Blog

  • Nuestra dirigencia – Por Eddie A. Ramírez S.

    Nuestra dirigencia – Por Eddie A. Ramírez S.

    Nuestra dirigencia opositora tiene que soportar furiosos embates de los rojos, inclusive agresiones físicas, juicios y hasta cárcel. También debe cargar con el sambenito que le colocan algunos de los nuestros por considerar que se ha limitado a “colaborar en la farsa electoral para legitimar al régimen”.

    Que los rojos agredan a nuestros dirigentes  y  a los ciudadanos de a pie, no es de extrañar. Ellos son inescrupulosos y violentos. Lo sucedido el 30 de abril en la Asamblea debería avergonzarlos. Matones y “matonas”, como dirían los pervertidores de la lengua castellana, golpearon cobardemente a quienes nos representan en el parlamento. Para ello se valieron de guardaespaldas, de que son más numerosos y de ataques a traición. Creo que Jesús Farías padre  nunca hubiese golpeado a una  Nora Bracho, como hizo su hijo. Argelia Laya, mujer de armas tomar,  no hubiese atacado por la espalda a una María Corina, como hizo  Nancy   Asencio. En  épocas pasadas no había matones como Michael Reyes, ni instigadores mentirosos como Pedro Carreño o cínicos como Diablodado Cabello.  Solo cabe llamar cobardes  a los agresores y agradecer la valentía y estoicismo de nuestros diputados, hombres y mujeres.

    Que ciudadanos de oposición critiquemos a nuestros dirigentes  es normal y deseable. Hoy todos tenemos el derecho y el deber  de  opinar, aún cuando a algunos políticos y analistas del área consideran que ese es un coto cerrado de los profesionales de la política.  En el mundo civilizado,  las ONG y simples ciudadanos critican y presentan propuestas. Lo que sí es nefasto es que en esta difícil lucha unos pocos quieran influir en los más a punta de calumnias a nuestra dirigencia.

    Es inadmisible que sigan insistiendo que Borges se presta al juego del gobierno, que Petkoff sigue siendo comunista y por ello juega del lado de los rojos, que Pompeyo impidió el “éxito” de las guarimbas, que el grupo La Colina apoya las trampas del CNE y otras infamias. Es su derecho postular que aquí lo procedente es tomar las plazas, como en Egipto, cerrar las calles, aunque nosotros mismos quedemos encerrados, o irnos indefinidamente a las avenidas. Sin embargo, deberían tomar en cuenta que el régimen enviará de inmediato a sus secuaces, como los que asesinaron a Maritza Ron en Altamira o a Evangelina Carrizo en Machiques; si los paramilitares no son suficientes, apelará  a los guardias nacionales devenidos en gatillos alegres y si procede como con los militares de Altamira, nos dejan en las calles hasta que nos cansemos. Aun  si aceptamos  que para salir de una dictadura hay que arriesgar vidas, no podemos olvidar que en estos momentos un 45% de la población simpatiza con el oficialismo. Por ello, respetando otras ideas, somos enfáticos en defender las actuaciones del Comando de  Capriles. Lo demás son “vapores de la fantasía”. Gracias a estas elecciones, tanto el CNE, como Maduro, están desprestigiados a nivel mundial e ilegitimados en Venezuela.

    Como en botica: Tan repudiable como los alevosos ataques de los rojos son sus mentiras para intentar culpar a la alternativa democrática. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

    Eddie A. Ramírez S.

    E[email protected]  

  • Resistir – Por Miguel Velarde

    Resistir – Por Miguel Velarde

    Los graves incidentes ocurridos en la Asamblea Nacional, cuando varios diputados de oposición fueron brutalmente agredidos por sus colegas oficialistas, fueron el punto de inflexión que cambió la dirección de la coyuntura actual.

    En un contexto donde la crisis política que vive Venezuela no solamente es innegable, sino que se agrava con el paso de los días, los incidentes violentos de la semana pasada solamente generan más dudas sobre la legitimidad del gobierno. Los que fueron capaces de hacer lo que hicieron en la Asamblea, serían capaces de cualquier cosa con tal de no perder el poder. Todo lo que hoy vivimos es consecuencia de negarse a abrir las cajas y contar los votos de cada venezolano. Pues así de delicado será lo que en ellas se esconde.

    Ha llegado el momento de que el mundo deje su indiferencia con Venezuela. Mucho de lo que ha pasado ha sido ignorado por la comunidad internacional, en gran parte por los intereses económicos de algunos países y organismos que desde hace tiempo viven a expensas del país. Sin embargo, mantener esa posición indolente puede empezar a resultar costoso para ellos. Entre otros, si la OEA abandona a los demócratas de Venezuela, se niega a sí misma.

    En el país, como afirma el profesor del IESA, Ramón Piñango, hay razones para estar profundamente preocupados y ser inmensamente optimistas. La oposición está más unida que nunca mientras el oficialismo está más confundido que de costumbre. Pareciera que lo que hoy vivimos es el verdadero –y quizás el único- legado de Hugo Chávez, y quienes fueron auténticos seguidores del expresidente deberían estar indignados por lo que hicieron con su memoria.

    Los venezolanos se están dando cuenta que cuando ocurren hechos como estos, no es solo a diputados a los que agreden y golpean, sino también a la democracia y a la república. Queda claro que la disputa ya no es solo de la verdad contra la mentira, sino también del bien contra el mal.

    Unos días antes de las elecciones presidenciales dijimos que la lucha no terminaba el 14 de abril, sino más bien ese día comenzaba. No nos equivocamos, y a la oposición le quedan tres únicos caminos: resistir, resistir y resistir. (Guayoyoenletras.com)

  • «No íbamos a claudicar, los principios no se negocian»

    «No íbamos a claudicar, los principios no se negocian»

    «En la historia, las aberraciones más horribles han sido hechas en nombre de la paz y los pobres», advierte María Corina Machado.

    Ender Marcano

    Seguramente bajar las escaleras de su residencia nunca fue tan doloroso para María Corina Machado. Las secuelas de la operación que debió reparar cuatro fracturas de su nariz se sintieron en cada escalón.

    «Me duele mucho, no había bajado las escaleras», relató la diputada independiente por el estado Miranda, con el rostro notablemente inflamado, imagen impactante y muy distinta a cualquiera que se pueda tener de ella.

    A pesar del evidente dolor y el persistente sangrado, la obligación que siente por representar a sus electores la invitan a sobreponerse y a denunciar lo que considera la consolidación de un golpe de Estado y la instauración de un régimen militarista.

    Ante el dolor físico resalta que también hay «un gran dolor espiritual».

    «Vivir una cara de esa violencia que se ha vuelto cotidiana en Venezuela. Esa agresión brutal, cobarde, por la espalda, que huye, es desgarrador. Al mismo tiempo me he sentido muy cercana de los millones de venezolanos que todos los días sufren la violencia. Las mujeres maltratadas, los jóvenes agredidos por protestar, por elevar su voz, los presos que viven en condiciones inhumanas, las madres que le matan a los hijos y ni siquiera confían que puede haber justicia. La forma como las familias venezolanas se han desgarrado por un sistema que quiere destruir la cohesión social porque así puede perpetuarse a la fuerza y a la violencia».

    -Cuando decidió ser diputada, ¿en algún momento pensó que le pasaría algo así? 

    -Jamás me imaginé que en el seno de la Asamblea Nacional (AN) una persona premeditadamente podría agarrarme por la espalda, tirarme al piso y caerme a patadas. Ahora, yo sí he pensado desde hace muchos años cuál es la naturaleza de este régimen y llamar a las cosas por su nombre. Siempre he pensado que la lucha por la verdad es con la verdad y no podemos llamar las cosas con eufemismos. Por eso, desde hace varios años, yo llamo a este régimen una neo dictadura. Tengo años diciendo que para acá es que veníamos. Porque es evidente la obsesión con el poder de un grupo de personas, que no tienen escrúpulos, y que estaban dispuestos a cualquier cosa.

    Se veía que esto venía. En la historia de la humanidad las aberraciones más horribles han sido hhechas en nombre de la paz y de los pobres. Por eso, cuando dicen que Chávez quiere a los pobres yo repito: sí, bien pobres. Los necesita bien pobres porque la pretensión ha sido crear una sociedad dependiente del Estado. Destruir la esencia del valor del trabajo y la ética del trabajo. Esa relación entre el esfuerzo y el logro, el aprecio a la propiedad, que lo que es tuyo es tuyo y nadie te lo puede quitar porque te lo ganaste con el esfuerzo. Por eso ese afán por destruir toda fuente de empleo privado para tener una sociedad dependiente y poder ejercer ese control político, económico y espiritual sobre el ser humano.

    -¿Por qué cree que hubo ataques directos en su contra? ¿Qué representa usted para la bancada del PSUV? 

    -Ellos han intentado todo para doblegarnos. Nos han amenazado, han ofendido a nuestras familias, me han perseguido penalmente, han tratado de destruir mi imagen, el respeto de la gente. Y ellos han visto que no nos han logrado doblegar, creo que ese día sintieron que podían con el chantaje y la amenaza hacernos claudicar y hacernos aceptar ese acuerdo inaceptable que planteaba Cabello al inicio de la sesión y cuando él dijo los términos del acuerdo yo le dije, eso no va a pasar. Yo creo que eso fue la sentencia para que me atacaran duramente ese día al igual que a otros diputados. No íbamos a claudicar en nuestra posición. Los principios no se negocian.

    -Más allá del dolor, ¿estas agresiones qué le generan? 

    -Impotencia es lo que uno siente, que te ataquen por la espalda y después que huyan y mientan, eso es profundamente desgarrador. Aunque me cuesta hablar porque me duele, lo que más me cuesta es ver esa cara de la violencia que han sembrado en Venezuela y en un espacio que representa al pueblo. Ver que en ese espacio donde se refleja la sociedad se llega a ese nivel de salvajismo y de cobardía, es una evidencia del grado de decadencia moral que han llevado a las instituciones del país y a la que se quiere llevar a la sociedad porque al final esto es un tema de valores, de destrucción moral.

    -¿Tiene alguna esperanza de que la denuncia en Fiscalía tenga algún fruto para enfrentar esa impotencia? 

    -En estas horas he revivido momentos similares. En la campaña de las primarias fui al 23 de enero y nos agredieron a tiros, una persona de mi equipo salió herida. En esa oportunidad estaban todas las evidencias y no pasó nada. El 5 de julio del 2011, en los próceres había evidencia y no pasó nada. Y es la misma Fiscalía que dice que el 95% de los homicidios permanecen impunes y además casi que lo hace con orgullo.

    -¿Entonces cómo manejar esa impotencia? 

    -En estos casos lo que debemos lograr es que ese miedo, esa impotencia, esa angustia se convierta en fuerza para reaccionar, para rebelarnos contra la opresión, y eso lo que significa. Es la obsesión por vivir en libertad, porque al final esto se trata de ser libres.

    -¿Venezuela no es libre? 

    -La realidad es que en nuestro país ha habido la pretensión durante más de una década de instaurar un régimen militar, militarista, y la realidad es que mientras hablamos yo considero que ese golpe militar ya tuvo lugar. ¿Cómo se expresa? Primero es la desnaturalización institucional de las Fuerzas Armadas. Han ido controlando nuestras Fuerzas Armadas en un esquema de dominación antinacional donde una mayoría de oficiales y soldados no comparten esa posición, pero donde se han ido enquistando en posiciones de poder un grupo de individuos en el Alto Mando, con conexión y sumisión a un proyecto internacional y con la obsesión de permanecer en el poder. La forma como se ha anulado la soberanía popular expresada el 14 de abril, cuando desconoces y arrebatas esa soberanía a través del voto. Estás aboliendo la República.

    Cuando ves como se han ido controlando los poderes públicos. Como los distintos poderes públicos: el TSJ en su actitud sumisa y complaciente; la Defensoría del Pueblo; la Fiscalía y, evidentemente, el CNE. Todos confabulados para servir y mantener un régimen en el poder. Cuando a eso se suma la erradicación del derecho de palabra en la Asamblea. Entonces qué ocurrió: la disolución del Parlamento. Eso es lo que debemos entender. Cuando se disuelve el Parlamento, y se desconoce la voluntad popular, cómo se llama eso. Aquí ha ocurrido un golpe de Estado. Un golpe de Estado militar.

    -Cuando recuerda la situación del pasado martes, ¿qué sentimientos le invaden? 

    -Es como un cóctel. Un poco de vergüenza, miedo, rabia. Creo que ha sido la hora más oscura del Parlamento venezolano. Pero también es la hora más digna, porque yo veía a mis colegas y estoy muy orgullosa de ellos, de todos esos hombres y mujeres diputados de Venezuela que se quedaron allí, que elevaron la voz, no bajaban la cabeza. Mientras más duro nos daban, más duro alzábamos la voz y enarbolamos nuestras banderas . Yo he tenido profundos momentos de soledad en esta lucha, pero en esa hora yo sentía que ahí estaban millones de venezolanos acompañándonos. Yo me sentía muy firme.

    ¿Volverán a usar cornetas en la sesión plenaria? 

    -Nosotros tenemos nuestros mecanismos de hacernos escuchar. Venezuela nos escuchó y el mundo nos escuchó. Hay una realidad. El ruido que ellos crearon con sus golpes lo que hizo fue alzar nuestras voces para que dieran la vuelta al mundo. Nunca un diputado en la Asamblea Nacional venezolana había sido escuchado tan claro y tan duro en el mundo entero y en todos los hogares de Venezuela. Lo hicimos a punta de convicción y de pitos y pancartas. Nos hicimos escuchar y nos haremos escuchar la semana que viene.

    -¿Tiene miedo de volver a la Asamblea Nacional? 

    -Yo estoy contando los minutos para que me vuelva a sentar en mi curul y entrar a la Asamblea Nacional.

    -De no poder volver a la sesión le tocaría a Ricardo Sánchez tomar su lugar… 

    -¿Quién es Ricardo Sánchez?. En mi curul me siento yo. No me van a sacar de la Asamblea Nacional como no nos han sacado de las calles y como no nos sacarán jamás de los corazones de los venezolanos que queremos vivir en una república libre y democrática. (El Universal)

  • La muerte lenta del chavismo – Por Mario Vargas Llosa

    La muerte lenta del chavismo – Por Mario Vargas Llosa

    vargasllosaPIEDRA DE TOQUE. Al mismo tiempo que el Gobierno de Nicolás Maduro convertía el Parlamento en un aquelarre de brutalidad, la represión se amplificaba y se detenía a funcionarios por votar a la oposición.

    Una fiera malherida es más peligrosa que una sana pues la rabia y la impotencia le permiten causar grandes destrozos antes de morir. Ese es el caso del chavismo, hoy, luego del tremendo revés que padeció en las elecciones del 14 de abril, en las que, pese a la desproporción de medios y al descarado favoritismo del Consejo Nacional Electoral —cuatro de cuyos cinco rectores son militantes gobiernistas convictos y confesos— el heredero de Chávez, Nicolás Maduro, perdió cerca de 800 mil votos y probablemente sólo pudo superar a duras penas a Henrique Capriles mediante un gigantesco fraude electoral. (La oposición ha documentado más de 3,500 irregularidades en perjuicio suyo durante la votación y el conteo de los votos).

    Advertir que “el socialismo del siglo XXI”, como denominó el comandante Hugo Chávez al engendro ideológico que promocionó su régimen, ha comenzado a perder el apoyo popular y que la corrupción, el caos económico, la escasez, la altísima inflación y el aumento de la criminalidad, van vaciando cada día más sus filas y engrosando las de la oposición, y, sobre todo, la evidencia de la incapacidad de Nicolás Maduro para liderar un sistema sacudido por cesuras y rivalidades internas, explica los exabruptos y el nerviosismo que en los últimos días ha llevado a los herederos de Chávez a mostrar la verdadera cara del régimen: su intolerancia, su vocación antidemocrática y sus inclinaciones matonescas y delincuenciales.

    Así se explica la emboscada de la que fueron víctimas el martes 30 de abril los diputados de la oposición —miembros de la Mesa de la Unidad Democrática—, en el curso de una sesión que presidía Diosdado Cabello, un ex militar que acompañó a Chávez en su frustrado levantamiento contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez. El Presidente del Congreso comenzó por quitar el derecho de la palabra a los parlamentarios opositores si no reconocían el fraude electoral que entronizó a Maduro e hizo que les cerraran los micros. Cuando los opositores protestaron, levantando una bandera que denunciaba un “Golpe al Parlamento”, los diputados oficialistas y sus guardaespaldas se abalanzaron a golpearlos, con manoplas y patadas que dejaron a varios de ellos, como Julio Borges y María Corina Machado, con heridas y lesiones de bulto. Para evitar que quedara constancia del atropello, las cámaras de la televisión oficial apuntaron oportunamente al techo de la Asamblea. Pero los teléfonos móviles de muchos asistentes filmaron lo ocurrido y el mundo entero ha podido enterarse del salvajismo cometido, así como de las alegres carcajadas con que Diosdado Cabello celebraba que María Corina Machado fuera arrastrada por los cabellos y molida a patadas por los valientes revolucionarios chavistas.

    Dos semanas antes, yo había oído a María Corina hablar sobre su país, en la Fundación Libertad, de Rosario, Argentina. Es uno de los discursos políticos más inteligentes y conmovedores que me ha tocado escuchar. Sin asomo de demagogia, con argumentos sólidos y una desenvoltura admirable, describió las condiciones heroicas en que la oposición venezolana se enfrentaba en esa campaña electoral al elefantiásico oficialismo —por cada 5 minutos de televisión de Henrique Capriles, Nicolás Maduro disponía de 17 horas—, la intimidación sistemática, los chantajes y violencias de que eran víctimas en todo el país los opositores reales o supuestos, y el estado calamitoso en que el desgobierno y la anarquía habían puesto a Venezuela luego de catorce años de estatizaciones, expropiaciones, populismo desenfrenado, colectivismo e ineptitud burocrática. Pero en su discurso había también esperanza, un amor contagioso a la libertad, la convicción de que, no importa cuán grandes fueran los sacrificios, la tierra de Bolívar terminaría por recuperar la democracia y la paz en un futuro muy cercano.

    Todos quienes la escuchamos aquella mañana quedamos convencidos de que María Corina Machado desempeñaría un papel importante en el futuro de Venezuela, a menos de que la histeria que parece haberse apoderado del régimen chavista, ahora que se siente en pleno proceso de descomposición interna y ante una impopularidad creciente, le organice un accidente, la encarcele o la haga asesinar. Y es lo que puede ocurrirle también a cualquier opositor, empezando por Henrique Capriles, a quien la ministra de Asuntos Penitenciarios acaba de advertirle públicamente que ya tiene listo el calabozo donde pronto irá a parar.

    No es mera retórica: el régimen ha comenzado a golpear a diestra y siniestra. Al mismo tiempo que el Gobierno de Maduro convertía el Parlamento en un aquelarre de brutalidad, la represión en la calle se amplificaba, con la detención del general retirado Antonio Rivero y un grupo de oficiales no identificados acusados de conspirar, con las persecuciones a dirigentes universitarios y con expulsiones de sus puestos de trabajo de varios cientos de funcionarios públicos por el delito de haber votado por la oposición en las últimas elecciones. Los ofuscados herederos de Chávez no comprenden que estas medidas abusivas los delatan y en vez de frenar la pérdida de apoyos en la opinión pública sólo aumentarán el repudio popular hacia el Gobierno.

    Tal vez con lo que está ocurriendo en estos días en Venezuela tomen conciencia los Gobiernos de los países sudamericanos (Unasur) de la ligereza que cometieron apresurándose a legitimar las bochornosas elecciones venezolanas y yendo sus presidentes (con la excepción del de Chile) a dar con su presencia una apariencia de legalidad a la entronización de Nicolás Maduro a la Presidencia de la República. Ya habrán comprobado que el recuento de votos a que se comprometió el heredero de Chávez para obtener su apoyo, fue una mentira flagrante pues el Consejo Nacional Electoral proclamó su triunfo sin efectuar la menor revisión. Y es, sin duda, lo que hará también ahora con el pedido del candidato de la oposición de que se revise todo el proceso electoral impugnado, dado el sinnúmero de violaciones al reglamento que se cometieron durante la votación y el conteo de las actas.

    En verdad, nada de esto importa mucho, pues todo ello contribuye a acelerar el desprestigio de un régimen que ha entrado en un proceso de debilitamiento sistemático, algo que sólo puede agravarse en el futuro inmediato, teniendo en cuenta el catastrófico estado de sus finanzas, el deterioro de su economía y el penoso espectáculo que ofrecen sus principales dirigentes cada día, empezando por Nicolás Maduro. Da tristeza el nivel intelectual de ese Gobierno, cuyo jefe de Estado silba, ruge o insulta porque no sabe hablar, cuando uno piensa que se trata del mismo país que dio a un Rómulo Gallegos, a un Arturo Uslar Pietri, a un Vicente Gerbasi y a un Juan Liscano, y, en el campo político, a un Carlos Rangel o un Rómulo Betancourt, un Presidente que propuso a sus colegas latinoamericanos comprometerse a romper las relaciones diplomáticas y comerciales en el acto con cualquier país que fuera víctima de un golpe de Estado (ninguno quiso secundarlo, naturalmente).

    Lo que importa es que, después del 14 de abril, ya se ve una luz al final del túnel de la noche autoritaria que inauguró el chavismo. Importantes sectores populares que habían sido seducidos por la retórica torrencial del comandante y sus promesas mesiánicas, van aprendiendo, en la dura realidad cotidiana, lo engañados que estaban, la distancia creciente entre aquel sueño ideológico y la caída de los niveles de vida, la inflación que recorta la capacidad de consumo de los más pobres, el favoritismo político que es una nueva forma de injusticia, la corrupción y los privilegios de la nomenclatura, y la delincuencia común que ha hecho de Caracas la ciudad más insegura del mundo. Como nada de esto puede cambiar, sino para peor, dado el empecinamiento ideológico del Presidente Maduro, formado en las escuelas de cuadros de la Revolución Cubana y que acaba de hacer su visita ritual a La Habana a renovar su fidelidad a la dictadura más longeva del continente americano, asistimos a la declinación de este paréntesis autoritario de casi tres lustros en la historia de ese maltratado país. Sólo hay que esperar que su agonía no traiga más sufrimientos y desgracias de los muchos que han causado ya los desvaríos chavistas al pueblo venezolano. (El País)

  • Mujeres carabobeñas organizadas a diputados oficialistas de la AN: “Tendrán que rendir cuenta a la justicia”

    Mujeres carabobeñas organizadas a diputados oficialistas de la AN: “Tendrán que rendir cuenta a la justicia”

    Valencia, 02 de mayo. Noticias24 Carabobo) Alicia Sandoval, miembro de la organización civil Vente Venezuela, repudió los actos de violencia ocurridos el martes en la Asamblea Nacional y enfatizó que tarde o temprano los diputados de la bancada oficialista, tendrán que rendir cuenta a la justicia.

    VENTECARABOBO

    La vocera comentó que los golpes que recibieron las diputadas opositoras, María Corina Machado y Nora Bracho son una demostración de “un grupito ilegítimo que no tiene la razón”.

    A Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, la dama envió un mensaje: “ustedes vienen de una mujer, tienen esposas, hijas, sobrinas, hermanas. ¿Cómo se sentirían si una de ellas es violentada por pensar distinto?, es que acaso las cornetas, pitos y pancartas, ¿son instrumentos tan peligrosos para ustedes?”.

    ventecarabobo2

    Indira Sanoja, estudiante de Derecho de la Universidad Arturo Michelena, agregó que las mujeres que se encuentran en las calles identificadas con cualquier atuendo de Venezuela, están vulneradas a ser atacadas por cualquier oficialista sin castigo alguno.

    ventecarabobo3

    “Si a Maria Corina Machado la agredieron dentro de la propia Asamblea Nacional, y nadie hizo nada, entonces ¿qué quedará para quienes estamos estamos en la calle?…estamos muy disgustadas y no amparamos la brutal actitud de la bancada oficialista”, expresó. (Noticias24Carabobo)

  • Parlamentarios chilenos condenan agresión contra diputados de la Unidad Democrática

    Parlamentarios chilenos condenan agresión contra diputados de la Unidad Democrática

    Más de cien Senadores y Diputados del Congreso de Chile condenaron hoy la agresión de la que fueron victimas parlamentarios de oposición dentro del hemiciclo de la Asamblea Nacional. Los parlamentarios firmaron un documento donde respaldan la solicitud de realizar una amplia,minuciosa y exhaustiva auditoría del proceso electoral en Venezuela y en caso de comprobarse que la voluntad popular fue alterada,exhortar al Consejo Nacional Electoral a realizar nuevas elecciones presidenciales.

    Así lo informo hoy en rueda de prensa celebrada en Valparaiso, sede del Congreso de Chile, el diputado venezolano Omar González Moreno, quien viajo a ese país con el propósito de informar a los representantes del pueblo chileno los detalles de la grave crisis política que vive Venezuela, la cual ha llegado a poner en peligro la paz y la estabilidad,no solo del país, sino de toda Latinoamérica.

    González Moreno destacó que esta crisis se ha agravado después de los resultados de las elecciones presidenciales de Venezuela el 14 de abril con un lamentable saldo de muertos y heridos, aumento de la represión militar y policial, persecución contra líderes de la oposición, el golpe de estado en la Asamblea Nacional y las agresiones físicas contra los parlamentarios de la Alianza Democrática.

    El diputado opositor por el estado Anzoátegui destaco que la inmensa mayoría de los parlamentarios chilenos, sin distingos de filiación política, se ofrecieron para colaborar en la búsqueda de soluciones pacificas y dialogadas de los conflictos que actualmente experimenta Venezuela.