Blog

  • Vente Anzoátegui realiza tareas de recuperación y limpieza en sector Piedra Amarilla

    Vente Anzoátegui realiza tareas de recuperación y limpieza en sector Piedra Amarilla

    El pasado sábado 25 de mayo, Vente Anzoátegui llevó a cabo el inicio de las jornadas de recuperación de la cancha del Liceo Colón en el sector Piedra Amarilla, Municipio Sotillo (Puerto La Cruz). Marisol Flores, coordinadora del movimiento en el sector, estableció los contactos necesarios así como las herramientas para la realización de la limpieza del lugar.

    En la actividad participaron Nelson Millán, Columba Reina, Fito Spitareli y Beatriz Veracoechea, miembros de Vente Anzoátegui, con el fin de establecer contacto con el resto de la comunidad quienes se integraron esta actividad.

    Así mismo, lograron ponerse en contacto con el líder comunitario Hitamar Salcedo, joven proactivo querido y respetado por los habitantes de Piedra Amarilla, así como con su padre quien es propietario de un taller de costura y sastrería en la zona, el cual ofreció su local como sede de VENTE Piedra Amarilla. Recorrieron parte del sector invitados por el líder y establecieron contacto con los habitantes para escuchar las problemáticas de la zona.

    Vente Anzoátegui está comprometido con el apoyo a estas comunidades y tienen programadas diversas actividades, operativos y programas de formación que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los habitantes.

  • MCM: “No hay plata, poder ni armas que puedan doblegar a una sociedad dispuesta a luchar”

    MCM: “No hay plata, poder ni armas que puedan doblegar a una sociedad dispuesta a luchar”

    La diputada María Corina Machado aseguró que las represiones a los medios de comunicación han sido propias de varios regímenes en América Latina. “Tienen varios mecanismos: promulgan leyes, compran publicidad a unos y a otros no, dañan a los periodistas… esto no es nuevo”, dijo en Noticias24 Radio.

    Sin embargo, expresó que “frente a eso, las sociedades reaccionan y no se callan: no hay plata, ni poder, ni armas que puedan doblegar a una sociedad dispuesta a luchar”.

    Ante las dificultades de la oposición para difundir sus mensajes ante el presunto cambio de línea editorial de Globovisión, Machado dijo tener confianza en los empleados públicos, en los militares, pero sobre todo en los periodistas, a quienes dijo: “En estas horas duras, no están solos”.

    Insistió en que la oposición organizada en torno a la Mesa de la Unidad Democrática es mayoría electoral en Venezuela, “por eso nos podrán amenazar y golpear, pero nunca nos podrán doblegar”.

    “Aunque traten de callarnos en los medios nacionales, hablaremos en instancias internacionales. El 30 de abril nos apagaron los micrófonos, pero le dimos la vuelta al mundo. Pretendieron que no habláramos en la Asamblea Nacional, pero hemos hablado en cada congreso de América Latina.

    Sobre sus recientes viajes por el continente, Machado aseveró que más que una versión, lleva la verdad sobre cuanto ocurre en Venezuela. A seis años del cierre de Rctv, y sobre lo que atraviesa Globovisión tras el cambio de su directiva, agregó que esa es una evidencia “de la destrucción que se le ha hecho a la democracia venezolana”.

    Lamentó además que la actitud de gobiernos democráticos de la región hacia Venezuela haya partido de la conveniencia económica. “Esa imagen que intentó construir el Gobierno de que los venezolanos estábamos mejor que nunca en cuento a nuestros derechos, calidad de vida, producción nacional, se ha caído por su propio peso. (Noticias 24)

    Haz click AQUÍ para escuchar la entrevista completa

  • Vente Venezuela continúa afinando su estructura alrededor de Portuguesa

    Vente Venezuela continúa afinando su estructura alrededor de Portuguesa

    El movimiento político Vente Venezuela liderado a nivel nacional por la Diputada María Corina Machado y coordinado en Portuguesa por la Licenciada María de los Ángeles Mora, continúa afianzando su estructura en el estado. El pasado sábado fue el turno de las ciudades gemelas Acarigua-Araure de concretar el recibimiento de nuevos miembros y a su vez indicar los lineamientos del movimiento.

    La reunión se efectuó con el propósito de dictaminar los fines de Vente Venezuela, sus ideales, sus creencias, sus valores, importancia y metas. De igual forma se hizo la presentación oficial de quienes coordinarán dicho movimiento, donde la parte de formación quedó a cargo de Marcos Méndez, en el área de comunicación María Gabriela Almarza, en la coordinación de comité ideológico Mildred Tua, en la coordinación de Vente Joven María Oropeza, y contó con la participación del Jefe del Comando Simón Bolívar en Guanare Francisco Javier Mora, entre otros.

    Posteriormente Vente Venezuela se trasladó el día domingo hasta el municipio Guanarito para emprender labores de acción social, donde aproximadamente unos 60 jóvenes entre los municipios Guanare y Guanarito se fusionaron para limpiar la plaza “El Silbón”, la cual se encontraba enmontada y llena de basura. María Mora lideró dicha actividad agradeciendo a todos los jóvenes que se comprometieron a rescatar del abandono esta importante plaza y de igual forma manifestó su reclamo a las autoridades municipales y regionales por no utilizar los recursos públicos en la solución de los problemas, “Sr. Castro Soteldo, reivindíquese con Guanarito, un militante de su partido que era Alcalde está preso y usted no ha dicho nada, en la próxima reunión de la MUD a solicitud de los militantes de Vente Guanarito, vamos  a solicitar que se pronuncie ante la indolencia del Gobierno con este sector” agregó. Por su parte el Coordinador de Vente Joven en Guanarito Jorge Buenaventura resaltó que “todos debemos ir incorporándonos a la construcción del país de ciudadanos libres y, que no es de sorprenderse la gran cantidad de jóvenes que están cada día mostrando interés en los problemas sociales en cada una de sus comunidades” señaló. De la misma manera esta importante actividad fue coordinada por la Sra. Pina Ambrosio, Coordinadora de Vente Venezuela en Guanarito.

  • El síndrome de «Estoeselcolmo» – Por Miguel Velarde

    El síndrome de «Estoeselcolmo» – Por Miguel Velarde

    0702weilEn 1973, en la ciudad de Estocolmo, Suecia, en un fallido atraco al banco Kreditbanken, dos delincuentes mantuvieron como rehenes a cuatro empleados durante seis días. Al tercero, y debido a que los secuestradores no habían usado la violencia que los empleados temían, empezaron a desarrollar una cierta relación de complicidad con los criminales.

    El hecho fue denominado como “El síndrome de Estocolmo”. Se comprobó con posteriores estudios que es una reacción psicológica en la cual una persona abusada o retenida contra su voluntad desarrolla un fuerte vínculo afectivo con su victimario, principalmente porque malinterpretan la ausencia de violencia contra su persona como un acto de humanidad.

    Uno de los casos más famosos fue el de Patricia Hearst, nieta del influyente y poderoso editor estadounidense William Randolph Hearst, quien después de haber sido retenida por la organización terrorista Ejército Simbionés de Liberación, se unió a ellos varios meses después de haber sido liberada e incluso participó activamente en varios actos delictivos.

    Los últimos años pareciera haberse dado un fenómeno similar en Venezuela. Un grupo que ha tomado como rehén a todo un país logró desarrollar un vínculo afectivo con una parte de la sociedad que es su principal víctima: los más pobres. Cuando en algún momento otro sector, libre de este padecimiento, se levantó y enfrentó al régimen, fue el mismo pueblo para el que se reclamaban más derechos que defendió a sus victimarios.

    Sin embargo, como en toda reacción psicológica, existe un punto de quiebre. En el caso venezolano, aunque lentamente, pareciera que estamos llegando a éste. Abuso tras abuso, la sociedad, incluso ese sector que tanto defendió a la Revolución, se está cansando.

    El audio de Mario Silva, que fue hecho público por diputados de la oposición la semana pasada, no dice nada que muchos no nos imaginábamos desde hace bastante tiempo. Sin embargo,  en boca de uno de los más importantes dirigentes del chavismo tiene un impacto mayor, especialmente para sus propias bases.

    Sorpresas como esa –que, por la información que tenemos, no será la última- serán determinantes para que un significativo sector de la sociedad pase del síndrome de Estocolmo al síndrome de “Estoeselcolmo” y termine de cansarse. Esto no sería malo, ya que cuando una sociedad se molesta, es cuando empieza a ser diferente.

    Ya es hora de que seamos diferentes.

  • Tiempo de Palabra – Por Carlos Blanco

    Tiempo de Palabra – Por Carlos Blanco

    Striptease del proceso
    Los de la oposición experimentan una terrible sensación de asco frente a lo que acontece en el país. Los chavistas también. Obsérvese que no hay celebraciones porque el uno avance sobre el otro, sino que, por el contrario, se impone la sensación creciente de derrumbe. Solo una élite minúscula, desautorizada por sus ejecutorias, moralmente revocada, camina sonámbula entre traspié y traspié en ese pasillo oscuro que conduce a las empinadas escaleras que no advierte. El resto es el hormigueo ciudadano de mercado en mercado, de miedo en miedo, en el rastreo de medicinas que de tanto huir de los enfermos ya ni curan, y de comestibles que desde los aparadores hacen guiños embusteros antes de desaparecer. Venezuela, país en extinción por voluntad de los cleptómanos y timadores, sin embargo resiste.

    Corre un testimonio de cómo las cosas son y han sido. El solo hecho de que conversaciones privadas sean grabadas por propios o extraños, sustraídas y lanzadas a la arena pública, habla del impúdico revoltijo que las políticas oficiales han promovido. Los próceres rojos creían que los cubanos y otros oscuros operadores sólo «montarían» a los enemigos. En su frenesí, no se dieron cuenta que cuando la inteligencia cubana se puso a trabajar en el espionaje no era solo para saber que hablaban los jefes opositores sino, muy especialmente, para saber quiénes en el Gobierno podían pensar por cuenta propia. Una vez que el régimen dio luz verde a este inicuo sistema de espionaje, nadie podía estar a salvo, y menos quienes tienen en sus manos las palancas para satisfacer o enfadar a los insaciables hermanos Castro.

    Lo verdaderamente sobrecogedor de la confesión es que no dice nada que la oposición no haya dicho, solo que viene con la confirmación de una de las criaturas engendradas por el Comandante y más consentidas por este. Cuando se escucha lo que se escucha la reacción es de asombro, no por la novedad (salvo en la alusión a unos «pim, pum» que parecen aludir a ejecuciones sumarias) sino porque se devela el estado terminal del régimen y su septicemia. El semigobierno de Maduro es un suplicio para los demócratas y una lástima los que ven perderse el poder.

    RAÚL CASTRO SALE DEL CLOSET. Lo que los altos oficiales de la FAN que aceptaron la tutela cubana no preveían cuando la aceptaron, fue que los camaradas de la isla además de darles órdenes también dejarían constancia de su sumisión. Hay que ser bien idiota para pensar que los cubanos solo grabarían a los enemigos. Personajes que saben lo que se mueve en los lugares donde la larga mano de los Castro ha llegado, cuentan que están registrados todos los altos jefes militares que reciben en silencio instrucciones foráneas.

    El proceso no ha sido simple. Cuando Chávez vivía, él era el centro del poder y ejercía el papel de gran componedor, con el apoyo y los «consejos» que Fidel prodigaba. Chávez era el cemento que pegaba todo ese abigarrado conjunto de personalidades, ideologías, apetencias, hambres demoradas, y aspiraciones. Cuando enfermó el que aglutinaba, se dio paso a la guerra soterrada entre los bandos y bandas, lo cual habría de poner en claro peligro la continuidad del régimen; fue entonces cuando los Castro -en uso innoble del cuerpo del moribundo- comenzaron su nueva estrategia. Ésta consistió en llamar a Cuba a los jefes de las facciones en pugna y tratar de ponerlos de acuerdo en nombre de Chávez pero sin Chávez al mando. Así los cubanos pretendieron sustituir a Chávez como punto de encuentro y constituirse como la nueva amalgama entre los segundones, ahora en disputa por la herencia.

    Raúl Castro se transfiguró en jefe político directo de la sargentería y sus hombres pasaron de ser «acompañantes» del proceso a comisarios políticos y militares. Ministros, doctores y generales, llevados a látigo limpio en una estructura que se impuso, primero como desinteresada ayuda, después como «pago» por las remesas de petróleo y dólares, y finalmente como una capitulación vergonzosa ante el poder extranjero. Traición a la patria dicen los códigos que se llama esta conducta.

    SIN RUMBO. Lo que se confirma ya se sabía. El famoso «nido de alacranes» sobre el que estaba el Comandante y que denunció el fallecido general Müller Rojas, se reprodujo en forma ampliada. Los abrazos que se prodigan Maduro y Diosdado no son más que expresión de estar en el mismo bote salvavidas ante el naufragio de la embarcación madre. La pelea es a cuchillo y la guerra, a muerte.

    Si alguna vez hubo la idea de una transformación profunda y de un país diferente, mejor que el que había, se perdió entre la inopia intelectual, la corrupción y la enferma pasión por el poder sin más objetivo que poseerlo. Si fuese cierto que lo de Diosdado y su gente es pura corrupción, que lo de Nicolás y la suya es bobería y falta de carácter, que los militares están divididos por el reparto del botín; si es verdad que no hay más que robo y poder o poder y robo, como si el orden de los factores alterara el producto; entonces este régimen estaría ya -como parece- liquidado.

    EL TRÁMITE POSTRERO. Si no fuera por la represión, el régimen habría cesado. No por un golpe de estado sino por por implosión. Ahora Nicolás anda en una de alianzas con el empresariado mientras insulta y veja a los dirigentes políticos de oposición y trata de dividirlos. Es una táctica antigua pero se emplea ahora, tarde y mal. Tarde, porque la descomposición del país, dentro de lo cual la del chavismo ocupa el lugar que la pestilencia reciente ha dejado ver, no les permite actuar de manera unificada; también se hace mal, porque los dirigentes empresariales saben que lo que les propone el Gobierno no es más que un chantaje destinado a inhabilitarlos como ciudadanos: «ganen real pero callen», les dice, mientras injuria, enjuicia, amenaza y violenta a los dirigentes políticos. Esa táctica ha de fracasar. Por cierto, resulta fascinante ver a los ministros que hace 10 días insultaban a diestra y siniestra, ahora blandir la rama de olivo porque les han ordenado jugar el papel de «buenos» durante un rato.

    El gobierno de Maduro parece que llegara a su fin. Si hubiese sensatez se podría prever su renuncia para darle paso a un reacomodo de las fuerzas políticas y sociales, en las que un programa mínimo común permitiera que la transición fuese lo menos estrepitosa, hasta llegar a nuevas presidenciales (desde luego, sin este CNE que el striptease volvió a desnudar sin atenuantes). En caso de no ser así, como es muy probable, dada la ausencia de sentido histórico de los personajes, el nivel de deterioro puede alcanzar cotas monumentales.

    No sé cómo ni sé cuándo, pero lo que sí sé es que al poner no la rodilla, sino el oído en tierra, se oye un tropel que avanza sin parar y que promete tomar la fortaleza. Es cuestión de tiempo.

    www.tiempodepalabra.com
    Twitter @carlosblancog

  • Duras críticas a Maduro por su plan de armar a los obreros

    Duras críticas a Maduro por su plan de armar a los obreros

    «Esto es muy del comunismo soviético. Creo que es una declaración de amenaza a las fuerzas democráticas y al mensaje de paz y diálogo», señaló a Cadena 3 María Teresa Belandria, de Vente.

    La coordinadora internacional del partido Vente Venezuela, María Teresa Belandria, en diálogo conCadena 3 criticó con dureza una vez más al presidente del país bolivariano, Nicolás Maduro, por su plan de armar a los obreros, al que calificó de comunismo soviético.

    Beladria, a su vez, señaló que Maduro es un títere del castrismo.

    “Nicolás Maduro es un títere del chavismo y de los Castros. Está manejado por los Castros mucho más margen de maniobras que el que tenía Chávez, porque él tenía una entidad propia”, aseguró la dirigente opositora

    “Este anuncio de armar obreros como milicianos no es nuevo. Hay una parte de la milicia que son personas de la tercera edad. Esto es muy del comunismo soviético. Creo que es una declaración de amenaza a las fuerzas democráticas y al mensaje de paz y diálogo”, señaló.

    Y añadió: “Es una gran hipocresía de este régimen. Hay una enorme contradicción en su discurso”. (Cadena3)

    Haz click AQUÍ para escuchar la entrevista completa

  • Diputada opositora venezolana: «La comunidad internacional sabe que es un Gobierno ilegitimo»

    Diputada opositora venezolana: «La comunidad internacional sabe que es un Gobierno ilegitimo»

    La parlamentaria entregó más detalles sobre el actual momento que esta viviendo Venezuela.

    En entrevista con CNN Chile, la Diputada opositora venezolana, María Corina Machado, analizó el actual momento político que atraviesa el país petrolero, en este corto periodo que lleva al mando del país el presidente Nicolás Maduro.

    Con respecto a la actual situación que están viviendo en el país llanero la parlamentaria indicó que «lo que estamos viviendo en Venezuela es  una situación de represión brutal».

    Además hizo alusión a lo ocurrido en las elecciones presidenciales de abril, donde Machado señaló que «el mundo entero se dio cuenta lo que los venezolanos, la fuerza democrática habíamos insistido durante mucho tiempo[…] Las elecciones fueron robadas por el señor Maduro».

    La diputada opositora, en relación al actuar de los gobiernos latinoamericanos con la oposición venezolana señaló sentirse «decepcionada por los Gobiernos, no por los pueblos y definitivamente no por los parlamentos».

    Finalmente María Corína Machado señaló que seguirán con su actual postura, como oposición pese a que la comunidad internacional haya reconocido a Nicolás Maduro como presidente. Además agregó que «la comunidad internacional sabe que es un Gobierno ilegitimo».

  • En Venezuela está naciendo una rebelión democrática – Fernando Mires

    En Venezuela está naciendo una rebelión democrática – Fernando Mires

    Con la sensibilidad que tienen los grandes escritores, algunas veces los analistas, y casi nunca los políticos, al escribir un artículo bajo el título «La larga muerte del chavismo», detectó Mario Vargas Llosa el momento por el cual atraviesa Venezuela. Como sucede con las bestias, aduce Vargas Llosa, la agonía de un régimen se caracteriza por agresiones furiosas. Son las que  precisamente ha venido mostrando Nicolás Maduro desde que asumió su impugnada presidencia.
    En cualquier país cuando un gobierno es elegido con magra mayoría, éste busca asegurar su estabilidad abriéndose al dialogo. Pero el gobierno de Maduro no es normal. La propia autodefinición del régimen como revolucionario lleva al presidente ungido a concebir la política como una suerte de «estado de excepción en permanencia». Gobernar, en ese marco, es secundario: lo principal es la conquista o por lo menos, la conservación del poder. Pero aún así. Si como demócrata Maduro ha mostrado deficiencias, como revolucionario es simplemente una catástrofe.
    Todos los grandes revolucionarios antes de lanzar una ofensiva, acumulan fuerzas, conquistan a la mayoría, aseguran su legitimidad, y solo después, asaltan el poder. Así ocurrió con Lenin («un paso atrás dos pasos adelante») Mao y el mismo Castro.
    Maduro en cambio, con destacamentos políticos diezmados, sin legitimación y sobre todo, sin ideas, ha lanzado una ofensiva final intentando realizar con la fuerza lo que no pudo alcanzar con votos. Razón de más para pensar que lo que está buscando no es una revolución sino algo distinto. Digámoslo abiertamente: todo parece indicar que Maduro se encamina a crear condiciones para un lento golpe de Estado cuyo objetivo es asegurar su permanencia y la de su grupo en el poder. Esa es la razón por la cual el gobierno de Maduro da muestras de prematura descomposición. Nació descompuesto y por lo mismo utiliza un lenguaje descompuesto.
    No me refiero a la incongruencia sintáxica, ni a la mitomanía necrológica, ni siquiera a la indecencia verbal heredada del presidente que murió. Es que el hombre no habla, simplemente vocifera. Y por si fuera poco, mintiendo y mintiendo da muestras de incontenible pánico. Todos los días alguien lo quiere asesinar, ve complots hasta debajo de su cama y por supuesto, nunca entrega  prueba de nada. ¿Paranoia? ¿O hay detrás un cálculo orientado a destruir la vida política y reemplazarla por una sociedad en estado de sitio?  Hay indicios.
    Diosdado,  «hermano menor» de Maduro, ya intentó al menos destruir a la Asamblea Nacional, es decir, dar un golpe de Estado dentro del Estado.
    Muy cuartelero será Cabello, pero seguramente sabe que impedir hablar a la oposición en un parlamento es lo mismo que impedir a los fieles rezar en una iglesia. Y pese a ser un dechado de la antipolítica, Cabello también debe saber que el parlamento no es el lugar para que los salvajes den curso libre a sus instintos.
    Del mismo modo, muy demagogo será Maduro, pero cuando llama al «parlamento de calle» debe saber que desde los romanos, en toda nación civilizada la calle ha sido el lugar del tránsito, del mercado, de las demostraciones y del paseo, pero no del parlamento que es el lugar donde nacen las leyes. También debe saber, al arrastrar a los militares a las calles bajo pretexto de combatir la delincuencia, que sólo en los países que han sufrido golpes de Estado las calles se llenan de militares asumiendo tareas que deben ser asignadas a la policía.
    La verdad, si uno analiza lo que sucede en la Venezuela de Maduro, lo ocurrido en la Honduras de Zelaya y en el Paraguay de Lugo, fueron tímidos «golpecitos». La gran diferencia es que mientras en estos dos últimos casos el parlamento terminó «golpeando» al gobierno, en el caso  Maduro, el gobierno comenzó «golpeando» al parlamento.
    En el contexto mencionado Vargas Llosa piensa que el chavismo ha llegado a su momento terminal. Cierto o no, hay que coincidir en que el chavismo, como toda unidad orgánica, está sujeto a un proceso de desarrollo que avanza desde su nacimiento a su fin. Ahora, en el curso de ese proceso, el chavismo ha recorrido ya por lo menos tres fases. Así, podemos hablar del chavismo como movimiento social, del chavismo como ejercicio autocrático de gobierno y del chavismo como Estado.
    De acuerdo a la primera fase, Chávez llegó al gobierno como líder de un enorme movimiento social con fuerte presencia de sectores subalternos no representados simbólicamente es las esferas del poder.
    En su segunda fase, convertido el chavismo en gobierno, tuvo lugar vía misiones y concejos comunales una estatización paulatina del movimiento social originario. Preocupación  central de Chávez fue mantener vivo el vínculo entre la instancia movimientista con la estatal. El mismo Chávez actuaba como líder social y como representación del Estado al mismo tiempo. Bajo esas condiciones su figura adquirió una autonomía casi absoluta.
    Mas todavía. Si Chávez frente a la nación actuaba como autócrata, al interior del chavismo fue un dictador. La palabra de Chávez, por más disparatada que hubiera sido era, quizás todavía es, para el PSUV, la Ley. Chávez estaba según sus seguidores no en contra sino por sobre la Ley.
    En una tercera fase, y en el marco determinado por la anomalía política descrita, los seguidores inmediatos del líder lograron constituir una cúpula desde la cual tejieron una larga relación de poderes verticalizados, todos convergentes con la cima estatal donde actuaba el caudillo. Nació así una suerte de «nomenklatura» a la venezolana, oligarquía estatal que se prolongó hasta en los rincones más lejanos del territorio.
    El poder del chavismo llegó así a ser social, económico, político y militar. Social, porque mantenía atadas al Estado las organizaciones sociales creadas por el propio régimen. Económico, porque mediante el control de la renta petrolera el gobierno se convirtió en el capitalista más poderoso de la nación. Política, porque en su forma de Estado, el chavismo secuestró  a todos los poderes públicos. Y militar, porque Chávez mediante prebendas y  presiones, logró convertir a las fuerzas armadas en una instancia pretoriana ligada a su persona y no a la Constitución. Y bien, todo ese orden, como si fuera un sistema solar, giraba en torno a un sol. El sol era Chávez.
    Después de la muerte de Chávez, para proseguir con el símil, los diversos planetas continuaron existiendo, pero sin eje de rotación.
    Esa es la razón por la cual Maduro al no ser un líder social tiene serios problemas para ejercer como autócrata político, o si se quiere, es un autócrata sin fuerza social. De ahí su descontrol, su desesperación, su aparente locura.
    Ya en las elecciones del 14.04 quedó demostrado que el capital político acumulado por Chávez al ser monopólico no era traspasable.
    Después de pocos días de gobierno, Maduro no se encuentra ni se encontrará en condiciones de recuperar el poder social perdido. Como autócrata nunca será un mediador entre movimiento social y Estado como fue Chávez. Por consiguiente, no es errado suponer que el carácter represivo del chavismo crecerá en la misma proporción en que decrece su carácter movimientista. De este modo -es lo que captó la fina intuición de Vargas Llosa- el destino de Maduro está sellado. No pasará a la historia ni como revolucionario ni como líder. Todo lo contrario, a Maduro le está reservado el rol de sepulturero del chavismo. Si será, además, el primer dictador post-chavista, nadie lo puede saber, ni siquiera el mismo.
    No obstante, y a pesar de todo, una buena noticia ha llegado a Venezuela. La muerte del chavismo no arrastrará consigo a la nación, ni tampoco surgirá un estado de descomposición social y política (lo que los expertos llaman «anomia») Pues, paralelamente al descenso del chavismo, asciende en Venezuela una alternativa que trasciende a la oposición y a su propio líder, Capriles. Me refiero a la emergencia de una rebelión política, constitucionalista, pacífica, social  y nacional a la vez.
    La rebelión democrática de Venezuela comenzó a tomar forma durante el proceso electoral que culminó con la precaria y dudosa victoria de Maduro. Porque justo en los momentos que siguieron a los masivos funerales, cuando nadie daba un centavo por la oposición, cuando  todas las encuestas daban por ganador absoluto al «hijo de su padre», Capriles, en uno de esos momentos épicos de sintonía y conexión que milagrean a través de la historia, se convirtió no sólo en candidato sino en impulsor de un tsunami democrático y popular.
    Junto con el muy cuestionado triunfo del candidato chavista, ha nacido un movimiento social en su magnitud muy similar al que llevó a Chávez al poder. Ese movimiento, electoral en sus orígenes, ha pasado a transformarse después de la negativa del CNE a destapar el fraude y de las agresiones cometidas por el gobierno en contra de opositores, en una ola de indignación que recorre a la nación entera. Todos los signos lo indican: ha nacido en Venezuela una rebelión democrática.
    Sin embargo, a diferencia de las grandes rebeliones históricas que ponen en juego el orden institucional de una nación, la que ha nacido en Venezuela plantea la defensa de las instituciones públicas avasalladas desde el Estado. Es por eso que el que dirige Capriles es un movimiento, antes que nada, constitucionalista.
    La disidencia y la oposición venezolana no exige, como el chavismo, un nuevo orden mundial. Exige sí que se respete el orden político nacional. Ese es el motivo por el cual la MUD y Capriles, a despecho de unos pocos  exaltados, han exigido a los suyos el más irrestricto respeto a las vías constitucionales y legales.
    ¿Cuál es el sentido de que Capriles recurra al CNE y después al Tribunal Superior de Justicia si todo el mundo sabe que ambas son instituciones controladas por el chavismo? Esa, esa es precisamente la razón. Al exigir Capriles al CNE que realice auditorías correctas, la oposición no desconoce, por el contrario, reconoce a la institución. El CNE en cambio, al seguir orden de gobierno y negar las auditorías, se desconoce a sí mismo como instancia constitucional. Lo mismo puede ocurrir al TSJ a cuyos magistrados Capriles les tiende la mano, brindándoles incluso la oportunidad para que de una vez por todas se reivindiquen frente a la nación. Los jueces podrán aceptar esa mano o no. Pero si no lo hacen, Capriles tendrá a su lado no sólo la legitimidad, sino, además, la legalidad. Y a una rebelión mayoritaria, legítima y legal a la vez, nunca la ha parado nadie.
    Precisamente el carácter constitucionalista de la rebelión democrática indica por qué Capriles y la MUD han renunciado enfáticamente al ejercicio de la violencia.
    Ellos saben que en un clima de violencia, un gobierno como el de Maduro, apoyado en la legitimidad de las armas pero no en las armas de la legitimidad, sólo puede obtener ventajas. Quizás eso explica la incontenible violencia verbal y fáctica que caracteriza a Maduro y a Cabello. Por lo demás, todo el país lo sabe: no es la oposición la que anda golpeando en las puertas de los cuarteles, sino el mismo gobierno.
    La rebelión democrática venezolana, al haber elegido la vía de la no violencia, no es un caso aislado. Por el contrario, se inscribe en una tradición de rebeliones triunfantes realizadas por medios pacíficos desde fines del siglo XX hasta nuestros días.
    Las rebeliones que pusieron fin al comunismo soviético en la URSS y Europa del Este, con la excepción de Rumania, tuvieron todas un carácter pacífico. Las rebeliones antidictatoriales que tuvieron lugar en Argentina, en Chile y en el Uruguay, fueron, como hoy ocurre con la venezolana, pacíficas y constitucionalistas. Incluso las dos rebeliones más exitosas de la «primavera árabe», la tunecina y la egipcia, fueron gestadas en el marco de una oposición predominantemente pacífica. Gadafi en Libia convirtió, en cambio, la rebelión pacífica en guerra civil; y la perdió. Assad hizo lo mismo en Siria y también, tarde o temprano, la perderá.
    La violencia es el recurso de los que no tienen o han perdido el poder político. Quien tiene el poder escribió Hannah Arendt, no precisa de la violencia. El poder político a la vez, contiene otros tres poderes. El de la mayoría, el de la legitimidad y el de la legalidad. Esos tres poderes ya se encuentran en las manos de la oposición venezolana. Chávez, preciso es decirlo, no dejó ningún testamento.
    Adelaida, la hija del Che, no sé si tiene otro mérito, declaró que el venezolano es un pueblo ignorante, aún no preparado cultural y políticamente para asumir el inmenso legado de Chávez. Al leer tamaño disparate no pude sino recordar al gran Bertold Brecht.
    Cuando la dictadura comunista de la RDA, después de los luctuosos sucesos que dejó detrás de sí la rebelión popular del 17 de junio de 1953, distribuyó volantes en los que se decía que el gobierno había perdido la confianza en el pueblo, Brecht entonces escribió “¿no sería en ese caso más conveniente que el gobierno disolviera al pueblo y eligiera a otro?».
    Raúl, Nicolás y Diosdado van a tener también que buscarse otro pueblo. El venezolano les salió muy bravo, demasiado arrecho.

     

  • Tiempo de palabra – Por Carlos Blanco

    Tiempo de palabra – Por Carlos Blanco

    (In) Cierto viraje
    Papel toilet y harina precocida son nuestras primeras necesidades.

    La crisis nacional es fundamentalmente una crisis de gobernabilidad. Maduro no puede con la múcura que ya está en el suelo, vuelta guiso. Nadie podía imaginar que un régimen se tambalearía por la carencia de papel toilet, pero ocurre en la Capitanía General de Venezuela y Emparan está a un tris de surmenage.

    Desatender la provisión de productos básicos es inflamable. Se necesitan 50 años de opresión para acostumbrarse a no comer arepas; no usar jabón, pasta dental, y papel toilet. Estas circunstancias no solo tienen impacto electoral, como se observó en el deterioro de la votación chavista del 14A, apenas compensada con el descarado fraude, sino que promueven la combustión interna de una sociedad cansada. Sin predecir caracazos que por su propia naturaleza son impredecibles, la situación actual tiene el tufillo aciago de finales de los 80 cuando la inflación y las escaseces trituraban la fe y la esperanza en el sistema político.

    LOS DESAFÍOS DE MADURO.

    Nicolás tiene varios desafíos simultáneos. Uno muy grave es el que deriva de su ilegitimidad. Se ha instalado la percepción nacional e internacional que ganó «with a little (and illegal) help from (his) friends», ayuda tortuosa, abusiva y fraudulenta. El segundo desafío es que su afirmación como Presidente depende paradójicamente de que logre romper con la herencia de Chávez ahora transformada en pesada lápida: ser Chávez, «hijo» de Chávez o su muchacho de mandado no es buena carta de presentación; entre otras razones porque el Comandante dejó un desastre brutal e inmanejable. El tercer desafío es el que deriva de la guerra que con patrióticas bayonetas desarrolla la sargentería bolivariana; Maduro y Diosdado, Ramírez y Jaua, son antagonistas; se hablan entre sí, pero sus huestes se pelean sin cuartel. El cuarto es que siempre acomodarse a obedecer impide aprender a mandar.

    De esos desafíos se derivan los objetivos actuales de Maduro: ganar legitimidad de hecho por la vía de lograr entendimientos progresivos dentro y fuera del país; cambiar las políticas esenciales de Chávez en materias sensibles: orientación económica, seguridad y clima político; y finalmente, con «nuevos mejores amigos» imponerse sobre sus competidores dentro de la revolución. Esto es lo que procura y la pregunta es si tiene fuerzas propias para lograrlo, si basta lo que le sugiere José Vicente Rangel o si podrá más el guante retador que diariamente lanza Diosdado Cabello como premeditada provocación.

    LO QUE HACE NM HOY. Las opciones de Maduro mientras esté en la Presidencia, son reducidas pero existen. Lo primero que ha hecho a paso de vencedores es tomar el control de las palancas económicas; amigos cercanos, colaboradores suyos y de familiares, han pasado a ocupar posiciones en estos a veces agrestes pero productivos territorios. En tal aspecto se puede hablar con cierta propiedad del «madurismo» como sustituto del chavismo. Pero no basta estar en la olla, sobre todo si está raspada. Se hace indispensable intentar una alianza con el sector productivo nacional sobreviviente, de lo cual Polar es empresa emblemática.

    La alianza que propone el Gobierno a los empresarios es muy clara: trabajen, produzcan, yo les digo cómo y a dónde dirigen la producción, y no se metan en «política». Hay cuatro respuestas posibles del empresariado. La primera, como la de Marcel Granier y pocos más: no me la calo y hago lo que la gente libre hace con lo que tiene y lo que dirige. La segunda, la representan otros y el más reciente es Guillermo Zuloaga con Globovisión: he dado una lucha pero si yo sigo, la empresa quiebra o se cierra, y los trabajadores sufren. La tercera, la que aparentemente escogió Lorenzo Mendoza: yo hago lo que sé hacer, no me molesten en mi actividad y yo no me meto en política porque no es mi oficio. La cuarta, la de los boliburgueses y bolichicos (Juan Carlos Zapata dixit) que se zambullen en sus piscinas de oro y hacen política de la rica, de la que tiene a los chavistas como «compañeros de ruta», como «tontos útiles» en una compleja situación en la que no se sabe por dónde andan los verdaderos tontos.

    Una alianza como esta es promovida por Nicolás y los sectores que controla. No es de extrañar que los cubanos, pragmáticos como son en mantener el flujo de viandas y abalorios desde la Provincia de Caracas, acompañen un aflojamiento con los empresarios -en determinadas condiciones- e intenten apretar más duro en contra de la dirección política opositora o intenten dividirla, al negociar con unos y arremeter contra los que se resistan a cesar la denuncia de ilegitimidad del Gobierno.

    Las condiciones políticas a los empresarios se colocan con métodos nada sutiles: «tú estás financiando a Capriles»; algún empresario acusado responde: «no; no es cierto» y le riposta el comisario político: «el Sebin te tiene grabado». Esto último puede ser cierto o falso, pero funciona. El resultado es que se le plantea al movimiento empresarial que se le devuelven ciertos derechos económicos a cambio de renunciar a sus derechos políticos. ¿Será este el costo para mantener empresas y empleos en funciones? ¿Hay alternativas? No es fácil decidirlo porque hay distintas racionalidades para abordar este tema, pero este es el tema. Sobrevivir al costo de contribuir a ahogar las fuerzas democráticas es lo que quiere el Gobierno, aunque siempre hay respuestas creativas e inteligentes a estas ratoneras que suelen montar las autocracias.

    LA OPOSICIÓNÉsta es una nueva situación para la oposición a la cual se le va a plantear, por los caminos verdes, negociar con el Gobierno. Esto implicaría serios dilemas, el primero: si se negocia con un gobierno ilegítimo pero en funciones y en control de los escombros del Estado.

    Hasta camaradas como Raúl Castro saben que la oposición venezolana salió políticamente victoriosa del 14A. Las fuerzas democráticas mostraron temple y enfrentaron el fraude; ganaron respetabilidad nacional e internacional, y dejaron al Gobierno como pajarito en grama. La respuesta inicial y brutal de Maduro y Cabello fue la represión abierta, lo que conducía al régimen a un rápido barranco; entonces los cubanos decidieron un viraje, cuya noticia no ha llegado a Diosdado. El mensaje es: ceder en todo menos en lo que ponga en juego el control de las palancas fundamentales del poder.

    Cualquier conversación debería pasar por una agenda; algunos puntos esenciales deberían ser la libertad de los presos políticos, el retorno de los exiliados, un nuevo CNE y la realización de presidenciales limpias. Si fuese posible abrir la discusión sería excelente, aunque me temo que Maduro lo que busca es ganar tiempo porque está mal, y los salvavidas del Titanic no son suficientes.

    Twitter @carlosblancog

  • La muerte de un dictador – Por Miguel Velarde

    La muerte de un dictador – Por Miguel Velarde

    El jueves pasado el exdictador argentino Jorge Rafael Videla no cenó porque se sentía mal. Unas horas después, en la madrugada del viernes, se levantó y se dirigió al baño de una de las celdas del pabellón de la cárcel federal de Marcos Paz, donde cumplía su condena. Fue ahí donde se desplomó y cayó muerto, como un preso más y sin ningún beneficio militar.

    Videla pagaba varias condenas, entre ellas una por el robo de más de 400 bebés que nacieron durante su dictadura y que fueron entregados a militares o personas vinculadas al régimen. El exdictador, junto a la cúpula militar que lo había acompañado entre 1976 y 1981 en la más sangrienta dictadura argentina, también fue responsable de la desaparición de más de 30.000 personas. Muchas de ellas, luego de haber sido torturadas, fueron arrojadas vivas en los llamados “vuelos de la muerte” al Río de la Plata o al mar Argentino. Muchos otros fueron fusilados y miles más tuvieron que exiliarse o fueron secuestrados.

    En 1985, después de un juicio impulsado por el entonces presidente Raúl Alfonsín, Videla y sus compañeros de tiranía fueron condenados a cadena perpetua. Sin embargo, en 1990 y con la llegada del peronista Carlos Menem a la presidencia de Argentina –quien había permanecido años preso durante la dictadura- se indultó a Videla, a los otros militares condenados y también a los jefes guerrilleros de los años 70. Unos pocos años después, debido a que este tipo de crímenes no prescriben por considerarse de lesa humanidad, el juez español Baltazar Garzón reanudó las investigaciones contra Videla  en España. En 2003, al llegar Néstor Kirchner al poder, se impulsó la declaración de inconstitucionalidad de los indultos de Menem y fue así como, en 2010, el exdictador regresó nuevamente a prisión, esta vez hasta el día de su muerte.

    Videla nunca se arrepintió de nada. Dos días antes de morir, tomó la palabra en otro juicio que se le seguía por el “Plan Cóndor” y se declaró como un “preso político” reivindicando todo lo que hizo.

    Muchos aún recuerdan el momento en el que, luego de la final del Mundial de Fútbol organizado en Argentina en 1978, donde el país anfitrión se consagró campeón, un todopoderoso Videla le entregaba la copa al capitán de la selección local. Ese día, la sensación de que Videla sería eterno y nunca pagaría por los crímenes que estaba cometiendo arropaba a la Argentina y al mundo. Esa imagen seguramente dista mucho de la que presenciaron quienes encontraron el cuerpo sin vida del exdictador tendido en el piso de un baño de prisión.

    Así fue la muerte de un dictador. Así es como muere la mayoría de ellos. (Guayoyoenletras.com)