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  • Promotores de Soy Venezuela en Guárico aseguran que ese estado dejó de ser bastión chavista

    Promotores de Soy Venezuela en Guárico aseguran que ese estado dejó de ser bastión chavista

    Guariqueños envían mensaje al mundo desde la Represa de Calabozo

    Jeannette Montoya, integrante de la alianza Soy Venezuela en el corazón del país, reitera el llamado a la comunidad internacional para que envíe la ayuda humanitaria a Venezuela

    (Calabozo. 22/05/2018) Tras “el último asalto perpetrado por la dictadura” este 20 de mayo, promotores de la alianza Soy Venezuela en el estado Guárico se reunieron este lunes en la Represa de Calabozo. Desde allí, enviaron un mensaje a los venezolanos y a la comunidad internacional sobre lo ocurrido el pasado domingo. Aseguraron que esa entidad llanera dejó de ser bastión chavista.

    En palabras de Pedro Antonio De Mendonca, coordinador estadal del partido Vente Venezuela en Guárico, “los guariqueños enviamos un contundente mensaje de dignidad y valentía al no ser parte de la farsa de Maduro y sus títeres. Pese a los chantajes y a las amenazas, demostramos que somos una ciudadanía dispuesta a conquistar su libertad […] Se acabó esa farsa de que Guárico es un bastión chavista”.

    Centros de votación vacíos en los 15 municipios de la entidad fue el balance de los promotores de Soy Venezuela. Todo esto, a pesar de los ofrecimientos de bonos a través del carnet de la patria y la coacción a empleados públicos y beneficiarios de los programas de control social del régimen. “Con todo esto, los guariqueños, que éramos tildados los chavistas más chavistas, dijimos no al asalto”, continuó el dirigente.

    Y añadió: “También enviamos un mensaje a la comunidad internacional: a que aumente la presión, a que aumente las sanciones. Aquí estamos, los venezolanos de pie en la calle, aumentando la presión interna y acompañando a nuestra Asamblea Nacional para que designe al sustituto de Nicolás Maduro porque ya no hay Presidente de la República en Venezuela”.

    Por su parte, Jeannette Montoya, coordinadora de la organización Súmate en el municipio Francisco de Miranda del estado Guárico, reiteró el llamado a la comunidad internacional, a que “no nos olviden, necesitamos la ayuda humanitaria para que nuestros hermanos no continúen muriendo de hambre ni de mengua […] Aquí estamos, dándole un mensaje al mundo entero: queremos ser libres y que esto acabe”.

    Esta actividad fue realizada como parte de la protesta nacional convocada para este lunes por la alianza Soy Venezuela, que prevé profundizar la presión interna en los próximos días.

    #VenezuelaTriunfará

  • Las banderas de Ledezma – Por Miguel Velarde

    Las banderas de Ledezma – Por Miguel Velarde

    Es indispensable que exista un liderazgo apalancado en la ética y la dignidad

    Además de un importante líder político, Antonio Ledezma es un buen padre y un buen esposo. Es un buen hombre.

    Con 62 años, para muchos venezolanos el alcalde destituido de Caracas aparenta más edad, quizá por el hecho de que desde muy joven ha estado en el ojo público y la gente siente que lo conoce desde hace mucho tiempo. Fue dos veces alcalde del municipio Libertador y gobernador del antiguo Distrito Federal. Luego, ejerció dos veces como diputado del extinto Congreso Nacional y en 1994 fue elegido senador, siendo la persona más joven en ser elegida para ese cargo.

    Además, fue alcalde mayor del Distrito Metropolitano de Caracas hasta 2015, cuando el 14 de febrero de ese año es encarcelado por haber sido, junto a María Corina Machado y Leopoldo López, líder de las protestas ciudadanas de 2014, y le arrebatan el cargo.

    También fue preso político por más de 1000 días, hasta la madrugada del pasado viernes que se escapó del arresto domiciliario en el que se encontraba y, según él mismo cuenta, después de burlar 29 alcabalas policiales y militares, cruzó caminando la frontera de Colombia donde lo esperaba su libertad.

    A pesar de todo el calvario que él y su familia tuvieron que atravesar, Ledezma nunca vaciló en sus principios y en los motivos de su lucha. Eso es siempre un timbre de honor, mucho más cuando otros están dispuestos a arrodillarse por migajas. Es por eso que se convirtió en un “referente moral” de la lucha que se está dando en Venezuela, como lo afirmó el secretario general de la OEA, Luis Almagro.  

    En una situación tan compleja como la que vive Venezuela, en medio de todo tipo de crisis, la más profunda es la crisis moral. El que existan liderazgos cuyo actuar esté siempre apalancado en la ética y la dignidad, no solamente es importante, sino también indispensable para poder superar la peor tragedia que ha enfrentado la república.

    Los cínicos –infaltables incluso en horas cruciales- dirán que “con ética no se llega al poder”. Es un argumento debatible, pero lo que no tiene discusión es que si se llega sin ética, entonces terminamos donde estamos. Y lo que hoy vivimos no puede repetirse nunca más.

    La causa de Ledezma es la misma que la de la mayoría de los venezolanos: la libertad, la dignidad y la verdad. Es esa que hoy queda en manos de quienes no dejarán de luchar ni un solo día junto a Antonio, que comenzará una cruzada en otras latitudes para que se escuche la voz de los venezolanos y seguramente se convertirá en la voz más importante de la oposición fuera de nuestras fronteras.

    Mientras tanto, acá no debemos perder nunca la convicción de que estamos haciendo lo correcto. A pesar del cansancio, de la desesperanza y de la decepción, no perdamos de vista el norte de una lucha que lleva años.

    Ese norte donde hoy también ondean las banderas de Ledezma.

  • ¡Baja la bandera cubana!

    ¡Baja la bandera cubana!

     


    Venezolanos:

    Durante dos siglos hemos llevado el gentilicio con honor y con orgullo. Ser venezolano ha sido un motivo de enaltecimiento, pues ha significado pertenecer a una patria que jamás se rindió ante un poder extranjero ni se arrodilló ante el despotismo.

    La primera generación que nos hizo libres izó la bandera de la república y sus colores ondearon orgullosos por sobre los campos de batalla, liberaron pueblos y engendraron naciones.

    Desde entonces nuestra bandera jamás se doblegó al invasor. Sembró la paz, la libertad y el progreso en naciones que habían permanecido humilladas y ofendidas. Y cuando el osado invasor intentó poner su planta atrevida en el suelo venezolano, nuestros dignos y patrióticos soldados los expulsaron sin vacilar. Por su lado, nuestros políticos de entonces los apartaron de la senda de la comunidad internacional y pusieron el nombre de nuestra patria en el historial  imperecedero de las naciones libres.

    Hoy debemos reconocer con horror que por sobre nuestra bandera ondea atrevida la enseña cubana que representa una tiranía de hombres humillados. Que dictadores perversos e inescrupulosos tienen bajo su tutela a quien ha ejercido la presidencia de Venezuela y se permiten decidir quién y cómo manda en esta patria de hombres libres.

    Más terrible aún es ver que la bandera del invasor ondea en cuarteles y edificios públicos y que nuestras máximas autoridades civiles y uniformadas se dirigen a nuestro pueblo flanqueados por la bandera cubana, la que ocupa sin merecerlo un puesto de honor junto o por sobre nuestra enseña libertadora.

    Ha llegado la hora de decir basta. De sacudirnos toda opresión y liberarnos de la humillación que significa que en nuestros cuarteles manden y ordenen oficiales cubanos.

    Ante la pretensión de dominarnos y en nombre de nuestras tradiciones libertarias llamamos a la sociedad venezolana a rechazar toda forma de colonialismo que nos encadene a un gobierno extranjero, llamamos a luchar por nuestra libertad y a volver a hacer ondear nuestra bandera como única enseña a la que le debemos obediencia, respeto, amor y fidelidad.

    Viva Venezuela,

    Viva la democracia,

    Viva la libertad.

     Vente Venezuela