líder opositora venezolana plantea acciones concretas para escalar en la consolidación de una amenaza de fuerza real, detener el sufrimiento venezolano y el ataque contra Occidente
(Caracas. 08/06/2020) María Corina Machado, coordinadora nacional de Vente Venezuela, aseguró este lunes que la única alternativa para desalojar al conglomerado criminal instalado en el país es la conformación de una coalición internacional que despliegue una Operación de Paz y Estabilización en Venezuela (OPE). De acuerdo con la líder opositora, oponerse a la presencia de esa fuerza internacional es condenar a la nación al dominio de las mafias y permitir la destrucción de las democracias de América.
En un artículo publicado en el medio español El Mundo, titulado “Venezuela: el desafío ineludible para Occidente”, la dirigente ratificó que Venezuela es un “Estado fallido” y además, una “nación ocupada”. Explicó que la ausencia total de Estado de Derecho, la pérdida de control sobre el territorio y la imposibilidad de garantizar la seguridad humana, así como la anarquía de múltiples grupos criminales (guerrilla, carteles del narcotráfico y células terroristas), obliga a las fuerzas democráticas a actuar cuanto antes con una amenaza de fuerza real.
“Si bien no existe un ‘derecho de intervención’, sí es legítima la ‘obligación a intervenir y el Derecho a Proteger’ [R2P]”, afirmó en el documento, en el que también enumera los objetivos de esa “operación de paz multifacética”: a) control del territorio, seguridad y desarme; b) asistencia humanitaria primaria; c) reconstrucción de la infraestructura de emergencia y de los servicios públicos; d) restauración de la ley y el orden; e) promoción del Estado de Derecho y f) reinstitucionalización democrática del país.
Y agregó: “Desde un punto de vista causal, el éxito de cada uno de estos objetivos es prerrequisito para el éxito de los otros”. Por esto, consideró que esta operación no debe depender de una sola organización, sino que debe estar conformada por distintos aliados (instituciones y países) con disposición y legitimidad regional en el marco del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y diferentes mecanismos interamericanos.
Cuatro acciones concretas
María Corina Machado aseveró que el hemisferio se ha movido en la dirección correcta al aplicar sanciones contra el régimen y empresas del Estado usadas por el aparato criminal, al emitir imputaciones judiciales en EEUU contra las cabezas del Estado narco-terrorista y al avanzar con la operación multinacional antinarcóticos integrada por 22 países.
“Son pasos firmes en la construcción de una amenaza real a la tiranía. Ello ubica nuestra lucha en el plano correcto: las fuerzas democráticas frente a un conglomerado criminal”, dijo.
Sin embargo, planteó que es necesario “acelerar el paso y proceder con nuevas acciones”, que ella resume en cuatro: 1. El urgente bloqueo total de los flujos financieros y materiales de Venezuela hacia Cuba y la interrupción de la injerencia en telecomunicaciones entre ambos regímenes, 2. Expandir capacidades y alcance de la operación multinacional antinarcóticos desplegada en el Caribe, de modo que se incluya el bloqueo naval y aéreo de toda actividad de saqueo y colaboración del régimen venezolano con potencias extra-continentales y antidemocráticas, 3. Combatir el sistema de censura y propaganda del régimen a través de medios de alta tecnología y 4. Liderar una coalición para la conformación de una operación de paz multifacética para la recuperación y transición democrática en Venezuela.
“Hemos intentado todo”
La Coordinadora Nacional de Vente Venezuela señaló que los venezolanos están dispuestos a luchar, siempre y cuando vean consolidado ese respaldo internacional definitivo. En este sentido, detalló los mecanismos que están descartados tras 21 años de lucha contra el régimen.
Se refirió a 29 procesos electorales y 15 referendos, con el total control del régimen sobre los resultados y el desconocimiento de aquellos que les fueron adversos. Y dijo: “Si no hay soberanía nacional, no hay posibilidad de soberanía popular. Mientras el régimen esté en el poder no habrá elecciones, sólo farsas”.
También descartó los diálogos, luego de una docena de iniciativas como esas promovidas para lograr una “solución negociada”, que sólo otorgaron tiempo al régimen en el poder. Asimismo, rechazó la posibilidad de una insurrección militar por considerar que “las Fuerzas Armadas venezolanas son una institución en proceso de disolución con un precario apresto operacional” e infiltrada por cubanos y rusos.
Y finalmente, celebró la fuerza popular ejercida durante los más de 20 años de régimen chavista, desplegada en todas las modalidades de lucha ciudadana y pese a la represión y el control, pero recalcó que un nuevo intento de este tipo sería “suicida” sin ese respaldo de Occidente, en una “acción conjunta”.
De acuerdo con la venezolana, este planteamiento de urgencia está alineado con los intereses de las democracias de las Américas e insistió en que Occidente no puede permitir la instalación de un Estado fallido y criminal, apoyado y ocupado por potencias antidemocráticas y grupos terroristas, en el continente.
Se trata, en definitiva y como lo explica María Corina en el artículo, de una amenaza con dimensión geopolítica crítica, cuando se comprende la participación de Rusia, China e Irán en la dinámica venezolana y su propósito de expandir su influencia y acciones en el hemisferio.
“Liberar a Venezuela es indispensable para detener la operación de las fuerzas del crimen mundial contra Occidente. No se trata sólo de ser solidario con los venezolanos. Se trata de que cada quien asuma su responsabilidad histórica o sucumba ante el avance de tan inescrupulosa alianza. En nuestras manos está impedirla, por eso debemos actuar juntos, y hacerlo ya”, cierra el texto.
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Venezuela: El desafío ineludible para Occidente – Por María Corina Machado
La bandera iraní ya ondea en el centro de Caracas. El liderazgo democrático del hemisferio no puede ignorarlo. Es una provocación que nos obliga a actuar.
La devastación de la Nación venezolana es profunda y la explosividad de la situación está crudamente expuesta: violación masiva y sistemática de los derechos humanos, pandemia en medio de un drama humanitario, colapso de la economía y de todos los servicios públicos, una irresoluble crisis energética en un país que fue paradigma mundial de la industria petrolera.
Venezuela es un Estado fallido. La tragedia está a la vista y no admite ingenuidad o indiferencia: ausencia total de Estado de Derecho, pérdida incremental del control sobre el territorio y la imposibilidad de garantizar un mínimo de seguridad humana en cualquiera de sus múltiples dimensiones.
Venezuela es, además, una nación ocupada. La anarquía crece con la multiplicidad de grupos criminales, incluida las guerrillas colombianas, los carteles de la droga y células de Hezbolá, que se disputan vastas extensiones de territorio y recursos estratégicos del país.
Desde muy temprano en su acción destructora, el régimen chavista dio paso a una creciente vulneración de la soberanía nacional. Numerosos e insondables convenios con Cuba aseguraron el saqueo sistemático de las riquezas y de los activos, y asentaron el progresivo control cubano de la Fuerza Armada Nacional y del aparato de inteligencia y represión de la tiranía.
La convergencia de regímenes autoritarios y organizaciones terroristas y criminales transnacionales configura un secuestro con vocación de saqueo de toda una nación, en alianza con un conglomerado internacional de sedicentes empresarios y financistas depredadores que hacen vida y esconden sus capitales en las metrópolis de los países más desarrollados. Simultáneamente, estos grupos se esconden tras el ropaje de “reivindicaciones sociales” y construyen fachadas políticas como el Foro de Sao Paulo o el Grupo de Puebla para conspirar contra las instituciones de los países que los oponen.
El propósito financiero y criminal de ocupar a Venezuela, adquiere una dimensión geopolítica crítica al entender el grado de participación que tienen los regímenes ruso, chino e iraní en la dinámica venezolana y su evidente propósito de expandir su influencia y acciones en el hemisferio, para desestabilizar a las democracias occidentales. La ahora explícita presencia iraní en Venezuela demuestra la radicalización de las alianzas del cartel que tiraniza al país y su decisión de atrincherarse en el poder.
A nivel hemisférico, esta situación impacta los intereses más fundamentales de las democracias de las Américas. Occidente no puede permitir un Estado fallido y criminal, ocupado por potencias antidemocráticas y grupos terroristas ajenos a la región, en el corazón del continente. A nivel global esto representa una agresión al corazón mismo de la noción civilizadora de democracia liberal y representativa, y a los valores de la cultura occidental. Sólo basta con ver el avance del ataque institucional en España.
Los venezolanos hemos intentado todo para derrotar al régimen en 21 años de lucha. Y los resultados nos obligan a descartar mecanismos que sólo han servido para atornillarlos al poder. Esto hemos intentado:
- Elecciones. Llevamos 29 procesos electorales y 15 referendos en 22 años y cada vez el control del régimen sobre los resultados ha crecido hasta el punto de desconocer por vías ilegítimas aquellos que les han sido adversos. Si no hay soberanía nacional, no hay posibilidad de soberanía popular. Mientras el régimen esté en el poder no habrá elecciones, sólo farsas.
- Diálogos. Llegamos a una docena de iniciativas de diálogo promovidos con el fin de lograr una “solución negociada” con la tiranía. En sucesivos episodios de “diálogos” con algunos representantes de la oposición venezolana, el régimen se burló del Vaticano, de la Unión Europea y de los cancilleres de Latinoamérica; nunca pretendió cumplir los acuerdos, solo querían ganar tiempo. Lo lograron. En realidad, el propósito de estas conversaciones era eliminar las sanciones impuestas por la comunidad internacional, que limitan los movimientos de los miembros de las diferentes mafias y su entramado de testaferros, y que constriñen los flujos financieros del Estado forajido.
- Insurrección militar. Las Fuerzas Armadas venezolanas son una institución en proceso de disolución con un precario apresto operacional. La implacable infiltración de agentes cubanos y rusos, y la degeneración mafiosa de su estructura, han logrado neutralizar a los miembros que conservan convicciones democráticas. La verdadera efectividad de estas fuerzas es que están armadas para la inteligencia, la represión y la propaganda. Esta red de vigilancia y control se vierte también hacia su interior, por lo que los múltiples intentos de insurrección llevados a cabo por militares institucionales para desconocer al régimen criminal han sido infiltrados desde sus gestaciones, con consecuencias brutales en prisión, tortura y muerte para sus promotores.
- Insurrección popular. Esta fuerza la hemos ejercido durante los 21 años de régimen chavista. Los venezolanos, valientemente, nos hemos confrontado con esta corporación criminal multinacional y hemos desplegado todas las modalidades de lucha ciudadana, a pesar de la represión, el control social y la violencia sistemática contra ciudadanos indefensos, que han dejado miles de heridos y muertos. Hoy, la sociedad venezolana sigue igualmente dispuesta a luchar, pero tiene muy claro que es suicida hacerlo sin el respaldo de las fuerzas democráticas de Occidente, acompañando una acción conjunta.
Por todo esto, queda una única alternativa para desalojar definitivamente al conglomerado criminal que desarrolla un conflicto no convencional y totalmente asimétrico en contra de los venezolanos, y es la conformación de una coalición internacional que despliegue una Operación de Paz y Estabilización en Venezuela (OPE).
Nuestro país está invadido y ocupado; la Nación secuestrada, brutalizada y saqueada. Cada día que pasa el sufrimiento de los venezolanos se incrementa con pérdidas incalculables y el régimen avanza en la desestabilización del hemisferio. Si bien no existe un “derecho de intervención”, sí es legítima la “obligación a intervenir y el Derecho a Proteger” (R2P). Oponerse a la presencia en Venezuela de una fuerza de paz internacional que asista a lo que queda de nuestras instituciones, incluyendo a los restos de la FAN profesional a recuperar el control y pacificar el país, es condenar a nuestra Nación a sucumbir al dominio total de las mafias.
Una Operación de Paz y Estabilización (OPE) conlleva el reto de controlar el territorio y la neutralización de una compleja y organizada red de bandas criminales y grupos irregulares, mientras se estabiliza el país y se recuperan sus capacidades productivas y el Estado de Derecho. Es, por lo tanto, una «operación de paz multifacética» que debe incluir por lo menos:
- control del territorio, seguridad y desarme;
- asistencia humanitaria primaria;
- reconstrucción de la infraestructura de emergencia y de los servicios públicos;
- restauración de la ley y el orden;
- promoción del Estado de Derecho;
- reinstitucionalización democrática del país.
Desde un punto de vista causal, el éxito de cada uno de estos objetivos es prerrequisito para el éxito de los otros.
Por ello, lo ideal es que esta operación de paz multifacética no esté bajo la égida de una sola organización, sino conformada por una coalición de aliados con disposición y legitimidad regional en el marco del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), contando con la participación de organizaciones y países con distintas tareas complementarias. Para los asuntos de seguridad y desarme, apoyarnos en la plataforma del TIAR (que establece la obligación de mutua ayuda y de defensa común de las Repúblicas Americanas), para lo concerniente a salud y alimentación, las agencias de la ONU, para la reconstrucción de la infraestructura, apoyarnos en los diferentes mecanismos interamericanos, y contar con la OEA, la UE y la ONU para la vigilancia de los derechos humanos y la reconstrucción de nuestro sistema electoral.
En la historia hay múltiples ejemplos de intervenciones internacionales exitosas, pero también hay muchos casos donde el auxilio llegó demasiado tarde. Mientras más tarde, más larga, compleja y costosa se hace la operación y eso es precisamente lo que está sucediendo en Venezuela.
El hemisferio se ha movido en la dirección correcta al aplicar sanciones a los jerarcas del régimen y a las empresas del Estado utilizadas para oxigenar el aparato criminal. Las recientes imputaciones emitidas por la justicia de los Estados Unidos contra los más altos jerarcas del régimen por cargos de narcotráfico y terrorismo, así como, la operación multinacional antinarcóticos recientemente desplegada, integrada por 22 países, son pasos firmes en la construcción de una amenaza real a la tiranía. Ello ubica nuestra lucha en el plano correcto: las fuerzas democráticas frente a un conglomerado criminal.
Sin embargo, hay que acelerar el paso y proceder con nuevas acciones:
- El urgente bloqueo total de los flujos financieros y materiales de Venezuela hacia Cuba, así como la interrupción de la injerencista red de telecomunicaciones entre los dos regímenes, la cual soporta el control y la presencia de agentes cubanos en las instituciones neurálgicas del Estado venezolano: los servicios de inteligencia, los puertos, la gestión de la represión, las fuerzas armadas, las notarías, el sistema de identificación nacional y, por ende, en el sistema electoral.
- Expandir las capacidades y el alcance de la operación multinacional antinarcóticos actualmente desplegada en el Caribe, para incluir en sus atribuciones el bloqueo naval y aéreo de toda actividad de saqueo y colaboración del régimen venezolano con potencias extra-continentales y antidemocráticas.
- Combatir el sistema de censura y propaganda del régimen a través de medios de alta tecnología.
- Liderar una coalición para la conformación de una operación de paz multifacética para la recuperación y transición democrática en Venezuela.
El fenómeno emergente de la pandemia ha provocado enormes exigencias internas a nuestros aliados. Sin duda, una operación de paz y estabilización en Venezuela representa el mayor desafío para Occidente, con sus riesgos y costos asociados. Este reto se justifica y se hace impostergable ante las consecuencias devastadoras que tendría para la seguridad hemisférica mantener a un régimen criminal que cada día avanza en su propósito de socavar las democracias y las sociedades libres.
Los venezolanos no descansaremos hasta lograr la libertad plena y la soberanía de nuestro país. Transformaremos a Venezuela desde el enclave del crimen mundial que es hoy, a una vigorosa nación que fomente la convivencia democrática, la justicia, las inversiones, el comercio y el bienestar de todos sus ciudadanos.
Liberar a Venezuela es indispensable para detener la operación de las fuerzas del crimen mundial contra Occidente. No se trata sólo de ser solidario con los venezolanos. Se trata de que cada quien asuma su responsabilidad histórica o sucumba ante el avance de tan inescrupulosa alianza. En nuestras manos está impedirla, por eso debemos actuar juntos, y hacerlo ya.
María Corina Machado
Líder opositora y coordinadora nacional de Vente Venezuela
Twitter: @MariaCorinaYa.
Este artículo fue originalmente publicado en El Mundo de España @elmundoes
Aquí puedes descargar el PDF del documento en español.
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Hoy, en nuestro octavo aniversario, Vente Venezuela es ¡vamos! (+Manifiesto)
(Caracas. 24/05/2020) Este domingo, con ocasión de su aniversario número 8, Vente Venezuela hace público un documento para cada ciudadano, afiliado o no a la organización, que comparte el mismo sueño y objetivo: la libertad de Venezuela. En el texto, ratifica que «hoy, en nuestro octavo aniversario, Vente Venezuela es ¡vamos!».
A continuación, el texto íntegro del documento:
Hoy, en nuestro octavo aniversario, Vente Venezuela es ¡vamos!
Venezuela quiere y necesita otra forma de hacer política. Política con ética, con principios, al lado del ciudadano para compartir los momentos más duros de esta época, aportando una oferta de esperanza y cambio. Bajo esa premisa, hace ocho años un grupo de venezolanos decidimos iniciar un proyecto cuyo nombre llama a sumar y a ser parte de una gran visión de país donde el ciudadano es el centro: Vente Venezuela.
Vente, Venezuela te espera, fue la consolidación de una idea que buscaba acercarse a los que con razón se sentían decepcionados de la forma de hacer política que nunca da resultados, venezolanos que quieren salir del socialismo, y por eso son exigentes y críticos, pero sobre todo, y a pesar de estos tiempos tan severos, siguen aspirando a ser libres y a construir un país de libertades. Por ellos y con ellos nos planteamos construir un partido de futuro, cuyo propósito liberador es llegar al poder para entregarlo a los ciudadanos y aplicar las ideas que sí funcionan, las ideas de libertad.
Pero ser “el partido de la libertad” es, más que un eslogan, una gran responsabilidad; significa asumir que Venezuela se cansó del socialismo y de este sistema perverso que sólo ha generado sufrimiento y aceptar que nos corresponde congregar y conjugar una fuerte mayoría nacional para abrirle cauces a nuestra visión compartida del libre desarrollo, esa en la que todos estamos interesados, que dejará atrás las pérdidas irreparables de más de 60 años de populismo, estatismo, clientelismo y militarismo.
Hay que dejar atrás este socialismo que ha transformado a nuestra patria en un Estado fallido e incapaz de satisfacer las demandas ciudadanas. Para lograrlo necesitamos un cambio de raíz, y eso pasa por una ruptura histórica que finalmente nos permita edificar instituciones modernas y organizadas en un Estado cuya vocación indeclinable sea garantizar Estado de derecho, reglas claras del juego y un sistema de mercado que produzca abundantes oportunidades para todos los ciudadanos en función del mérito y del esfuerzo. Crearemos riqueza para combatir la pobreza. Fomentaremos oportunidades para eliminar la exclusión. Y entre todos saldremos adelante, sin perdedores ni resentimientos, con justicia, memoria histórica, responsabilidad política y pudor republicano.
En estos ocho años no nos hemos cansado de luchar por cada uno de estos objetivos. Siempre hemos advertido que no hay transacción posible con el totalitarismo y exigimos que no se perdiera el tiempo de los ciudadanos. Hemos denunciado todas y cada una de las triquiñuelas que han postergado hasta hoy el desalojo del Estado criminal, narcotraficante y terrorista.
Nos llamaron exagerados cuando advertimos sobre la inminencia de una crisis humanitaria y una clase política acostumbrada a la comodidad de los eufemismos y las medias verdades nos dio la espalda cuando insistimos en no llamar dictadura a este conglomerado criminal que no quiere entregar el poder. Ahora sabemos que este tipo de guerras no convencionales se ganan a pulso, con la verdad por delante.
En cada ocasión hemos impuesto una iniciativa rupturista. Abogamos por la aplicación del 233 constitucional y por más de un año nuestra Fracción 16 de Julio ha reiterado la necesidad de aprobar de una buena vez el artículo 187 numeral 11, porque es una señal inequívoca de que necesitamos ayuda internacional para desmontar este sistema de mafias. Y porque esa declaración nos deslinda para siempre de la errática ruta de parodias electorales, negociaciones espurias y cualquier tipo de iniciativas improvisadas que ponen en peligro la vida de venezolanos y permiten al usurpador la vanagloria de éxitos ficticios.
Los venezolanos esperan de nosotros un liderazgo a la altura de la situación, haciendo todo lo que sea necesario para lograr la liberación del país y la instauración de una República democrática, donde la justicia sea la garante de nuestra libertad. Sepan los venezolanos que en eso empeñamos cada minuto de nuestros días. Y que no vamos a ceder hasta que no lo logremos.
Nuestra propuesta y objetivo es luchar para obtener nuestra libertad, dedicar todos nuestros esfuerzos a la liberación del país y lograr finalmente el cese de la usurpación. Nosotros queremos que el socialismo sea un pasado que nadie quiera recordar ni temer. Nosotros estamos empeñados en darle a todos los venezolanos una nueva época de felicidad, prosperidad y libertad. ¡Y lo vamos a conseguir!
Sabemos que nuestra fuerza ciudadana y nuestra capacidad institucional necesitan coaligarse con un esfuerzo internacional determinado a desalojar el peligro que representa este ecosistema narcocriminal y terrorista que amenaza con extenderse a todo el hemisferio. Por eso hemos exigido la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar), el principio suscrito en Naciones Unidas de Responsabilidad para Proteger (R2P) y el artículo 187 numeral 11 constitucional. Para la fuerza eficaz tampoco hay atajos.
Tenemos la urgente necesidad de consolidar cuanto antes una operación multifacética que nos permita recuperar la soberanía territorial, reinstitucionalizar el país, recuperar el Estado de Derecho y garantizar la seguridad de todos nuestros ciudadanos.
Los venezolanos sabemos cuán desesperanzados y decepcionados podemos sentirnos en medio de este confinamiento criminal con la excusa del Covid-19. Un régimen cuyos signos son la ruina, el colapso y el saqueo ha utilizado esta terrible circunstancia como mecanismo de control social a través del hambre y las mafias que controlan los bienes esenciales; nosotros estamos junto a ustedes, experimentando las mismas angustias, la misma rabia y el mismo desespero.
Vente Venezuela está al servicio del país. A nuestros compañeros de Vente Venezuela que están en cada rincón de nuestra geografía: ¡Gracias! Ustedes son la fuerza que mantiene viva a esta organización y que nos impulsa a seguir creciendo y desarrollándonos como el partido de vanguardia formación y liderazgo que somos. A los que simpatizan con nuestras ideas, vamos juntos, avancemos agarrados de la mano por estos senderos de oscuridad hasta que obtengamos la luz de la libertad.
Hoy, Vente Venezuela es ¡vamos! ¡Vamos juntos! Las puertas están abiertas, sin miedo, sin conceder espacios a la vacilación y a la desesperanza, convencidos de que vamos a vencer y que seremos protagonistas de una época de paz, sosiego, prosperidad y libertad. A todos los venezolanos de buena voluntad los invitamos a que acepten nuestra mano extendida para construir la verdadera unidad, la de todos los que queremos seguir construyendo libertad.
Caracas, 24 de mayo de 2020.
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An operation of concerted forces is urgently needed to stop the tragedy in Venezuela (Statement issued by María Corina Machado)
To the Western democratic governments and citizens;
The accelerated deterioration of the situation in Venezuela impels us to raise an urgent alert. While the world is dealing with the crisis caused by the COVID-19 pandemic, the Nicolás Maduro regime takes advantage of this delicate situation to increase social control over the population, despite simultaneously losing control over the criminal gangs that the regime itself created, financed, and armed.
To postpone the resolution to the Venezuelan crisis would be a huge mistake which will lead to a very high cost in Venezuelan lives and in destabilization for other countries of the hemisphere. It has been proven time and again that the human tragedy that we endure, as well as the criminal dynamics that have caused it, cannot be contained within our borders. And its perpetrators will not rest until they destabilize all democracies in the region.
For every minute that passes, Venezuela dramatically deepens its already overwhelming status as a failed state: total absence of the rule of law, incremental loss of control over the territory and the absolute impossibility of guaranteeing a minimum of human security in any of its dimensions.
Our nation traverses hours that are as dark as they are dangerous. The successful effect of international sanctions has closed off the sources of financing for drug trafficking operations and the smuggling of fuel and gold. This, in turn, has exacerbated the fight for territorial control over the areas where these activities take place. In different areas of the country, criminal gangs use these moments of uncertainty and shock to consolidate their power.
These groups take full advantage of the difficulties that the regime which once championed and protected them is currently going through. The deep deficiencies that Venezuelans suffer from in general, the vicissitudes heightened by pandemic-related confinement, and the regime’s decomposition, are taken advantage of by these paramilitary groups to subdue the civilian population, to challenge all other authority and to establish themselves as de facto governments in their respective areas. In the midst of an arms race between gangs, a deadly turf war is taking place, with the consequent risk to the lives of thousands of innocent bystanders.
In the case of urban areas, such as Caracas, we are seeing an all out battle in various poor neighborhoods. Since the end of April in Petare -one of the largest slums in Latin America with a population of half a million, and hundreds of neighborhoods- citizens have been living in utter anguish due to the confrontation between criminal gangs that have taken control of the area. The government and its repressive forces have been completely overwhelmed in their attempt to stop these groups, causing the deepening and proliferation of Human Rights violations in these operations. This dynamic is repeated in other cities in Venezuela where these groups operate with impunity.
While the regime claims to have the capacity to contain these gangs, the gangs know full well that the regime lacks the means to stop them. For years, these groups were allowed to act with impunity, and the regime’s forces no longer represent a threat that can hold them in check. Even more seriously, the armed paramilitary groups created by the regime for the purpose of political repression have begun to associate with military sectors to smuggle fuel, expand their areas of control and, along the way, terrorize and kill innocent citizens who today protest on the streets because of hunger and lack of services-even at the risk of contracting Covid-19. The average citizen then has to choose between protecting their health and wellbeing by staying at home or going out to protest for the most basic of rights: safety food, shelter, electricity, gas, running water.
For years, the regime has allowed our territory to become progressively fragmented into smaller areas that are under the control of different local criminal groups, including foreign paramilitaries and terrorists dedicated to illegal activities. Now this regime is experiencing the loss of the monopoly on terror that for years it set out to establish.
Simultaneously, the Armed Forces are being dismembered and we run the risk of finally losing the main institution needed to reestablish national sovereignty. Lured by the incentives of better benefits and greater operational capacity, our military personnel is migrating to disruptive groups that end up forming a criminal network of armies without a centralized command, bringing together guerrilla elements, narco bosses, paramilitaries, foreign terrorists and traffickers.
Today we call for urgent action from the international community. The attention of the pandemic cannot hide the reality that Venezuelan lives are caught in the crossfire. What we see in Petare today could be extended to the entire country, and the entire region.. The democratic governments of the Americas must finally internalize what it means to have a failed and criminal state of the proportions of Venezuela in the heart of our continent.
We once again invoke the Inter-American Treaty of Reciprocal Assistance (TIAR in Spanish) -Treaty of Rio-, and the principle of Responsibility to Protect (R2P), originally approved by the United Nations. To the Venezuelan National Assembly, we reiterate the urgency of the approval of article 187, numeral 11 of the Constitution, as an unequivocal sign that we Venezuelans are ready to do our part too. In this context, a multifaceted peace operation is indispensable, which should not necessarily be under the aegis of a single organization.
There are many successful experiences in which coalitions of allied organizations and countries have been formed, and prevailed in achieving results.
The member states of the Treaty of Rio have the legitimacy to act with the urgency that this case merits and to integrate the aspects of security, control over the territory, and disarmament in a peace operation, which could join forces with the OAS, the UN and the rest of the Inter-American System for health, food, infrastructure reconstruction, Human Rights monitoring, general advice and electoral observation. Venezuelans have appealed and will continue to appeal to all means of struggle to rescue our sovereignty, our freedom and the rule of law.
Many times in history, the international community has acted too late in these scenarios of massive terror. Venezuela is rapidly approaching a point of no return, a situation of total fragmentation of its territory, its sovereignty and even its cultural identity as a nation.
Let’s not let it happen this time.
Caracas, May 11, 2020.
María Corina Machado
National Coordinator of Vente Venezuela
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María Corina Machado: Urge una operación de fuerzas concertadas para detener la tragedia de Venezuela (+Documento)
La Coordinadora Nacional de Vente Venezuela alerta sobre la profundización del Estado fallido venezolano y la necesidad de invocar instrumentos internacionales como el Tiar y otras herramientas que no dependerían de un solo país u organización
(Caracas. 11/05/2020) La coordinadora nacional de Vente Venezuela, María Corina Machado, hizo un llamado este lunes a la comunidad internacional a no postergar más la resolución de la peligrosa situación que atraviesa Venezuela y abogó por la aprobación urgente de una “operación de paz multifacética”, conformada por distintas organizaciones y países aliados.
A través de un documento, la líder opositora venezolana alertó sobre la ausencia total de Estado de Derecho, la pérdida indetenible del control sobre el territorio y la imposibilidad de garantizar la seguridad humana en el país, características que, a su juicio, representan a un “Estado fallido” que cada día se profundiza más.
A continuación, el texto íntegro del pronunciamiento:
URGE UNA OPERACIÓN DE FUERZAS CONCERTADAS PARA DETENER LA TRAGEDIA DE VENEZUELA
A los ciudadanos y gobiernos democráticos de Occidente;
Elevamos una alerta urgente sobre el deterioro acelerado de la situación en Venezuela. Mientras el mundo está atendiendo la crisis provocada por la pandemia del COVID-19, el régimen de Nicolás Maduro aprovecha para aumentar el control social de la población, a pesar de que simultáneamente pierde el control de las bandas criminales que ellos mismos crearon, financiaron y armaron.
Postergar la resolución de la situación que atraviesa Venezuela es un error garrafal que conllevaría un altísimo costo en vidas para los venezolanos y en desestabilización para los demás países del hemisferio. Ha quedado demostrado que la tragedia humana que aquí vivimos, así como las dinámicas criminales que la provocaron, no pueden ser contenidas dentro de nuestras fronteras, y sus perpetradores no descansarán en su propósito de desestabilizar a las democracias de la región.
Por cada minuto que pasa, Venezuela profundiza dramáticamente su ya agobiante condición de Estado fallido: ausencia total de Estado de Derecho, pérdida incremental del control sobre el territorio y la imposibilidad absoluta de garantizar un mínimo de seguridad humana en cualquiera de sus dimensiones.
Nuestra nación atraviesa horas tan oscuras como peligrosas. El efecto acertado de las sanciones internacionales ha reducido las fuentes de financiamiento a las operaciones criminales de narcotráfico, contrabando de combustible y oro, lo cual ha exacerbado la lucha por el control territorial de las zonas donde se desarrollan estas actividades. En distintas zonas del país, bandas criminales se valen de los momentos de incertidumbre y de conmoción para consolidarse.
Estos grupos aprovechan al máximo las dificultades por las que atraviesa el régimen que otrora los incentivó y los protegió. Aunado a las profundas carencias de los venezolanos y a las vicisitudes acrecentadas por la pandemia y el confinamiento, toman ventaja de la descomposición del régimen para someter a la población civil, para desafiar su autoridad y asumirse como tal en sus respectivas zonas. En medio de una carrera armamentista entre bandas, se desarrolla una demencial guerra a muerte por la expansión de sus territorios, con el consecuente riesgo a la vida de miles de ciudadanos inocentes.
En el caso de las áreas urbanas, como Caracas, estamos viendo una batalla campal en varias zonas populares. En Petare, uno de los barrios más grandes de Latinoamérica, con más de medio millón de habitantes y cientos de barriadas, desde finales de abril los ciudadanos viven en absoluta zozobra por el enfrentamiento entre bandas delictivas que han tomado el control de la zona ante la ausencia de gobierno y con unas fuerzas represoras del régimen que se han visto sobrepasadas en su intento de frenar a estos grupos, trayendo como resultado la profundización de las violaciones a los derechos humanos al caer inocentes en estas operaciones. Esta dinámica se repite en otras ciudades de Venezuela, donde dichos grupos operan a sus anchas.
Mientras el régimen hace creer que puede contener a estas bandas, genera el efecto contrario, porque éstas saben que el mismo no posee las herramientas para frenarlas, no sólo porque por años les permitieron actuar sin límite, sino porque las fuerzas del régimen hoy no representan una amenaza para ellas. Más grave aún, los colectivos armados (grupos paramilitares creados por el régimen con fines de represión política) han comenzado a asociarse con sectores militares para hacerse del contrabando de combustible, ampliar sus zonas de control y, en el camino, aterrorizar y matar ciudadanos que hoy protestan en las calles por el hambre y la falta de servicios.
Durante años, el régimen ha permitido que nuestro territorio se vaya fragmentando progresivamente, en zonas bajo el control de distintos grupos criminales dedicados a actividades ilícitas, incluyendo paramilitares y terroristas extranjeros. Ahora este régimen experimenta la pérdida del monopolio del terror que por años se propuso instaurar.
Simultáneamente, las Fuerzas Armadas se están desmembrando y con ello corremos el riesgo de terminar de perder a la principal institución llamada a recuperar la soberanía nacional, profundamente desfigurada por el régimen criminal. Con el incentivo de mejores beneficios y mayor capacidad operativa, estamos presenciando la migración de nuestros efectivos militares hacia los grupos disruptivos para terminar conformando una red de ejércitos sin comando centralizado, mezclando elementos militares, capos criminales, paramilitares y grupos foráneos de terroristas y traficantes.
Hoy hacemos un llamado a la acción urgente de la comunidad internacional. La atención de la pandemia no puede ocultar la realidad de que en Venezuela se vive bajo fuego cruzado. Lo que hoy vemos en Petare podría extenderse a todo el país, con graves consecuencias para la región. Los gobiernos democráticos de las Américas deben finalmente internalizar lo que significa tener un Estado fallido y criminal de las proporciones de Venezuela en el corazón del continente.
Invocamos nuevamente el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), y al principio suscrito por la Organización de las Naciones Unidas de Responsabilidad para Proteger (R2P). A la Asamblea Nacional de Venezuela, le reiteramos la urgencia de la aprobación del artículo 187 numeral 11 constitucional, como señal inequívoca de que los venezolanos estamos dispuestos a hacer nuestra parte. En este contexto, es indispensable una operación de paz multifacética, la cual no debe necesariamente estar bajo la égida de una de una sola organización. Existen experiencias en las que se han constituido coaliciones de organizaciones y países aliados que han sido exitosas.
Los Estados miembros del TIAR cuentan con la legitimidad para actuar con la urgencia que este caso amerita y articular los aspectos de seguridad, control del territorio y desarme en una operación de paz, que podría contar con la OEA, la ONU y el resto del Sistema Interamericano para lo concerniente a salud, alimentación, reconstrucción de la infraestructura, vigilancia de los derechos humanos, asesoría y observación electoral. Los venezolanos hemos apelado y seguiremos apelando a todos los medios de lucha para rescatar nuestra soberanía, nuestra libertad y el Estado de Derecho.
Muchas veces en la historia, la comunidad internacional ha llegado tarde a estos escenarios de masivo terror. Venezuela se acerca aceleradamente a una situación de fragmentación total de su territorio, de su soberanía e incluso de su identidad cultural como nación.
No permitamos que ocurra esta vez.
Caracas, 11 de mayo de 2020.
María Corina Machado
Coordinadora Nacional de Vente Venezuela
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María Corina: El tráfico de niños en Venezuela es peor delito que el narcotráfico
Andrea Rondón señala que el Estado ha arropado todo y que lamentablemente ha sido bajo el amparo de la Constitución
Mirla Pérez asegura que hay un desplazamiento forzoso por hambre, falta de trabajo, salud y es por eso que las madres están forzadas a irse del país
(Caracas. 10/09/19) María Corina Machado, la coordinadora nacional de Vente Venezuela, expresó este martes, durante su programa de radio ‘‘Contigo’’ que ‘‘el tráfico de niños en Venezuela es peor delito que el narcotráfico’’ y aseguró que este crimen era tan grave, que hasta la misma Michelle Bachelet tuvo que mencionarlo en el informe de la Organización de las Naciones Unidas, emitido este lunes.
Mirla Pérez, doctora en ciencias sociales, acompañó a María Corina durante la emisión de su programa semanal y esta aseveró que los niños no son solo raptados para el tráfico sexual, sino también para ofrecer servicios fuera del país, para adopción o tráfico de órganos.
La doctora en ciencias sociales también añadió que el Estado criminal no solo es culpable de la trata de personas, sino que también se ha encargado de destruir a la base cultural de la sociedad: la familia, recalcando que ‘‘del año pasado para acá ha venido una presión mucho más fuerte: la migración. La mamá no solo tiene que ocuparse de otras cosas, sino que se tiene que ir del país, dejando a sus hijos solos’’.
A esto sumó: ‘‘Hay un desplazamiento forzoso por hambre, falta de trabajo, salud, es por eso que las madres están forzadas a irse del país’’.
Durante la entrevista, tocaron el tema del nuevo año escolar y Pérez enfatizó que lo que viene en el nuevo ciclo escolar serán salones vacíos. ‘‘Lo propios niños me dicen que sus compañeros y profesores se desmayan porque no tienen condiciones’’, fueron sus palabras.
Por su parte, Andrea Rondón, doctora en derecho, quien también tuvo participación en el programa radial, señaló que por parte del régimen ha habido una intención de destrucción y de llevar a los ciudadanos venezolanos a subsistir.
Asimismo, Rondón enfatizó que ‘‘aquí el Estado ha arropado todo y que lamentablemente ha sido bajo el amparo de la Constitución’’.
Al mismo tiempo, la líder del partido azul recalcó una vez más que Venezuela no era Cuba, pero que se ha convertido en el santuario del ELN (Ejército de Liberación Nacional) y de grupos disidentes de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
En ese sentido, Andrea Rondón cerró diciendo que ‘‘debemos ser vigilantes, que se siga haciendo el lobby. No hay retorno y la comunidad internacional ha dado pasos enormes, debemos además seguir haciendo presión a la AN’’.
Incorporación de Venezuela al Tiar
Por otra parte, sobre la incorporación y avance de Venezuela en el Tiar (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), el profesor Andrés Mezgravis sostuvo que ‘‘el uso de la fuerza respecto al Tiar está contemplado en el Artículo 8 del Tratado. Esto podría nuevamente abordarse luego de la decisión del órgano de consulta’’.
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A.Vargas Llosa: Venezuela necesita que un país de América Latina tome la iniciativa de actuar
María Corina Machado reitera que el régimen de Maduro es una mafia internacional
La líder del partido liberal conversa con Emmanuel Rondón sobre el diálogo que se sostiene en Noruega
‘‘Para avanzar, falta que uno de los países de América Latina tome la iniciativa de actuar en Venezuela’’ fueron las palabras del periodista Álvaro Vargas Llosa, en el programa de radio de la dirigente opositora María Corina Machado, emitido este martes por RCR.
A esto sumó que, la oposición venezolana debe dejar de enviar mensajes contradictorios a la ciudadanía, y según su criterio, el diálogo ha conducido al fiasco.
El periodista aseguró que Venezuela está desestabilizando y contaminando a una región entera y por esta razón los otros países pueden defenderse, ‘‘el derecho internacional estipula distintas formas de intervención en Venezuela’’, agregó.
Durante la transmisión radial también alertó que la oposición no se está enfrentando con una dictadura común, sino con una mafia que no tiene incentivo de dejar el poder y que esta se debe sacar por la fuerza.
La máxima líder del partido Vente Venezuela agregó a las palabras de A. Vargas Llosa ‘‘esto es una mafia a escala internacional, han trabajado incansablemente para proteger a todo dictador que en nombre del socialismo oprima a su país’’.
En el programa, Machado también conversó con el abogado y escritor Emmanuel Rincón, quien señaló que era inaudito que mientras Maduro les daba la bienvenida a los miembros de la FARC en Venezuela, Guaidó continúa dialogando con el régimen.
Finalizó diciendo ‘‘Los noruegos negociaron la paz en Colombia, la paz es falsa. Mira dónde está Santrich en este momento. Si diálogos hubiesen sido propiciados por EEUU, quizás se habría considerado’’.
Por otra parte, la dirigente del partido Vente Venezuela hizo referencia al horror que vivió la cota 905, el pasado viernes, cuando grupos de seguridad nacional y antisociales se enfrentaron entre disparos.
‘‘Los grupos de seguridad no fueron corridos por los criminales, sino fue el propio Nicolás Maduro quien ordenó que se retiraran. Es el régimen criminal lo que somete a los venezolanos’’ fueron las palabras de Machado.
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María Corina desde Portuguesa: Venezuela es liberal y la campaña es contra el socialismo
Machado ratifica junto a ciudadanos de Guanare y Turén que la ruta es el coraje
La Coordinadora Nacional de Vente Venezuela asegura que en Venezuela habrá elecciones libres a partir de la salida de Nicolás Maduro y sus mafias del poder
(Turén. 25/04/2019) “Venezuela es liberal”. Así lo ratificó este miércoles y jueves María Corina Machado en las asambleas y actos que protagonizó en Turén y Guanare, estado Portuguesa. La dirigente aseguró que los venezolanos no están dispuestos a esperar regalías y señaló que después de más de 20 años de socialismo, la campaña es contra ese sistema.
“Después de 20 años no somos los mismos, somos mejores. Lo aprendimos después de tanto tiempo dando una lucha política, social, pero sobre todo espiritual”, dijo durante una asamblea. Afirmó que cada ciudadano está dispuesto a dar y hacer lo que tenga que hacer para dejar atrás tanto mal.
A juicio de la Coordinadora Nacional de Vente Venezuela, “no es venganza o revancha, sino justicia frente a la impunidad”, por lo que insistió en que es hora de acelerar el proceso contra el régimen y entender que el tiempo de los venezolanos es el de la urgencia.
“Los tiempos de los venezolanos son los que vimos en la carretera: la gente cargando leña, haciendo ocho horas de cola por gasolina; son los tiempos de la muerte, y en Vente nos ha tocado abrir caminos y nadar contra la corriente para intentar explicar esto”, sostuvo.
Machado dijo que esta realidad contraviene a las apuestas electorales con el régimen en el poder, como proponen actores dentro y fuera del país. “Acá se puede dar un proceso electoral real, pero solo a partir de la salida de Nicolás Maduro. Me parece muy bien que vayamos preparando todo y teniendo todo listo para unas elecciones, pero primero debe salir Nicolás Maduro”, fueron sus palabras.
Por otro lado, sostuvo que ella y Vente Venezuela respaldan al presidente encargado Juan Guaidó, pero alrededor de una ruta, que fue y es la aplicación del artículo 233 constitucional. Recalcó que es momento de pedir ayuda al mundo para que actúen de una vez por todas, amparados por la responsabilidad de proteger (R2P).
Finalmente, la líder opositora indicó que la enorme tarea que tiene la dirigencia política por delante es la de reunificar a la familia y confesó que también destinará toda su fuerza a lograrlo porque sus hijos tampoco están en Venezuela. “Los traeremos de regreso a todos”, expresó.
Vente crece y da fuerzas
Por su parte, el coordinador de Vente Venezuela en Portuguesa, Francisco “Titi” Mora, resaltó que el socialismo es el peor mal que jamás enfrentó Venezuela y celebró que María Corina volviera a Portuguesa para dejar claro que los ciudadanos no se rinden y se levantan por la libertad.
En este sentido, Henry Alviarez, coordinador nacional de Organización del partido de la libertad, aseguró que Vente Venezuela crece y “una cosa que nos caracteriza como partido es que los líderes de la sociedad civil nos ven como una esperanza”.
En las actividades también participaron la coordinadora de Vente en Barinas, Zulay Aro; la coordinadora nacional de Asociaciones Ciudadanas, Catalina Ramos; el secretario de la Universidad de Carabobo, Pablo Aure; el diputado Biagio Pilieri; el coordinador juvenil de Vente Portuguesa, Emanuel Figueroa y otros dirigentes del partido en el estado.
Empresarios como Omar El Chumary, presidente de Fedecámaras en Portuguesa, fueron algunos de los representantes del sector productivo presentes en los actos de María Corina, quien les reconoció su fuerza y entrega por el país en un momento tan difícil como este.
#LaRutaEsElCoraje





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María Corina a Bolsonaro: Contamos con Brasil para lograr una transición en Venezuela este 2019
Machado reitera su respaldo al nuevo líder regional que asume la Presidencia este 1 de enero de 2019
La dirigente venezolana ratifica que los venezolanos enfrentan a un Estado criminal y confían en el liderazgo del gigante brasileño para evitar que Maduro se eternice en el poder
(Caracas. 31/12/2018) María Corina Machado envió este lunes una carta pública al nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien asume el cargo este 1 de enero. La dirigente venezolana felicita al nuevo mandatario y le reitera la necesidad de contar con su respaldo para lograr una transición en Venezuela este año 2019.
“Vemos en su próximo gobierno una oportunidad que va más allá de las fronteras del Brasil, ya que su mensaje se proyecta hacia aquellos países de América Latina en donde regímenes dictatoriales pretenden eternizarse en el poder, como es el caso de Nicaragua, Bolivia, Cuba y Venezuela, mi país”, reza el documento.
Machado manifiesta confiar en los anuncios de Bolsonaro, primero como candidato y ahora como presidente, para elevar el rechazo por la grave situación que atraviesa Venezuela e impedir que continúe prolongándose en esta nación la ilegalidad destructiva que representa Nicolás Maduro y su régimen.
Y agrega: “En Venezuela enfrentamos un Estado criminal que no está dispuesto a entregar el poder por las buenas y que solo cederá ante la presión coordinada de las fuerzas internas y externas que lo obliguen a entender que es impostergable la transición a la democracia”.
En adjunto, la carta dirigida a Bolsonaro.