Etiqueta: Luis Barragán

  • El liberalismo precavido de Vargas Llosa – Por Luis Barragán

    El liberalismo precavido de Vargas Llosa – Por Luis Barragán

    A finales de abril del presente año, Mario Vargas Llosa visitó Chile y, con motivo del doctorado honoris causa otorgado por la Universidad Diego Portales, el discurso versó en torno a su ya conocida, lenta y segura conversión ideológica. Afortunadamente, la institución no tardó en publicar el estupendo testimonio, confirmando que la utilidad de las redes solo depende de una actuación diligente.

    Deseamos reivindicar tres aspectos de la magistral intervención,  tan llena de ricos y sugestivos detalles, capaces de dar con los más serios indicios para una futura e inédita investigación. Esta, por lo general, depende del acto académico sobrio y disciplinado.

    Dato obvio: el celebérrimo autor tiende al testimonio informado por las referencias constatables que ofrece, la franqueza de una espontaneidad responsable y, digamos, una interpretación de los hechos que no teme al juicio ajeno. Pocos intelectuales se exponen públicamente con la solvencia deseada y, quizá obligado por el regular  aporte de una opinión periodística, como ocurre con Vargas Llosa, tienen una mirada entrenada por la noticia, intentan una versión verificable de sí mismos y fuerzan a una apreciación lo más sensata posible.

    Dato siempre necesario de recordar: busca la postura política justa, pues, luego del deslumbramiento que padeció por el fenómeno cubano de los sesenta del Siglo XX, a veces tan lejano, su prédica liberal tiene por mejor certeza la precaución frente al radicalismo. Hay liberales –señaló en su discurso– fanáticos, cuadriculados y temibles, como “números encarnados que creen que el mercado resuelve todos los problemas y que basta que haya mercado y que basta que haya competencia como para que la solución de los problemas políticos, económicos, culturales, individuales, esté ahí”. Son peligrosos cuales comisarios marxistas –acota- “porque simplemente la vida no se resuelve a través de la competencia y del mercado”, pues este “es un sistema absolutamente extraordinario para que las personas entiendan, para que las personas descubran sus necesidades y las resuelvan […], para traer progreso material sin ninguna duda”, siendo correlativa la libertad económica a la política, cultural e individual, dándole rostro humano y tolerante al liberalismo.

    Dato ya dispensable: la revolución cubana constituyó una poderosa ilusión que, en su conferencia, retrata con la primera visita que hizo el escritor a la isla hasta que el caso Padilla la desenmascaró definitivamente, tardando muchos otros en percatarse. Lo curioso es que algo semejante no ocurrió –en diferentes circunstancias-  con la mentada revolución bolivariana, que nunca escatimó en esfuerzos y recursos petroleros para promoverse.

    @LuisBarraganJ

  • Barragán: Médicos merideños luchan por salvar vidas y arriesgan las suyas

    Barragán: Médicos merideños luchan por salvar vidas y arriesgan las suyas

    El diputado de Vente Venezuela resalta el sentido de responsabilidad y profesionalismo de los galenos andinos

    El líder de Vente Aragua señala que “no le ha bastado al régimen matarnos de hambre, sino que permite que los recién nacidos mueran impunemente en los centros públicos de salud”

    (Maracay. 26/05/2016) El diputado de Vente Venezuela por el estado Aragua, Luis Barragán, afirmó este jueves que respalda a los médicos merideños “que luchan por salvar vidas frente a la indolencia gubernamental, mientras arriesgan las suyas”.

    “Nuestros médicos, con una profunda sensibilidad y sentido de responsabilidad profesional, apelaron al recurso extremo de una huelga de hambre”, dijo.

    El parlamentario indicó que hace unas semanas tuvo la oportunidad de constatar las condiciones “extremadamente precarias que hoy existen en el Hospital de la Universidad de Los Andes” y denunció que a principios de mayo murieron aproximadamente 160 neonatos, como consecuencia de la crisis humanitaria.

    “La nuestra, es la solidaridad de toda Venezuela con los médicos merideños, quienes gritan a la consciencia de un régimen indiferente e indolente”, y aseveró que los médicos de manera pública han denunciado la situación hospitalaria, siendo perseguidos por el régimen que, “en lugar de resolver tan dramática emergencia, estimula la violencia”.

    Acotó que los parlamentarios de Vente Venezuela no sólo respaldan la lucha infatigable de los médicos del Hospital de la Universidad de Los Andes por salvar vidas, sino todo debate que proponga la Asamblea Nacional sobre la materia.

    Finalmente, señaló que “no le ha bastado al régimen matarnos de hambre, sino que permite que los recién nacidos mueran impunemente en los centros públicos de salud”.

    Cabe destacar que el diputado recorrió la institución hospitalaria el pasado 4 de mayo junto a la coordinadora nacional de Vente Venezuela, María Corina Machado,  en donde fueron agredidos por parte de simpatizantes del régimen.

  • Del instinto de supervivencia – Por Luis Barragán

    Del instinto de supervivencia – Por Luis Barragán

    Anunciados y realizados – de un modo u otro –  constantemente, los consabidos ejercicios militares responden a objetivos eminentemente políticos de orden interno. No existe un mínimo indicio de invasión de alguna potencia foránea, excepto el que retóricamente ha inflado el régimen en ya casi veinte años, ni así lo ha dictaminado el Consejo de Seguridad de la Nación, pues, que sepamos, no ha celebrado la correspondiente sesión que requiere de la presencia del presidente de la Asamblea Nacional para la debida conformación del quórum.

    La movilización militar se debe al proceso de convocatoria de un referéndum – ésta vez – revocatorio que, contemplado nada más y nada menos que en la propia Constitución de la República, no lo autoriza, pues, si lo hiciese, reconocería la inexistencia misma de un Estado Constitucional. La adquisición y el empleo de los llamados “drones”, costosísimos aparatos de alta tecnología, para supervisar y filmar las movilizaciones ciudadanas a fin de solicitar legítimamente el cumplimiento de los – subrayemos –  trámites administrativos del revocatorio, confirman el evidente objetivo político.

    Peor, mientras que tales artefactos se estrenan para estas jornadas cívicas y pacíficas, manchando el firmamento, recabando la información que los servicios de inteligencia procesarán para la saña represiva, la ciudadanía está olvidada a su suerte en las inmensas colas para conseguir alimentos y medicamentos. No hay uno de estos “drones” capaces de advertir las situaciones e identificar a los delincuentes que actúan a sus anchas cuando las personas desesperan para obtener una fórmula láctea, una pastilla para la hipertensión arterial o papel higiénico, así como la fuerza militar – comprobado, la más inadecuada para estas labores – no impide el asalto a mano armada, el secuestro o la muerte de alguien que paga por el delito de no contar en el bolsillo con un par de miserables cigarrillos.

    Solamente, el instinto de supervivencia nos explica a los venezolanos en las calles y en las colas, procurando evadir milagrosamente al hampa, porque no hay autoridad – y los colectivos armados no lo son –  capaz de garantizar un mínimo de orden y concierto con la confianza que una limpia actuación suscita.  No quisiéramos siquiera imaginar un tímido movimiento sísmico, imposible de imputar a la oposición, aunque seguramente la pobre imaginación oficial dirá del imperio, así sea el dictador de Corea del Norte el que se entretiene con sus juguetes nucleares: no contamos con servicios públicos mínimamente eficientes, aunque todos gozan de la generosidad de un presupuesto que ya está dilapidado.

    Ese instinto de supervivencia amerita de un apropiado desarrollo y muy bien la oposición democrática puede iniciar una campaña de orientación en materia de defensa civil que permita, en circunstancias difíciles y aún desastrosas, preverlas y superarlas en todo lo posible. Por lo pronto, otra campaña, el de una afinada prevención del delito, a falta de gobierno, puede encararla, porque en las calles, como en las colas,  coexisten las personas decentes, pacíficas y honestas, con los delincuentes de la más diversa ralea.

    @LuisBarraganJ

  • De la (otra) privatización de las cárceles – Por Luis Barragán

    De la (otra) privatización de las cárceles – Por Luis Barragán

    Consabido, el problema carcelario en Venezuela ha llegado a niveles inauditos. Por estos años, surgió la inédita figura del pran y la consiguiente pranización del sistema, fenómeno que sólo se explica al trascender las paredes de los establecimientos; se dijo suficiente el parto de sendos eufemismos (“privados de libertad”), como si bastara para esbozar una política pública; trasunto de aquél ejército industrial de reserva, la ironía apunta a un enorme depósito del sector más empobrecido, desescolarizado y hasta pigmentado de la población; e, incluso, siendo tan incapaz el Estado de garantizar la vida misma de los reclusos, presumiendo las facilidades que expone un recinto específico, no es aventurada la admisión de un amparo constitucional para evitar la pena de muerte, prohibida desde el siglo XIX.

    En la última década y media, agudizada una gravedad que lo delata, el gobierno ha permitido y auspiciado la privatización ilegítima de las cárceles, con el tejido de los más sucios intereses que, a lo sumo, le contenta administrar. Existe una innovada gerencia delictiva que las tiene por epicentro y sobre  la cual, que sepamos, no tuvo tiempo de reflexionar Elio Gómez Grillo, un meritorio experto ideológicamente afín, aunque significativamente ignorado y desechado.

    Cierto, el asunto tiene aristas universales, pero nuestro país ha contribuido con la novedad de un contexto de descomposición ética y política que muy bien se expresa  dentro o fuera de las rejas. Por ello, lucen insuficiente cualesquiera medidas parciales, interesadamente localizadas y de talla testimonial, pues – valga la recurrente sentencia quis custodiet ipsos custodes? –  urge una diferente y real política pública que comprometa a los expertos, profesionales formados por décadas y relegados a otros quehaceres.

    Somos partidarios de una  legítima privatización del régimen o sistema carcelario del país que, sin pérdida alguna de la tarea, orientación y supervisión que le corresponde al Estado, permita al sector privado de la economía – nacional y transnacional –  incursionar en un ámbito que urge de soluciones de largo y profundo alcance. Salvo mejor opinión, legos en la materia, además, los concesionarios contribuirían a reactivar a un sector de especialistas, aún en otros ámbitos como el deportivo, capaces de idear fórmulas de regeneración del delincuente con un parecido empeño al del sacerdote católico o el pastor evangélico que todavía se atreve a pisar el laberinto del suplicio.

    Considerada la experiencia de otros países, evaluada las condiciones y posibilidades, el planteamiento – por cierto, autorizado por el constituyente de 1999 – merece del estudio, profundización y una muy concreta propuesta de la Comisión de Asuntos Penitenciarios de la Asamblea Nacional. Por lo menos, otro será el destino de ese enclaustrado ejército y el de sus familiares.

     @LuisBarraganJ

  • La revuelta del absurdo – Por Luis Barragán

    La revuelta del absurdo – Por Luis Barragán

    Recientemente, acompañamos a María Corina Machado en una visita realizada al estado Mérida que, en atención a la invitación formulada por los médicos del Hospital de la Universidad de Los Andes (HULA), nos permitió constatar una situación extremadamente dolorosa: por ejemplo, más de 160 neonatos han fallecido en el curso del presente año, gracias a la criminal indiferencia de un régimen que invierte un inmenso dineral en armas y municiones, mas no en los insumos indispensables para atender a la población. Antes, pocas personas de avanzada edad intentaron agredirla en el aeropuerto de El Vigia que, al atajarlas, fueron protegidas por la Guardia Nacional, pues,  los efectivos muy bien las alertaron que una caída accidental sería peligrosa, respondiendo a las amenazas de denunciarlos al comando, previa y aparatosamente fotografiados.

    Apenas, al entrar al centro médico-asistencial, el grupúsculo oficialista pretendió impedirle el paso a María Corina y a sus acompañantes, en un forcejeo infinito y, con empujones y golpes, el piquete agresor no reparó en los indignados pacientes y sus familiares que tendieron a protegernos. La propaganda oficialista presentó la entrada como la salida, presumiendo que fue expulsada a empujones, al igual que delatándose en una escena que los venezolanos no nos merecemos, aunque el recorrido se hizo completamente, añadidas la voluntad de atestiguar todo y la rueda de prensa que concluyó en la cobarde agresión a la líder de Vente, las periodistas María Virginia Velásquez y Claudia Macero, la dirigente Ana Labrador, incluyendo a más de 30 médicos heridos en la lamentable refriega.

    Sobran los testimonios digitales sobre el suceso, pero deseamos resaltar que, entrevistada una de las promotoras de la agresión,  nada dijo del lento genocidio – ¿por qué no lo es? – con sede en todos nuestros hospitales públicos, repletos de carencias, precariedades y desidias, aduciendo que María Corina y Chuo Torrealba deben estar presos, desean tumbar al gobierno, hay una conspiración de los países miembros de la OTAN.  No es mucha la diferencia respecto a la canciller Rodríguez que, riéndose de nuestras  desgracias, aseguró en el exterior que tenemos suficientes alimentos para mantener a tres países equivalentes al nuestro. Sin embargo, hay un detalle en nada insignificante.

    Los revoltosos del absurdo que clavan sus desesperadas garras en los centros asistenciales, custodiándolos con el celo de un fanatismo atrabiliario, conformando una suerte de comité de defensa de la revolución, en el HULA que recibe y no despacha ambulancias, integran una nómina relacionadas con ellas, por lo que – teniendo por oficio el ocio – justifican sus ingresos por la violencia empleada con absoluto olvido del drama pediátrico – por no citar los otros – al que deliberadamente contribuyen. La supervivencia los obliga, como lo evidenció el director del hospital, en unas declaraciones a “Pico Bolívar”, quien tuvo la osadía de afirmar que la banda de violentos de la derecha acompañó a Machado, omitiendo – por supuesto – los motivos reales de la visita.

    Al día siguiente, el personal médico nos acompañó corajudamente en una rueda de prensa en la que detalló el suceso y, lo más importante, denunció las condiciones del HULA y de todo su personal, impotente ante la pérdida de vidas humanas. Estuvimos en los exitosos eventos realizados en el auditorio de la Facultad de Derecho de la ULA,  las asambleas ciudadanas de calle realizadas en Ejido y Lagunillas, los actos de Vente en Tabay y Mérida, pero lo más impactante fue y seguirá siendo el fallecimientos de niños que no tuvieron ocasión siquiera de ver el rostro y sentirse en el regazo de sus madres.

    @LuisBarraganJ

  • Genéricamente, suyo – Por Luis Barragán

    Genéricamente, suyo – Por Luis Barragán

    Un término cómodo y de usos múltiples, el “capitalismo” se erige como otro de los  espantapájaros que ventila el gobierno para satanizar a la oposición. Dándole cierto toque de vanidosa universalidad a sus inexplicadas e inexplicables propuestas, intenta desarrollar el temor “ideológico” entre los sectores más desinformados de la población, aunque sus propios partidarios no saben responder ante  una sencilla pregunta: ¿simpaticemos o no con la “formación social”, es que provenimos de un desarrollo propiamente capitalista de ya muy agotadas posibilidades en Venezuela?

    Igualmente ocurre con el otro vocablo, “obrero”, útil para adjetivar a Nicolás Maduro, como si fuese suficiente para hallarle alguna prestancia a un gobierno que, en nada, lo es. Valga la paradoja, contrariadas las consabidas tesis para la construcción del socialismo, el actual régimen no sólo ostenta el prolongado y firme rechazo de los trabajadores, cuyas organizaciones más legítimas ha combatido con saña y ferocidad, añadida su proverbial derrota en los ya remotos comicios de la CTV, sino que logró el contramilagro de la desproletarización: convirtió a los obreros calificados en desempleados sumergidos en la marginalidad, con todas las consecuencias del caso.

    La “patria” es otra de las expresiones genéricas que les sirve para atemorizar con el empleo alevoso de la maquinaria propagandística y publicitaria, trastocada toda oposición o disidencia en apátrida, además de capitalista y anti-obrera. Por ironía, censura y bloqueo informativo mediante, este mismo gobierno de más de década y media, ha subastado los más altos intereses del país y será suficiente ejemplificarlo con la injerencia de la dictadura cubana, las concesiones petroleras y mineras que ha tratado de disfrazar, el llamado Fondo Chino, la conducta asumida con Guyana, la fuga delictiva de capitales.

    Recientemente, en un debate parlamentario relacionado con el caso de nuestros presos políticos, escenificado en Iberia, un testigo presencial, el joven opositor venezolano Wilmer Baute, interrumpió al diputado Pablo Bustinduy de PODEMOS, con el grito de “¡Libertad para Venezuela!”. Reflejan las redes sociales que Pablo Iglesias inmediatamente hizo un giro y, con los dedos acentuando sus ojos, respondió: “¡Ya os tenemos fichados!”.

    Quizá Iglesias, por cierto, acusado por el ex – gobernador aragüeño Rafael Isea de la recepción de casi siete millones de euros, por  cortesía de Chávez Frías, ya está hartándose de las protestas que suscita su relación con el régimen venezolano, entre propios y extraños, pero lo cierto es que el “fichaje” constituye una peligrosa abstracción, porque tiene – además del gesto circunstancial en la cámara –  ciertas connotaciones revanchistas y hasta policiales. No quisiéramos pensar que, ayudando al seguimiento y las pesquisas de nuestra embajada en Madrid, es un soplón o informante de las individualidades y organizaciones que, bajo una forzada emigración, no olvidan ni olvidarán jamás a la Venezuela que les duele en lo más profundo del alma.

    @LuisBarraganJ