(San Felipe. 09/09/2019) Por mucho tiempo se ha querido hacer creer, que los gobernantes son solidarios con la gente cuando en campaña electoral o en pleno ejercicio de sus funciones, organizan actividades «benéficas» o de ayuda al pobre… Pues nada más alejado de la realidad.
En primer lugar; todo lo que el Estado pueda ofrecer inclusive más allá de sus funciones propias, es financiado por los propios ciudadanos, así que realzar a una figura política por obras de caridad, realmente no constituye verdadera solidaridad.
En segundo lugar; jugar con la necesidad de la gente para buscar votos, no solo es vil populismo, sino un hecho abominable ante los ojos de Dios que corrompe los principios y valores que queremos rescatar.
En tercer lugar; pretender demostrar públicamente caridad para realzar una candidatura o personalidad, no solo denota falsedad, también desvirtúa el propósito de la verdadera solidaridad humana.
Y en cuarto lugar; aprovecharse de dichas actividades solo para buscar el lucro personal, definitivamente es un acto repudiable.
La verdadera solidaridad.
Un acto legítimo de caridad tiene como propósito ayudar al prójimo de manera desinteresada, es decir, sin populismo, y es por ello que la verdadera solidaridad es privada, porque nace del corazón, siendo así un acto voluntario de conciencia y de verdadero amor, no para la alabanza pública.
«Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha» (Mateo 6:3).
Si en realidad la intención es ayudar de manera sincera al necesitado, no es necesario que todo el mundo lo sepa; sin embargo, es sabido que existen organizaciones benéficas que realmente deben justificar el trabajo que realizan, ya que los recursos provienen de entes privados que deben constatar que el trabajo es real.
Vente es un partido que cree en la dignidad del ser humano, que cree en la verdadera solidaridad, pero también nos oponemos contundentemente al populismo, de lado y lado, ya que verdaderamente existen politiqueros que juegan con las necesidades de las personas lo cual es un hecho miserable.
Sin lugar a dudas, con la crisis humanitaria que atraviesa Venezuela hace falta más que nunca la verdadera solidaridad, y quien ayuda en misericordia al prójimo definitivamente es un instrumento utilizado por Dios; sin embargo, debemos estar alertas para rechazar el populismo y la falsa caridad, solo así podremos rescatar los valores, dejar atrás los vicios, y alejarnos de la maldad.
«Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa» (Mateo 6:2).
@eleazarbeta





