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  • De cara al futuro por Eddie A. Ramírez S.

    De cara al futuro por Eddie A. Ramírez S.

    Finalizó un ciclo histórico con muchos pasivos y muy pocos activos. Por ser muy recientes los hechos y vivas las pasiones es preferible que sea la  historia la que juzgue estos  catorce años. Para ello dispondrá de muchos libros y artículos, así como de innumerables videos que recogieron los acontecimientos y declaraciones de los principales actores. Hoy solo me permito hacer algunas preguntas sobre el período que recién concluye:   ¿Fue necesaria tanta persecución en contra de la disidencia? ¿Fue imprescindible apoderarse de la propiedad privada para ayudar a los pobres? ¿Fue necesario sembrar el odio entre los venezolanos para intentar implantar un sistema que fracasó en todos los países que lo intentaron? ¿Tuvo éxito el   régimen  en el manejo de las empresas estatizadas?

    De cara al futuro nos encontramos frente a una crisis política y económica, enmarcada en un ambiente de crecientes demandas de la población por mejores salarios y servicios.  Iniciamos la era postchávez con una nueva violación a la Constitución al imponer como presidente encargado a un vicepresidente que ocupaba el cargo de facto y no de derecho. Para agravar la situación el señor Maduro, cambió de un día para otro  su imagen  de Canciller apacible a una de candidato energúmeno. Además, se  inicia  con un aura de mentiroso ridículo. Sus  afirmaciones de que intercambio ideas durante cinco horas con un  Chávez agonizante y que a este le inocularon la enfermedad agentes enemigos de la patria perdurarán como ejemplos de memez. A pesar de todo no será fácil de derrotar electoralmente porque nuevamente los rojos utilizarán los recursos del Estado y el ventajismo que le ofrece en bandeja las cuatro sumisas rectoras del CNE.

    Del lado de la alternativa democrática no hay nada que inventar. A esta fecha Capriles ya debe ser el  candidato.

    Después de octubre su discurso se endureció en contra del oficialismo y particularmente contra Maduro. Muchos criticamos que fue muy blandengue con Chávez, pero en las circunstancias actuales su posición debe darle dividendos. Sus palabras leídas en representación de la MUD con motivo del fallecimiento de Chávez fueron apropiadas. Los  chavistas tienen que percibir que  a Capriles lo anima un sincero deseo de reconciliación, que no los perseguirá por motivos políticos y que se ocupará del problema de la pobreza y de apoyar a quienes tienen menos. Sin duda Henrique será un buen presidente en una transición  de un solo período que contribuirá unir a los venezolanos.

    Como en botica:   ¡Bravo por los valientes estudiantes! El gobierno canadiense es consecuente con la defensa de la democracia. Por ello aplaudimos las declaraciones del Primer Ministro Harper. Exigimos la renuncia del almirante Ministro de Defensa por castrocomunista y violador de la Constitución.  Respetamos a los  participantes en el cortejo fúnebre que demostraron su fervor por Chávez, pero repudiamos el odio exteriorizado  por otros, producto de las mentiras que les sembraron  ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

    Eddie A. Ramírez S.

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  • VENEZUELA SIN CHÁVEZ Por Miguel Velarde

    VENEZUELA SIN CHÁVEZ Por Miguel Velarde

    Con la muerte del expresidente Hugo Chávez, Venezuela cierra una de sus épocas políticas más tumultuosas. No queda duda de que Chávez marcó una era con su estilo y liderazgo, no solamente en su país, sino también en la región. Su presencia los últimos 14 años fue tan  absoluta que el espacio que hoy deja será muy difícil de llenar. Esto es una mala noticia, especialmente para los que aspiran a sucederlo en el poder.

    Chávez fue un personaje que era amado u odiado, pero que no podía ser ignorado. Nada de esto fue casual. Su estrategia no solamente era política, era una estrategia de vida. Para él no habían grises, era “rojo” o negro. Y su esfuerzo logró los frutos que su revolución tanto necesitaba para afianzarse en el poder: polarizó el país de tal manera que lo dejó partido en dos mitades pero con una gran diferencia entre ellas: la mitad chavista contaba –y aún cuenta- con todo el poder del Estado y los recursos económicos que éste provee.

    Ahora el país tiene uno de los retos más grandes que haya enfrentado: la reconciliación. Algo que parece muy poco probable a corto plazo, especialmente si se analizan los primeros mensajes de Nicolás Maduro como líder del proceso y de varios de los voceros más influyentes del chavismo. Todo indica que la estrategia para mantenerse en el poder será radicalizar aún más sus posiciones para cohesionar su base frente a una oposición que luce débil y desconcertada. Además, al parecer tampoco tendrán reparos en seguir irrespetando la Constitución de acuerdo a su conveniencia. Lo que los venezolanos deben entender es que ni la felicidad más grande ni el dolor más profundo pueden ser argumento para violarla.

    En la oposición, se observa un liderazgo cuya mejor estrategia parece ser el no tenerla. No es nueva la decisión de no confrontar al adversario. Así fue de cara a las elecciones del 7 de octubre y 16 de diciembre pasadas. Si ésta se mantiene, no debería sorprendernos que los resultados de las próximas elecciones presidenciales del 14 de abril sean iguales a los últimos. Lo que un sector del liderazgo opositor debe terminar de comprender es que ninguna estrategia electoral puede ser más importante que la defensa irrestricta de la Constitución. Es cuestión de valores, se trata de principios.

    Venezuela debe reinventarse, hoy sin Chávez. Quienes lo seguían, seguramente intentarán mantener su recuerdo vivo por el mayor tiempo posible, pero el peor enemigo que encontrarán en su camino será el inexorable paso del tiempo y el olvido que éste conlleva. Quienes aspiran a tener una Venezuela diferente a la actual, deberán encontrar la manera de imaginarla, construirla y compartirla.

    Queda claro que Venezuela es hoy, en su esencia más profunda, un país muy diferente al que Chávez encontró cuando llegó al poder en 1999; él lo cambió. Mejor en algunos aspectos, mucho peor en otros. Pero es sobre esa realidad que debemos seguir recorriendo un camino que aún es largo. El “madurismo” cuenta hoy con todos los recursos que le hereda el chavismo, a lo que se suma el efecto arrasador de la solidaridad de las masas por la muerte de su máximo líder. Electoralmente, serán muy difíciles de vencer a corto plazo. Para que su ecuación sea perfecta y duradera, necesitan que la oposición los legitime electoralmente. Lo que queda por ver cómo ésta puede mantenerse de pie y luchar de frente sin convertirse en cómplice.

  • TIEMPO DE PALABRA Por Carlos Blanco

    TIEMPO DE PALABRA Por Carlos Blanco

    Vienen elecciones presidenciales en condiciones más desiguales que nunca

    Larga despedida
    Es momento de respeto y también de sobriedad. Los que hemos adversado a Chávez debemos consideración a su gente no por el terror que imponen agresivos motorizados o amenazantes ministros sino porque es la actitud decorosa ante el dolor ajeno. Con sobriedad y sin el aspaviento hipócrita de quienes quieren mostrar que les duele la muerte de Chávez más que a los chavistas.

    Veo con una mirada perpleja el llanto y el dolor de la gente que ha querido a Hugo Chávez. Allí ha habido una siembra de muchas semillas, algún trigo que ahora espiga en fervor e idolatría, al lado del ricino con capacidad para intoxicar los espíritus.

    Veo pasar la urna que contiene los restos de Chávez y percibo la vibración de la muchedumbre cuyo genuino dolor no purifica su causa ni endereza su equivocación histórica. El caudillo fallecido se hace millones como se decía de Perón. Su audacia e inteligencia, la cobardía de las élites, las hambres acumuladas en la tierra del petróleo y la lasitud moral, le abrieron el territorio para moldear multitudes a su imagen y semejanza, a lo que contribuyó en su momento la hipocresía de antes que es idéntica a la de ahora.

    El llanto de la gente estremece porque esas lágrimas son provocadas por la pérdida de un personaje que para los gimientes llenaba un vacío: el de ausencia de destino. Destino que sólo logra existir si recibe el gesto providencial del benefactor.

    No es cierto que Chávez haya descubierto a los pobres ni que el ancien regime se hubiese desentendido de éstos; si no, véase el testimonio de la superación de tantos a lo largo de 40 años. Lo que Chávez sí hizo fue darle otro sentido a la pobreza y convertirla en virtud. No fue el reconocimiento a los pobres, tarea que con altibajos desarrolló la democracia, sino el ensalzamiento de la pobreza, que es otra partitura.

    Ser pobre se convirtió en virtud a cambio de estar a la diestra del Comandante. «Con hambre y sin empleo con Chávez me resteo» fue una creación popular que mostró el tipo de satisfactores alternativos representados por el caudillo, capaz de proveer, como Dios, desde esa cornucopia petrolera por él manejada. Se convirtió en redentor al extraordinario costo que verán los que en estos tiempos lóbregos les corresponda regentar la hacienda. No fue Chávez el campeón de los pobres sino de la pobreza.

    La conversión de la pobreza en fuente de virtudes, derechos y valías, es lo que permite hacerla compatible con la riqueza que en forma paralela los jerarcas y los amigos sobrevenidos han cosechado. No es contradicción, ni siquiera coexistencia pacífica, sino muestra de la más pura esencia de la nueva República: para todos Chávez ha sido el proveedor, la diferencia es de grados, unos ricos y otros pobres.

    LO SIENTO POR NOSOTROS. No hay que equivocarse, para muchos de nosotros hay también un vacío. Hay un duelo pendiente de elaboración. Son 21 años, 1 mes y 1 día que Chávez ha gravitado sobre quienes lo combatimos. Así como para sus partidarios él fue surtidor de abastecimientos morales y materiales, para quienes lo hemos adversado ha sido fuente de desabastecimientos, penas y luchas de diferente suerte. Unos han perdido más que otros, pero todos hemos perdido lo que no regresará jamás: tiempo, paz, vida… Estaciones invernales de exilio interior y guetos de cercas invisibles…

    En esa especie de Universo-Chávez, con el ruido de fondo de un personaje que peroraba como si estuviera desde siempre y para siempre, hemos habitado todos los actores del drama venezolano. El caudillo que ensilló su bestia por allá en el siglo XIX y que se puso a andar hasta la segunda década del siglo XXI (y que promete seguirlo haciendo detrás del cristal), ha ocupado un espacio en las familias que ha dividido, entre los amigos que ha separado, en el medio de los enemigos que los odios atan, en las tertulias de los ahora pugnaces parroquianos.

    Escribo en la prensa desde hace más tiempo del que recuerdo. En la época de Chávez no he dejado de escribir ni una semana y ni una semana he dejado de enfrentar, combatir, analizar, elucidar, su régimen. Éste no ha cesado pero no será jamás, dure lo que dure, lo que fue con su autor. Combatir en contra de Chávez es una cosa, combatir en contra de sus sucesores es otra. No porque éstos sean como para descuidarse -pienso que pueden ser más feroces en la medida en que son más incompetentes-, sino porque aquél representaba un proyecto, si bien fallido, mostrenco e irrealizable, con capacidades inspiradoras. Los sucesores recitan mal el libreto; los apuntadores no manejan el oficio. Intentan imitar a Chávez pero no entienden que los insultos de Chávez, la grosería que manejaba y el estilo retrechero, amenazante y zumbón, eran el corolario de su proyecto pero no su sustituto. El agravio puede ser la quilla de una idea pero no es la idea; los sucesores no lo saben.

    LO SIENTO POR ELLOS. Han violado la Constitución a placer, lo han hecho con el derecho que da la fuerza del tumulto convertido en «pueblo». La palabra de Chávez ha atravesado códigos y disposiciones para convertirse en ley y Nicolás Maduro se convirtió en Presidente. Legitimidad revolucionaria que nace de la usurpación; legitimidad que nace de la fuerza para imponerla; ilegitimidad que de tanto exagerarse produce un acuerdo tácito para admitirla como legítima. ¡Qué se le va a hacer!

    Las furias casi no le ahorraron sufrimientos al Comandante salvo uno solo: su proyecto no naufragó en sus manos. Tiende a hacerlo en las manos legatarias. Chávez era jefe indiscutible y sobrado del chavismo; Maduro es jefe de un sector en pugna con otros que tienen o sienten que tienen más derechos que él. Al parecer ha renunciado a su única opción para alcanzar una cierta gobernabilidad de mediano plazo que era -¿es?- una apertura para alcanzar zonas de entendimiento con el empresariado y los trabajadores en el terreno económico y con la oposición en el político. En solitario carece de fuerza para promover estrategias que permitan salir del foso en que la economía se entierra; y para encontrar aliados tiene que hacer concesiones que podría hacer pero corre el riesgo de que lo acusen de «blando». Está entrampado.

    Chávez le deja una herencia de doble filo: la Presidencia, y la crisis que la escasez y la inflación reflejan y potencian. La historia muestra que el primer recurso de un gobernante en desespero es la represión, pero enseña que la policía y los perdigones no resuelven los asuntos que causan la protesta.

    Vienen elecciones en condiciones más desiguales que nunca, con Chávez como jefe de campaña de Maduro, el ilegítimo, lo que es una circunstancia más desafiante que tener a Chávez como candidato.

    No sabemos lo que viene pero será más complejo de lo que se pensaba.

  • El legado económico de Chávez por Ángel García Banchs

    El legado económico de Chávez por Ángel García Banchs

    Gracias al crecimiento de China e India y a la política monetaria de los EEUU y la UE, que inflaron el petróleo de los 8$/barril en 1998 a más de 100$/barril en la actualidad, el consumo per cápita durante los 14 años del Presidente Chávez creció más de 50%, eso sí, al costo de dejar enormes desequilibrios, desbalances, y un legado económico nefasto.

    En lugar de dejar un modelo de desarrollo y transformación de la sociedad venezolana, el recién fallecido Presidente Chávez deja al país un modelo repartista de la renta petrolera, basado en la dependencia del ciudadano del Estado, la incivilidad, el desempleo y subempleo como base político-clientelar.

    Chávez deja una economía cortesana, así como un modelo autocrático, absolutista, voluntarista, estatista y presidencialista, basado en la discrecionalidad administrativa, la inseguridad política y jurídica, controles de toda índole, expropiaciones y confiscaciones, en vez de un Estado de Derecho, democracia, autonomía de los poderes públicos, el respeto por las normas, las leyes y los contratos, garantías, reglas claras y estables y la libertad económica para la inversión privada en sectores hasta hoy prohibidos como el petrolero.

    Chávez deja una economía que en 14 años creció menos que la de los países de la OPEP, salvo Libia obviamente; menos que el promedio de Latinoamérica y el promedio global. Deja, igualmente, una inflación alta y persistente, que en 2010 fue la mayor del planeta y probablemente lo sea nuevamente en 2013 (se requieren hoy 16,76Bs para comprar lo que antes de Chávez se compraba con 1Bs). Deja una moneda nacional con menos ceros, pero, que en 14 años devaluó más de un 1.000%, la mayor devaluación de Latinoamérica, América, y la OPEP, después de Angola, así como la sexta del mundo después de la experimentada en Zimbabue, el Congo, Angola, Bielorusia y Uzbequistán.

    Chávez recibió una economía cuya exportación petrolera representó el 68% de las exportaciones totales en el IV trimestre de 1998, pero, la deja muchísimo más dependiente de las importaciones y exportaciones petroleras que hoy representan un 96%.

    Chávez deja un modelo arcaico conflictivo de lucha de clases, no uno de armonía social. Chávez deja una industria petrolera rentística, y disminuida, en proceso de contracción, en vez de una productiva, y en proceso de expansión.

    Chávez deja programas políticos clientelares llamados misiones, cuyo fin último es la captación del voto y la dependencia del ciudadano del Estado, y no programas sociales, que verdaderamente sean inclusivos, inserten a la gente en la esfera de la producción, independicen al ciudadano y transformen su vida.

    Chávez deja al país sumido en una gran de dependencia del consumo del asistencialismo, misiones, dádivas y petrolimosnas, de los subsidios a los alimentos, a la gasolina y otros. En definitiva, Hugo Chávez y el socialismo del siglo XXI dejan como modelo la pobreza, un sistema que perjudica a quienes se prometió privilegiar y defender, los más pobres; un sistema que castiga el mérito y el esfuerzo, mientras premia el rentismo y la corrupción; una sociedad donde sigue siendo verdad que entre el colegio privado y el liceo público, jamás un pobre, si pudiese, escogería a este último.

    Ángel García Banchs

    @garciabanchs

  • El vicepresidente Nicolás Maduro como candidato presidencial

    El vicepresidente Nicolás Maduro como candidato presidencial

    La Constitución nacional claramente establece en su artículo 233 que, cuando se produzca la falta absoluta del presidente electo antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección, y que mientras se elige y toma posesión el nuevo presidente, se encargará de la Presidencia de la República, así, con mayúsculas, el presidente de la Asamblea Nacional.

    Este es el supuesto en que nos encontramos, no ahorita, ante el conocimiento del fallecimiento del presidente electo, sino desde que, siendo electo, no pudo acudir a juramentarse por estar en un estado de salud que le inhabilitaba permanentemente, como lo prevé el supuesto del mismo artículo en su encabezamiento. En aquel momento, 10 de enero, ya debió haberse encargado de la Presidencia de la República el presidente de la Asamblea, y debió haberse procedido a una nueva elección, como lo establece la Constitución. Es el caso, como todos sabemos, que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia impidió en esa oportunidad que se siguiera este procedimiento, al salirle al paso con una decisión que ante el asombro de todos estableció, palabras mas, palabras menos, que el juramento era un formalismo innecesario en el caso concreto, pues se trataba de un presidente reelecto y que él decidiría, cuando se mejorara, cuándo y dónde juramentarse ante el Tribunal Supremo de Justicia, decisión esta que no puede denominarse de otra forma que no sea un fraude a la Constitución, puesto que la Constitución no dice eso. La Constitución establece, por el contrario, en protección a la voluntad popular y la investidura del presidente electo, que si no pudiera hacerse ante la Asamblea la juramentación, por inconveniente presentado en ella, por ejemplo la no constitución de la misma para ese día, puede hacerse el juramento ante el Tribunal Supremo de Justicia, ese mismo día, no el que el presidente decida hacerlo a su real saber y entender, siendo esto de fundamental importancia por que al así hacerlo, juramentarse, se da inicio al periodo constitucional correspondiente.

    Además no pudimos tener la certificación de la inhabilitación permanente del presidente electo, necesaria para la convocatoria a elecciones bajo la Presidencia encargada de la República del presidente de la Asamblea, porque la presidente del Tribunal Supremo de Justicia nos lo impidió sencillamente al declarar, sin decisión de la Sala Plena que lo sustentara, que «no había méritos para ello».

    La sentencia de ayer. He aquí que nos encontramos hoy ante la comprobación en la práctica de lo que nos impidieron establecer en aquella oportunidad, la ausencia absoluta del presidente electo, con una nueva decisión de la misma Sala, que serenamente nos impone al vicepresidente como candidato presidencial, contra la prohibición constitucional expresa que en el artículo 229 establece que no podrá ser elegido presidente quien esté en el cargo de vicepresidente. Dice la inefable Sala Constitucional, en su afán de dirigir nuestro destino, como brazo jurídico del régimen, que el vicepresidente ya es presidente y como tal tiene todo el derecho a participar en las elecciones presidenciales sin separarse del cargo, cuando, precisamente, está encargado de la Presidencia, temporalmente, por ser el vicepresidente de la República. Esta nueva «decisión» de las tantas veces referida Sala es verdaderamente, para quien la lea, un manual de instrucciones para el Consejo Nacional Electoral y una perfecta ejecución de los designios de los hermanos Castro para Venezuela.

    De lo anterior, se pone de manifiesto que con las interpretaciones, solicitadas por ella misma, convenientemente bajo nombres de los cuales deberíamos tomar nota, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia ha desmantelado nuestro régimen democrático a un punto ya insostenible para los ciudadanos de esta tierra. (El Nacional)

  • Comunicado de María Corina Machado a todos los venezolanos

    Comunicado de María Corina Machado a todos los venezolanos

    EN ESTAS HORAS, MI MENSAJE A TODOS LOS VENEZOLANOS:

    El día de ayer, con la desaparición física de Hugo Chávez se produce el fin de una etapa en la historia de Venezuela. Hoy tenemos el compromiso ineludible de procesar las vivencias de estos años y convertirlas en profundos aprendizajes para llevar a cabo la necesaria transformación de nuestro país. En estos tiempos de transición e incertidumbre que nos toca vivir, resulta primordial afianzarnos en los valores fundamentales que han sido nuestra guía como nación.

    Los venezolanos somos personas compasivas y solidarias, como lo estamos demostrando en estas horas; al extender nuestra generosidad y comprensión a muchos conciudadanos que hoy sienten confusión y genuino dolor. Muy en especial, hemos transmitido nuestras condolencias a los hijos, a la familia y a los seguidores de Hugo Chávez.

    En estos últimos 14 años se han despertado muchas aspiraciones colectivas y hemos madurado enormemente en entender nuestra responsabilidad compartida en salvaguardar la democracia y la libertad. Pero más allá del orgullo por la evolución en la dimensión ciudadana; estas horas también nos invitan a la introspección y a la revisión de los factores que han propiciado que las diferencias entre los venezolanos se hayan profundizado, alcanzando niveles sin precedentes en nuestra historia contemporánea. Así mismo, las prácticas personalistas han copado nuestros espacios de convivencia, permeando inclusive los rincones más sagrados de la vida republicana.

    Los venezolanos valoramos la verdad y la honestidad. Sin distingo de colores políticos, edades o clases sociales anhelamos vivir en una sociedad donde impere la justicia como norma de nuestro proceder, la unión familiar y el respeto a nuestros valores escenciales. La sociedad venezolana ha dado evidencias de su convicción democrática y hoy requiere que quienes asumimos responsabilidades públicas actuemos con estricto apego a estos valores. En estas horas difíciles, nuestro país exige un liderazgo a la altura de sus ciudadanos, capaz de representar con responsabilidad, valentía y claridad las aspiraciones colectivas.

    Para garantizar una senda de paz, unión y libertad, debemos reconstruir la confianza hacia nuestras instituciones y entre nosotros mismos. Lo anterior exige un estricto cumplimiento de nuestra Carta Magna. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece el procedimiento a seguir en el caso de una ausencia absoluta del Presidente de la República antes de tomar juramento para un nuevo período. Según el artículo 233, la presidencia interina debe ser asumida por el Presidente de la Asamblea Nacional hasta tanto tome posesión el nuevo presidente, como resultado del proceso electoral que debe llevarse a cabo dentro de los treinta días consecutivos siguientes.

    Ante la inminencia de nuevas elecciones presidenciales, es indispensable crear la confianza en el voto como expresión de la voluntad soberana. Ello requiere un proceso transparente, limpio y justo. Es tarea de todos: ciudadanía y dirigencia asumir sin descanso el compromiso de hacer lo necesario para que tengamos elecciones democráticas.

    La encrucijada histórica por la cual atravesamos exige demostraciones concretas de que somos todos los venezolanos quienes merecemos respeto y compasión. En razón de lo anterior deben producirse acciones que evidencien el carácter democrático de nuestras instituciones: la libertad de los presos políticos, el cese de la criminalización de la disidencia política y la persecución judicial, el regreso de los exiliados  la garantía a la vida y la dignidad de los privados de libertad, el respeto de la libertad de expresión y a la labor de todos los periodistas  el comportamiento institucional de las Fuerzas Armadas y el rescate de nuestra soberanía. Todo esto debe ocurrir en un ambiente de respeto y reconocimiento mutuo entre todos los ciudadanos y muy especialmente entre quienes ejercemos responsabilidades al frente de los Poderes Públicos.

    María Corina Machado

  • 5 Reformas para ELECCIONES LIMPIAS

    5 Reformas para ELECCIONES LIMPIAS

    Únete a la lucha por elecciones LIMPIAS. Descarga la imagen y compártela con tus amigos, utilízala en tus redes sociales. Debemos exigir que se cumpla la Constitución y recuperar la confianza en los procesos electorales. Elecciones libres, universales, directas, secretas, justas, transparentes y limpias YA!

    5Reformas

  • MCM: “Hoy debe prevalecer la serenidad, quienes detentan cargos públicos deben respetar a la Constitución”.

    MCM: “Hoy debe prevalecer la serenidad, quienes detentan cargos públicos deben respetar a la Constitución”.

    (Caracas, 05 de marzo – Noticias24).- La diputada a la AN María Corina Machado, en Noticias24 Radio, envió condolencias a los hijos, familiares y partidarios de Hugo Chávez.
    “Hoy en Venezuela se cierra una etapa que debemos transformar en un profundo aprendizaje para todos los ciudadanos”.
    “En estos momentos debemos recordar que lo que debe guiar a una nación son los valores que compartimos, la solidaridad entre hermanos, un grupo de personas sienten una gran pérdida. Confío en la serenidad, en la madurez ciudadana y el respeto que va a prevalecer”, destacó.
    Por otra parte, la diputada dijo que “debemos exigir de parte de quienes detentan responsabilidades públicas actuar con ese mismo respeto hacia los venezolanos, las instituciones y por su puesto a la Constitución”.
    Consideró crucial en este momento acatar lo establecido en la Carta Magna: “Para tener confianza, estabilidad y lograr la gobernabilidad en el país”.
    Para oir la entrevista completa haz click AQUÍ
  • María Corina Machado: Venezolanos debemos hermanarnos por una causa superior.

    María Corina Machado: Venezolanos debemos hermanarnos por una causa superior.

    Pidió respeto, solidaridad y honestidad.
    MARIUGENIA AGUILERA GALLARDO
    5 DE MARZO 2013 – 08:13 PM
    La diputada María Corina Machado expresó sus condolencias por la muerte del presidente Hugo Chávez, a través de su cuenta Twitter
    @MariaCorinaYA: «Hoy se cierra una etapa para Venezuela que debemos transformar en aprendizajes profundos para todos los Venezolanos.
    En mi nombre y en el de mi familia envío mis condolencias a los hijos, a la familia y a los partidarios de Hugo Chávez Frías.
    En estos momentos debemos recordar que lo que debe guiar a nuestra nación son nuestros valores: respeto, solidaridad, honestidad.
    En estas horas difíciles que vivimos, los venezolanos debemos hermanarnos por una causa superior, la paz y la libertad de Venezuela».
  • TIEMPO DE PALABRA – Por Carlos Blanco

    TIEMPO DE PALABRA – Por Carlos Blanco

    «Las certezas indican que si no hay un cambio de política no habrá un cambio de resultados»

    La mueca horrible de la crisis
    Las crisis son así. Sacan del fondo quieto de las conciencias a todos los bichos que se habían hundido con el paso y el peso de los años. El torrente cristalino que de antiguo corría rumoroso se transforma en el charco de aguas verdosas, estancadas y putrefactas. Estos tiempos de mutaciones violentas no envuelven sólo a «los otros» sino a todos y desde las buenas almas que creemos que somos o queremos ser brotan virus también malignos y contagiosos. Sí, las familias se dividen, los amigos se separan, las envidias y los odios crecen. Hasta el camarada so pretexto de defenderte argumenta «es que él es muy bueno, lo único que le pasa es que… » y allí va clavada la daga en el lado izquierdo del esternón.

    Son tiempos amargos en los cuales la descomposición corroe los espacios ajenos y propios. La motocicleta que se aproxima tiene que ser la de un asaltante; el automóvil estacionado ha de ser la de los previsibles secuestradores; el próximo informe del Gobierno ha de ser la continuidad de la tripa podrida de las mentiras; las discusiones opositoras asumidas como más de aquello de lo que se pretende salir; el ánima presidencial dando vueltas, abandonada de la mano de Dios, a merced de la confusa rabia de sus opositores, pero sobre todo juguete de las ambiciones de sus subalternos ahora alzados con el santo, la limosna -¡vaya qué limosna!- y en medio de la manipulación de un cuerpo que nadie sabe cómo está, ni dónde y sobre todo, qué quiere. (Adán, please, dinos algo)

    LOS PERSONAJES. Tal vez uno de los personajes que expresa con mayor patetismo la situación actual es Nicolás Maduro. Si se hace un esfuerzo por ver algo de su esencia, si se apartan sus aspavientos al intentar el imposible de parecerse a su inaudible e intangible jefe, se observará la crisis en marcha. Lo que era un proyecto de sustitución del Presidente, pedregosa pero posible, se convirtió en un retortijón gaseoso de la historia. Maduro quemó su capital político inicial -traspasado desaprensivamente por el doliente- en apenas tres meses. No era poca cosa ser ungido por un alma en pena, envuelta en la túnica de la santificación prematura; pero, el heredero no estuvo a la altura. No se trata de devaluar las imprevistas capacidades de Maduro sino de reconocer que cayó en las mandíbulas horribles de una situación que no pudo manejar. Estos elementos no constituyen una predicción, porque entre las novedades que permiten tiempos como los actuales está que «lo extraordinario se vuelva cotidiano» y lo ordinario también. Beppe Grillo puede ser primer ministro de Italia. Un suplente desangelado puede vivir de una inercia que nadie pueda o quiera parar. Y puede llegar a ser presidente al salir de este limbo en que está, en plena calle y en medio del calorón, entre la esquina de Carmelitas y Miraflores.

    No es menos dramática la situación del Presidente de la AN. También ha sido mordisqueado por la crisis. De alternativa dentro del chavismo, como representante de un sector militar más o menos aprovechado y chambón, ha pasado a convertirse en eclipse precoz. Lo degradaron: de ser un eventual sucesor de Chávez a ser un competidor de Maduro. Parecía que tenía poder y seguramente puede dar algunas órdenes, manejar recursos, reprimir a enemigos, pero la proyección hacia la sucesión se encuentra atravesada por el chirrido de la muela del molino en que se ha convertido la revolución después de la evaporación de su jefe.

    Jorge Giordani, a quien por razones que se generan en aulas de clase no querría imaginar en este brete, trasmutado en un preboste de sobria, tranquila y monacal incompetencia. Sí, puede poner presos a los directivos de las casas de bolsa como lo hizo, pero no puede resolver el problema que aquellos legalmente resolvían. Puede zaherir a los ricos mientras su compañero de mesa ministerial los alimenta; puede estar muy disgustado con la corrupción pero la tiene en su nariz, y en vez de combatirla, da declaraciones de prensa; acaba con el Sitme como un condotiero del siglo XVI en Lombardía, pero no sabe cómo sustituirlo.

    Nadie manda, nadie obedece. Hay un alzamiento generalizado fuera del común objetivo de no perder el poder pero de una manera tal que lo que tienen entre las manos puede que no lo agarre otro pero que se les disuelva. Tal es la temperatura que su desbarajuste engendra. En medio de esa tolvanera solo el bosque silencioso, amenazante, parece avanzar.

    LOS DE ACÁ. Tampoco los de la acera de enfrente escapan a la dinámica del desastre. Vienen elecciones. En vez de discutir políticas para ver cómo se deslíe el fraude, aunque sea en alguna proporción o cómo se logra un entendimiento profundo, se imponen los soterrados autoritarismos. Ya no es la voluntad del jefe sino la igualmente perversa de las encuestas, trasmutación de una falsa voluntad general que convierte a los políticos en rehenes de sus antípodas, los mecánicos de opinión pública.

    Cierto que Henrique Capriles de lejos debe ser el más popular y conocido. Tiene un trabajo reciente, personalmente meritorio, que generó entusiasmo en una colectividad abatida por muchos años, durante más de una década que es como un siglo. Pero de allí a que su candidatura se convierta en una inevitabilidad que niegue el debate e impida la alternancia, hay abismos.

    Cuando Capriles asienta que sólo responderá al «pueblo» y no a los «jefes», vuelve a la retórica del que se va o se fue, según la cual por responderle al pueblo no le respondía a nadie porque el pueblo era lo que él consideraba como tal. Al final era él. ¿Es que acaso se puede repetir la experiencia de exclusión y falsa unidad por arriba (mediana por abajo) que condujo a la derrota del 7-O?

    Las certezas de este momento indican que si no hay un cambio de política no habrá un cambio de resultados. Están mal si creen que la carencia de popularidad de Maduro es el asunto. Los pichones de autócratas, aunque no tengan votos suficientes, se convierten en más peligrosos cuando manejan a su antojo procesos, tecnologías, tiempos y secuencias. ¿Acaso no se ve el tejemaneje impune de los tribunales y la fiscalía?

    Sin política no hay proyecto de poder. Sin alianzas no hay fuerza. La idea del Comandante según la cual se podía llevar nariceados a los demás porque carecían de fortaleza, repetida a escala en la oposición, es no solo éticamente cuestionable, sino políticamente ineficiente. No funciona.

    Paradójicamente hay una rendija que la propia MUD abrió y es el Informe autocrítico que encargó. Allí hay claves; estas tampoco garantizan escapar de las mandíbulas que trituran y machacan, pero abren intersticio para una política diferente.

    En la política está la clave y en el nombre está el engreimiento. En la política está el sentido y en el nombre el estandarte. Como ayer y como siempre, es la política y no el mercadeo o el financiamiento. 

    Twitter @carlosblancog