Categoría: Opinión

  • ¿Se puede aprender de Chávez? – Por Carlos Blanco

    ¿Se puede aprender de Chávez? – Por Carlos Blanco

    Con Chávez muerto es posible intentar balances sobre sus acciones como líder, en un período que recorre 21 años de gravitación sobre Venezuela y América Latina. Sus ejecutorias pueden brindar enseñanzas sobre cómo se plantean y logran determinados objetivos. Hace una década o más habría sido posible pensar que el golpista del 92 se condensaría en un pie de página de la relación de accidentes venezolanos, pero con la perspectiva de hoy no parece ser este el caso. Su proyecto y su presencia cambiaron de manera radical a Venezuela. ¿Para siempre? No se sabe; pero al menos sí por este tiempo.

    EL OBJETIVO LO ES TODO. Chávez mostró lo que es una radical vocación de poder. Conspiró dentro de las Fuerzas Armadas y estableció vínculos con la izquierda más extrema; comandó un golpe y no vaciló después en convertir ese reguero de sangre en una gesta libertaria; estuvo preso y trocó su cárcel en el epicentro del peregrinaje de lo más chic de la izquierda venezolana sin dar cuartel; al salir de la cárcel y por un tiempo le hizo carantoñas a la abstención electoral; participó más adelante en las elecciones de las que salió victorioso; se dejó hacer arrumacos por élites ávidas de futuro facilón; quiso a los ricos y a los pobres alternativamente; y no vaciló en cambiar de posición táctica con el objetivo de conservar e incrementar su poder.

    Chávez mostró que quería el poder a cualquier precio. No le importó con quien aliarse ni se le aguó el ojo por andar revuelto con quienes recogería, desecharía y volvería a recoger, lo cual incluye a algunos de sus más afamados herederos. Vocación de poder sin escrúpulo alguno, con una pasión que nunca desvió el objetivo principal. Arrolló a quien se opusiera y embarcó en su aventura a quien quisiera entregar su voluntad al líder.

    -Primera enseñanza: Chávez demostró una vocación de poder infinita y en función de su objetivo tejió y destejió alianzas, pero nunca perdió el foco.

    BASES IDEOLÓGICAS. El finado líder acogió desde temprano en su vida dos ideas poderosas: desterrar el sistema representado por AD y Copei, y enfrentarse a los EEUU, emblema del imperialismo, sobre todo para la izquierda más radical. Más adelante Chávez se embutiría con otras ideas más definidamente de izquierda, provistas por Fidel Castro y el trabajo de filigrana de este sobre su dúctil discípulo.

    Con los años Chávez se llenó de la conocida e insoportable hojarasca retórica. Era maoísta en China, cuando los chinos no quieren ni siquiera levantar el cristal que conserva el pellejo disecado del antiguo Gran Timonel; era soviético en Rusia, cuando Putin y sus hijos no quieren que les recuerden la KGB que dirigían con su secuela de crímenes y menos que los vinculen a su abuelo, Stalin; era peronista en Argentina, cuando ya Perón no pasaba de ser un proveedor de etiquetas sin ideas; y desde luego, siempre bolivariano, estrujando los huesos del Libertador para que corroborara cualquier majadería que a su aprovechado heredero se le ocurriera. Trató de ser marxista sin haber leído a Marx porque escuchó comentarios de Alí Rodríguez y de Jorge Giordani quien se leyó a Marx después de viejo y no pudo asimilarlo con alguna probidad.

    Todo ese afrecho intelectual era para aliviar la estitiquez de una izquierda sin héroes pero con tumbas. Pero lo que en realidad eran las ideas fijas, sobre las cuales no vaciló, fueron las de extirpar el sistema político anterior al que le atribuía la riqueza de los ricos y la pobreza de los pobres, así como la corrupción y otras maldades; y la otra idea fue la del enfrentamiento a EEUU que como no podía ser en una expedición armada, se limitó al insulto coreado internacionalmente por los enemigos de Washington. Todo recubierto de la idea socialista -en realidad, estatismo estrepitoso- que Fidel proveería a cambio de petróleo.

    -Segunda: Chávez tuvo componentes ideológicos básicos sobre los cuales no vaciló y pese a sus frecuentes variaciones de acuerdo con los ambientes, nunca abandonó un par de ideas poderosas, con las cuales navegó aun contra la corriente.

    SABÍA UNA SOLA COSA, PERO BIEN. Chávez no era un hombre culto en el sentido corriente del concepto, pero estaba embebido en el pensamiento de Bolívar desde décadas atrás. No tenía el sentido histórico de Bolívar pero sí había desarrollado su particular y proteico Bolívar, con frases, marcialidad y teatro. Con su personaje favorito construyó un cuento que le dio un particular sentido a la historia del país, a sus personajes, al período democrático de los 40 años y a las circunstancias de su propio mandato. Ese cuento fue construido con las piezas dispersas de esa historia, acomodadas a placer, pero con un sentido específico que era mostrarlo como el único continuador de la obra del Libertador.

    -Tercera: Chávez engarzó el país en una visión totalizadora en la que cada cual tenía su puesto como héroe o villano; no se dedicó a criticar políticas públicas parciales del pasado, sino que embutió los aconteceres en su gran cuento.

    LOS MILITARES. Chávez no fue un militar en el sentido profesional de la expresión. Siempre fue un conspirador y usó su paso por las Fuerzas Armadas para el golpe del 92. Sin embargo, tuvo una política hacia los militares clara y definida; nunca les hizo ascos, ni siquiera cuando fue derrotado militarmente por ellos ni cuando era el dueño de un exiguo 2% de popularidad. Tuvo la intuición o la sabiduría, alimentada por las tesis de la izquierda insurrecta de los 60, de que no habría la revolución a la que aspiraba sin una política de alianzas con el sector militar.

    Chávez nunca fue un ídolo de los militares, ni cuando dio el golpe ni cuando fue Presidente; pero, logró un nivel de apoyo básico que después de 2002 le sirvió para avasallar a generales y almirantes que se le rindieron sin disparar un tiro.

    -Cuarta: Chávez tuvo claro desde el comienzo que una alianza con los militares era indispensable para tomar y luego conservar el poder. Nunca vaciló en este tema.

    SE VOLVIÓ CUBANO. Chávez mutó hasta su modo de hablar bajo la influencia de Fidel. Se comprometió con su idea de socialismo a la cubana cuando la opinión pública venezolana se oponía mayoritariamente a esa posición. A pesar de esa resistencia siguió en esa actitud sin importarle un comino lo que pensara la mayoría: se propuso convencer a sus compatriotas, lo que logró en una proporción considerable.

    -Quinta: Chávez creía en Fidel y su revolución, no reculó hasta imponer su tesis a sus compañeros de golpe, amigos y aliados, y a una porción del país. No siguió a la opinión pública sino que la convenció, aunque solo fuese a un sector.

    Chávez no fue irrelevante. Marcó la historia de Venezuela como pocos. Algo habrá que aprender de él.

    Twitter @carlosblancog

  • Paz sin libertad es sumisión – Por María Corina Machado

    Paz sin libertad es sumisión – Por María Corina Machado

    Conozco a Iván en Paraguaná; tiene esa candidez de nuestra gente de la costa y un brillo de agudeza en la mirada. Transmite el orgullo de quien le apasiona su trabajo. El suyo no es sencillo; le corresponde defender a los trabajadores petroleros del estado Falcón, en una Pdvsa que desconoce por igual los contratos colectivos y la seguridad industrial. En agosto de 2012 su voz se alza firme ante la tragedia de Amuay; no hay amenaza que lo doblegue exigiendo respuestas.

    Hace una semana Iván la obtuvo: por “presiones” de Pdvsa y a pesar de su fuero sindical, la fiscal laboral de Falcón ordenó su despido, acusándolo de difamación; es decir, de “faltarle el respeto” a los altos gerentes de la empresa. El régimen, que horas antes ofreció diálogo para gobernar, muestra su esencia: no habrá tregua para quien disienta, ni paz para quien no se le someta. Tampoco le basta con la obediencia, quiere el fervor.

    En nuestra desgarrada Venezuela, todos queremos paz y tranquilidad. Y, desde luego, preferimos transitar desde esta dictadura corrupta hasta la democracia sin cruenta confrontación. Pero, tras 15 años de lucha y resistencia, hemos comprobado que el régimen no está dispuesto a compartir el poder; menos aún a dejarlo por las buenas.

    Libres

    Nuestra generación política ha asumido la responsabilidad de convocar y liderar un gran movimiento de ciudadanos libres por la restauración de la democracia. A quienes -aferrados al poder- lo han utilizado para entregarle la soberanía nacional al régimen cubano, debemos enfrentarlos, en el plano de las ideas como en el de la defensa de nuestros derechos en fábricas, universidades, oficinas públicas, Asamblea Nacional, y en la calle. La energía de un país en efervescencia por la escasez, inflación, desempleo, inseguridad, la agonía de la salud y los cortes de luz y agua, debemos canalizarla, en acción y protesta política, hacia la única solución: el cambio de régimen.

    En este fin de año deseamos paz. Pero sabemos que paz sin libertad es sumisión. Esto lo tienen muy claro dos Iván: uno a quien pretenden convertir en otra víctima de Amuay; y el otro, con 9 años tras las rejas.

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    @mariacorinaYA

  • Lo que viene – Por Eddie A. Ramírez S.

    Lo que viene – Por Eddie A. Ramírez S.

    El 8D no ocurrió una hecatombe política, pero si un sacudón. Cada una de las partes en lisa se atribuye el triunfo y, cuando no es posible, descarga en otros la culpa.  El tablero político probablemente no será el mismo. En el sector oficial es fácil detectar lo que pasará, pero del lado de la alternativa democrática el punto quizá sea más complejo.

    Los rojos intentarán profundizar su “proceso”, que equivale a seguir montando estructuras paralelas en alcaldías de la oposición, restarle atribuciones, ahogarlas económicamente, crearles problemas laborales y seguirá utilizando a la Asamblea Nacional, a los consejos legislativos, concejos municipales, a la Contraloría y a los tribunales para enjuiciar, con razón o sin ella, a los alcaldes de la alternativa democrática. Encontrarán  muchos Ernesto Villegas y Jacqueline Faría  que acepten cargos paralelos para burlar la voluntad de los votantes. Nadie sensato puede creer en las enésimas ofertas de diálogo. Lo que viene es más represión e insultos  y, por otra parte, tendrán más rebeliones en la granja.

    Del lado de la alternativa democrática Leopoldo López salió fortalecido al lograr un número importante de alcaldías y su discurso contundente le permitirá jugar un rol de mayor influencia. También María Corina, quien cada día le llega más a la gente con sus prédicas que no son más de lo mismo y que marcan distancia de otros dirigentes. Antonio Ledezma, el mejor orador con que cuenta la oposición, ratificó su liderazgo y todos reconocemos su formación y espíritu de lucha. Capriles realizó un esfuerzo encomiable que agradecemos. Aunque ya se escuchan voces injustas  que quieren desplazarlo, no cabe duda que mantiene un liderazgo nacional. Primero Justicia es el partido con más simpatizantes. AD y Copei todavía tienen influencia en el interior. Un Nuevo Tiempo y Proyecto Venezuela pierden importancia. En los demás partidos lo que cuentan son algunos dirigentes, a los que respetamos.

    La MUD está sujeta a  críticas, unas con base, otras injustas. Ha cumplido con su papel electoral al lograr la unidad. Tiene que mejorar su velocidad de respuesta, así como el fondo de las mismas. Considerando los resultados electorales, algunos de sus actores deben perder influencia y otros deben aumentarla. Nos hacemos eco de las peticiones de incluir en la misma a personalidades independientes y de considerar acciones adicionales a lo mero electoral. El discurso tiene que ser más duro en sus denuncias de atropellos a los derechos humanos y en la calificación de un  régimen que no es democrático. Reconocemos la labor de Ramón Guillermo Aveledo, de Marino González y de  Ramón J. Medina.   Lo que viene de parte de los rojos será cada día más duro y eso habrá que enfrentarlo con unidad de propósito. Los abstencionistas seguirán predicando que el régimen cedió espacios para “disimular” y sin entender que nunca nombrará un CNE imparcial.

    Como en botica: ¿Aumento de la gasolina? Sí, pero cuando no regalemos petróleo a Cuba y a otros. Pdvsa Gas rompió la avenida principal de Macaracuay, los trabajos marchan a paso de morrocoy y los huecos no están señalizados adecuadamente.  ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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  • La Ruta hasta la Democracia – Por María Corina Machado

    La Ruta hasta la Democracia – Por María Corina Machado

    El señor se me acerca en una nutrida concentración de mujeres de todas las edades. En el Callao, embrujados por el calipso, me agarra durísimo por los brazos, pone su cabeza en mi hombro y llora. No puedo preguntarle su nombre, ni necesito preguntarle la causa de su dolor. Es un dolor compartido.

    Nuestra sociedad, desgarrada y oprimida, digan lo que digan encuestas y elecciones, sabe lo que nos pasa: pretenden llevarnos a la sumisión total, para que dejemos de ser ciudadanos y convertidos en esclavos, se termine de abolir la República. Asumir esto exige una dosis enorme de coraje. El régimen sabe lo costoso que fue imponer el resultado del 8D, en represión, intimidación, trampa y dinero. Sabía que en elecciones limpias y libres, la voz de la mayoría haría inminente su salida. Por eso hicieron lo que hicieron. Los demócratas hemos aprendido lo que significa votar en dictadura.

    Hoy tenemos tres opciones: huir, sucumbir o insurgir. Huir, que sería negar la realidad, lo propicia el régimen al imponer el Plan (de destrucción) de la Patria; el cual excluye -en su esencia- cualquier posibilidad de diálogo. Tengamos presente que el silencio sólo abre la puerta de la servidumbre. Sucumbir sería traicionar nuestro legado histórico: libertario, demócrata y republicano. Insurgir es la única opción. Significa la decisión individual de persistir hasta reinstaurar la democracia. Requiere un liderazgo amplio, firme y dispuesto a arriesgar y a arriesgarse; entendiendo el riesgo como un acto de responsabilidad.

    Nuestra fuerza nace de convicciones compartidas con el pueblo. Somos mayoría y contamos con nuevas fuerzas: quienes representaron la lucha por la democracia en esta contienda.

    Nuestra generación política está obligada a liderar la ruta hasta la democracia e impedir que ante la crisis profunda que vive Venezuela, la “solución” provenga de fuerzas no democráticas; incluso del propio régimen intentando consolidarse; lo cual sería el peor desenlace.

    A lo largo de nuestra historia, lo más grande que hemos hecho como pueblo, ha sido impulsado por nuestras creencias, por la fuerza de nuestras aspiraciones. La más poderosa de ellas, el ejercicio de nuestra soberanía y la libertad.

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    @mariacorinaYA

  • Regalos a Cuba deben terminarse – Ángel García Banchs

    Regalos a Cuba deben terminarse – Ángel García Banchs

    Los venezolanos, todos, civiles y militares, debemos exigir al Gobierno nacional que acabe inmediatamente con los regalos a Cuba, unos 12 mil millones de dólares al año entre el pago de servicios profesionales por la Misión Barrio Adentro y los acuerdos y descuentos en materia petrolera en el marco de Petrocaribe. De lo contrario, el país corre el gravísimo riesgo de transitar aceleradamente hacia la anarquía: una crisis de escasez, que en cuestión de un par de meses podría conducirnos al caos, posterior a la maxidevaluación del bolívar.

    Ya no quedan suficientes reservas líquidas en divisas y el acceso al crédito externo se nos ha limitado, por lo que el país corre el riesgo de que se desborde la escasez en los próximos meses de enero y febrero de 2014, al menos si no se libera inmediatamente la parte del flujo petrolero que se le envía y no cobra a Cuba, así como el resto de los regalos a ese país, unos mil millones de dólares al mes por ambas vías.

    De no hacerlo, será imposible contener la escasez, y transitaremos rápidamente hacia un proceso de hiperinflación, debido a las mayores necesidades de financiamiento de Pdvsa, empresa que al cierre de 2013 habrá visto crecer su deuda con el BCV en tan solo un año en unos 245 mil millones de bolívares, o unos 45 mil millones de dólares al tipo de cambio oficial vigente. Es decir, todo el dinero del mundo.

    Los regalos a Cuba representan parte importante del déficit de Pdvsa y, por tanto, de la impresión de bolívares para su financiamiento por parte del Banco Central de Venezuela. Dada la escantanflación (escasez con estancamiento e inflación) que viene en camino, la economía venezolana ya no soporta mayores presiones externas. Los venezolanos, todos, civiles y militares, debemos reconocer lo costoso que resultan hoy por hoy los regalos a Cuba. De no hacerlo, pronto podríamos transitar hacia la anarquía.

    Por más razonable que sea el aumento de la gasolina, no podemos permitir que la suban, o que devalúen el bolívar, mientras sigan regalando petróleo y dinero a la isla. Ya no se trata únicamente de acuerdos políticos entre países o de ideología; ahora se trata de la seguridad nacional, la paz y el orden, versus el caos, la inseguridad y la anarquía.

    @garciabanchs

    www.econometrica.com.ve

  • Tiempo de Palabra – Por Carlos Blanco G.

    Tiempo de Palabra – Por Carlos Blanco G.

    Estado de ganancias y pérdidas
    Un resultado electoral con respecto al cual todos sus participantes dicen haber ganado confirmaría la idea de que hubo una “fiesta democrática”, como la denominan los próceres escarlata, antes que el enfrentamiento existencial en el tremedal en que el régimen ha convertido a Venezuela. Hay muchos criterios para medir victorias y derrotas, algunos de los cuales son confeccionados con chicle conceptual como para que, al final, siempre se salga glorioso. El procedimiento es simple: se fija un objetivo preelectoral y, de no alcanzarse, después de las elecciones se dice que el objetivo era otro. Es como si un corredor que se propone ganar los 100 metros planos cuando no gana dice que, en todo caso, iba de primero en los treinta metros iniciales.

    Para evaluar el resultado electoral reciente hay una premisa esencial, sin la cual la cuenta de los votos es engañosa. Esa premisa es que estas elecciones, como nunca antes que ya es mucho decir, estuvieron signadas por el fraude, el ventajismo, el abuso inmisericorde con los recursos del Estado, el empleo de Pdvsa, gobernaciones y alcaldías rojas, ministerios y milicias, para que el oficialismo se impusiera. Por estas razones, aun cuando no se sepa nunca ni se pueda estimar con precisión cuánto habrían obtenido las fuerzas democráticas, lo cierto es que el resultado conocido distorsiona la voluntad popular. Está atravesado por la barbarie y el despojo. También allí se produjo un saqueo. Además, existen informaciones sobre los consabidos incrementos milagrosos en municipios situados más allá de más nunca, situaciones ahora mantenidas bajo prudentes silencios.

    Ese fraude sistemático y sistémico, organizado por el Estado en su conjunto para impedir la disputa por el poder que supone una democracia, es lo que hace que una parte indeterminada e indeterminable de la votación opositora del 14 de abril se haya decantado hacia la abstención. Cientos de miles consideraron que su voto había sido escamoteado en abril y volvería a serlo en diciembre. Con la comprensión de estos fenómenos, con respeto a los que se abstuvieron por razones políticas y sin insultarlos, la votación obtenida por los candidatos opositores adquiere una dimensión formidable.

    Nadie puede decir, salvo los tontones de la historia folletinesca, lo que habría ocurrido de no haber ese fraude sistémico. Lo que sí se sabe es que aun con su existencia es majestuosa la fuerza de una sociedad que quiso expresarse a través del voto. Tuvieron que promover saqueos; quebrar metódicamente centenas de comercios; tuvieron que llevar el déficit fiscal hasta el paroxismo; tuvieron que inyectar más de 70% de liquidez adicional este año que licuó aún más la fortaleza del bolívar “fuerte”; tuvieron que allanar inmunidades, perseguir dirigentes, sacar sus esbirros de las cuevas policiales; regalar lo que no les pertenecía; hurtar lo que pertenecía a otros; y, con todo eso no pudieron doblegar la voluntad democrática del país que buscó expresarse con su voto. Solo en este marco se deben valorar en toda su corpulencia las victorias y derrotas de la oposición.

    Pero hay problemas… porque lo que estaba en discusión era el 14 de abril

    Causa preocupación que las cifras del CNE se tomen por su valor facial, sin considerar los elementos señalados. Si fuese verdad que las cifras del Ministerio de Elecciones del régimen reflejan la voluntad del electorado habría más razones de las existentes para preocuparse. Esas cifras reflejarían no sólo una disminución del número de votos absolutos respecto a los obtenidos el 14 de abril (alrededor de 2.5 millones) sino también relativos cuando la diferencia porcentual entre el gobierno y la oposición pasa de poco más de 1% hasta alrededor de 11%. Así tomadas las cifras se habría configurado una derrota respecto al objetivo planteado que fue el de ganar en votos populares y, a partir de allí, solicitar una rectificación perentoria de Nicolás Maduro o, en su defecto, la renuncia al cargo que usurpa.

    Si no se cuestiona la trampa estructural, el resultado de esta elección tendería a confirmar que no fue Capriles sino Maduro el que ganó en las elecciones del pasado abril. Para el régimen era de vida o muerte que la diferencia proclamada por el CNE el 14-A se incrementara, como en efecto lo hizo; pero, no cuestionar los fundamentos de esa elección conduce sin ambages a un barniz de legitimación de la función presidencial hasta ahora tenida como usurpación por las fuerzas democráticas fundamentales. Ya se oye el gimoteo de quienes pugnan por el reconocimiento.

    Por cierto, se critica a Capriles por haber dicho que el 8-D era un plebiscito. Es una crítica injusta porque toda elección en el marco de una sociedad polarizada, se proclame o no, es en la práctica un plebiscito. Hasta una elección sindical o gremial lo es hoy.

    LA RENOVACIÓN. La desatención y la arrogancia de dirigentes de la MUD respecto a las recomendaciones rectificadoras de la Comisión presidida por Arístides Hospedales (diciembre 2012) llevaron a no considerar escenarios como los que resultaron el 8-D. Por esta razón parece haberse admitido el resultado enunciado por el CNE como la genuina expresión de la voluntad del electorado, por lo cual se proclama la victoria con el clamoroso triunfo en ciudades significativas pero se obvia la promesa de obtener la mayoría de los votos populares, palanca para plantear el reemplazo constitucional de la usurpación actual.

    Sin elecciones establecidas en un período de casi dos años vuelve la pregunta clave sobre cómo reemplazar en forma constitucional el régimen. Esa pregunta tenía una respuesta hasta el 8D cuando, con la mayoría de votos, se exigiría la renuncia de Maduro. Podría ser ahora la Constituyente, pero esta salida requiere una estrategia, por ahora brumosa.

    Hay una tarea inmediata para impedir que los alcaldes electos y gobernadores sean (o continúen siendo) figuras más bien simbólicas, dado el despojo de competencias que sufren y el abuso que configura la creación de protectorados imperiales como los que agobian Miranda y Caracas. La lucha por recuperar los derechos conculcados en esas alcaldías y gobernaciones es una bandera de corto plazo. Al lado de estos objetivos están otros en un ámbito mayor, la lucha por la defensa de la integridad territorial que desarrolla la llamada Movida Parlamentaria con el Esequibo, la lucha por los derechos humanos y la libertad de los presos políticos, la defensa del salario de los trabajadores, esperan por una dirección política más decidida e inclusiva.

    Finalmente, no parece congruente pasar de pedir la partida (incluida la de nacimiento) o la renuncia a Maduro antes del 8D a decir que lo que se le pide es diálogo. No estaría demás explicar el giro dialéctico que va de “vete, Maduro” a “conversemos, Maduro”, no vaya a ser que la gente se confunda.

    Twitter @carlosblancog

  • Legitimidad – Por Diego E. Solórzano

    Legitimidad – Por Diego E. Solórzano

    “La legitimidad se desarrolla cuando la sociedad tiene credibilidad en las instituciones y acciones del Estado. Cuando un gobierno se ve necesitado apelar a la manipulación, el amedrentamiento y la amenaza, a la violencia, el miedo, el fraude, etc. para lograr sus fines, entonces el Estado ha perdido legitimidad.” Vanessa Sánchez

    Es un error querer torcer la voluntad de los ciudadanos manipulando sus intenciones en los pasados comicios del 8D. Sabemos que el voto no elige sino donde los que controlan el sistema electoral nos lo permiten, o donde algunos exigimos con coraje condiciones para que el voto verdaderamente elija, pero en definitiva ninguno quiere renunciar al derecho que significa votar.

    Por eso es que aunque votemos no le entregamos legitimidad a Maduro, porque sabemos que las instituciones y acciones del Estado están corrompidas y recurren al fraude y la coacción para lograr sus objetivos. Aceptar que Maduro es legitimo porque el 8D votaron la mayoría de los venezolanos es caer en el discurso y el propio juego de este régimen, que necesita desesperadamente sentirse legitimo. Votar o no votar no cambiará el hecho de que el 14 de abril de 2013 Maduro se robó las elecciones en complicidad con instituciones completamente sumisas a este régimen totalitario.

    La fuente primaria de legitimidad es la sociedad, pero es un error querer tergiversarlo y decir que es el voto. Es la sociedad, su aceptación de las leyes, la obediencia civil, la aceptación moral (y no necesariamente legal) de las acciones e instituciones del Estado, y no el voto lo que le da legitimidad a un gobierno. Si, es cierto que en situaciones democráticas el voto es una expresión de la voluntad de la sociedad, y sirve para entregar en gran parte legitimidad a un gobierno, pero en regímenes totalitarios como el que vivimos desde hace tiempo en Venezuela esa voluntad es muchas veces torcida mediante el fraude y la coacción hacia un resultado único, entonces ante la duda es la propia voluntad de los ciudadanos y no el voto lo que da legitimidad. Un gobierno es legitimo no porque una institución (por cierto, miembro del propio gobierno como el CNE) así lo decrete, sino porque nosotros como ciudadanos lo aceptamos.

    De allí la necesidad de repetir a cada momento desde el régimen y desde algunos sectores de la MUD que han caído en el juego de ellos, que Maduro es legitimo porque participamos en unas elecciones con el mismo CNE. Confiamos en el voto, en la institución que representa el voto, pero no confiamos en el CNE ni en las instituciones ilegitimas que son cómplices de la debacle que vive nuestro país.

    Para finalizar, es importante mencionar que el voto es necesario, pues debemos luchar cada espacio político, pero no es suficiente, porque cuando el voto es vulnerado, queda la resistencia activa como medio de protesta pacífica.

    “Uno es pequeño frente al estado pero cuando la sociedad en su conjunto se une en una sola voz su fuerza es más fuerte que la de mil cadenas del Estado.”

  • ¿Y ahora qué? – Por Gabriela Amorín Padilla

    ¿Y ahora qué? – Por Gabriela Amorín Padilla

    Son muchísimas las lecturas que se le pueden dar a los resultados del pasado domingo, cada quien lo ve desde su ángulo y sus intereses, lo cierto es que quienes tratan de convertirlo en fiesta democrática y victoria avasallante, aún no han entendido lo que ocurre en Venezuela.

    No pretendo hacer ningún análisis de los resultados electorales; primero porque me aburre y segundo porque no me sorprendieron en lo más mínimo. Creo que ya se han hecho suficientes diagnósticos derivados de resultados electorales, pero son pocas las estrategias efectivas que se han tomado en consecuencia; basta con ver los resultados de cada elección para darse cuenta.

    Yo no estoy de acuerdo en que el país está dividido en dos. Venezuela está mucho más fragmentada.

    Quisiera aprovechar este espacio y ocasión para otro tipo de reflexión. Llegó la hora de que los ciudadanos repasemos seriamente nuestro destino como venezolanos que queremos seguir viviendo en este país y hace mucho que debimos hacerlo. Lo cierto es que el régimen ha arreciado la persecución y la violencia, los problemas del país se han exacerbado y el año que viene no hay elecciones (en teoría).

    Recordemos que la MUD fue creada para fines electorales, aunque muchos hayan llegado a confundirlo. Entonces, ¿cuál es su rol el año que viene? La autocrítica si bien no ha sido muy practicada por quienes integran la Mesa de la Unidad, es algo que deberían considerar llevar a cabo de una vez por todas y peor que eso ha sido la poca tolerancia a críticas externas, lo cual es verdaderamente más grave.

    Muchos errores se han cometido muchas veces, pero pocos han sido corregidos, ni siquiera han sido admitidos, sobre todo en el sector de la oposición, quienes parecemos habernos vuelto expertos en análisis rebuscados para sacar ánimos de donde ya no quedan y adjudicarnos victorias de consolación sin ver el panorama completo, sino a penas una toma cerrada.

    La MUD ha querido tener el rol de instancia política, controladora de absolutamente todas las decisiones de todos los actores políticos de la oposición. Primer error. No es secreto para nadie que la Mesa de la Unidad está más fragmentada que unida y que los pesos políticos de los partidos dentro de ella son todo menos equitativos. No es secreto para nadie que lo que no está bajo su control o no pueden capitalizar intentan opacarlo o descalificarlo.

    ¿Qué harán el año que viene? No lo sabemos, pero podemos deducir que será muy difícil porque ciertamente no han sabido combatir fuera del terreno electoral y lo que se viene para Venezuela requerirá mucho más que campañas electorales y fiestas democráticas.

    El tiempo de hablarle claro a la gente llegó hace mucho y ellos han decidido ir corriendo la arruga, quizá por miedo, quizá porque no saben hacerlo, quizá porque quieren ocultarlo o de repente porque no terminan de entender que en Venezuela hay una dictadura que cada vez que nos lleva a elecciones no busca sino legitimarse y atornillarse más en el poder, si es que pueden atornillarse más.

    El primer paso para construir la Venezuela que muchos quisiéramos tener, no es ganar unas elecciones, porque mientras estemos bajo el yugo de un régimen como el actual, difícilmente lograremos realizar algún tipo de gestión, aun cuando resultemos victoriosos en comicios. El primer paso para reconstruir a nuestro país, es derrotar a la dictadura; más adelante tendremos tiempo para ocupar alcaldías, gobernaciones, etc. Es imposible logar una victoria electoral sin antes haber conseguido una victoria política.

    Si la MUD desea sobrevivir debe reconsiderar muchos elementos; debe reestructurarse, prepararse y trabajar en función de la lucha que le toca enfrentar, una lucha política, no electoral. O se replantean, o desaparecen, o seguiremos condenados a esta dictadura que no hará sino empeorar.

    En cuanto a los liderazgos que componen la Mesa de la Unidad: es el momento oportuno para renovarlos y sobretodo legitimarlos. Construir una verdadera concertación democrática equilibrada, en donde partidos grandes o pequeños, de derecha o de izquierda, puedan entrar al juego pero con el único compromiso de derrotar la dictadura y no ocupar parcelas. Lamentablemente algunos no han pasado de ser solo candidatos; la brecha entre un líder y un candidato es mucho más grande de lo que se piensa y aquí deberíamos comenzar a revisar esos conceptos, sobre todo porque el liderazgo que Venezuela necesita, requiere cualidades que se ven poco en estos días.

    Es momento de que el pueblo reclame un liderazgo de altura, pero sin olvidar lo que como ciudadanos nos corresponde hacer, porque también es cierto que nos hemos ‘achinchorrado’ esperando que los dirigentes ‘salven la Patria’, sin que haya rodado ni una gota de sudor por nuestra frente. Pero la culpa no se le puede seguir echando a la gente, a la abstención, al pueblo que es flojo, consumista, cómodo o resignado; que cada quien en Venezuela asuma su responsabilidad, sus limitaciones, sus errores y sus capacidades. Llegó el momento de enfrentarse a la dictadura reconociéndola como tal, utilizando el leguaje, las herramientas, las acciones y los liderazgos que requiere esta cruzada. El año que viene es (esperemos) una tímida oportunidad para intentar estrategias diferentes a las ya practicadas, para ver si se generan resultados distintos. De no ser así, algunos tendrán que acostumbrarse a vivir en comunismo y dictadura, y otros a llorar a Venezuela desde muy lejos. (Guayoyoenletras.com)

    Gabriela Amorín Padilla

    [email protected]

    @Graby_

  • ¿Y ahora qué? – Por Eddie A. Ramírez S.

    ¿Y ahora qué? – Por Eddie A. Ramírez S.

    El petroestado controlado por los rojos  no pudo doblegar a la mitad del país que se identifica con la alternativa democrática. Quienes detentan el poder  no pueden presumir de una victoria el 8D, pero tampoco  quienes hemos aceptado el liderazgo de la MUD.  El domingo en la noche presenciamos algo ya visto. De un lado un Diosdado chabacano y un  Maduro grosero  que insultó a Capriles, a  Ledezma, a  Ismael y a Ramón Guillermo Aveledo y, por el otro, discursos de altura  de un Ledezma felicitando al adversario que derrotó contra viento y marea,  y de un Capriles clamando por la unidad de los venezolanos y por el diálogo.

    Como de costumbre, el CNE se hizo de la vista gorda ante las extralimitaciones  de los oficialistas al utilizar los recursos del Estado y muchas máquinas fallaron. El Plan República  toleró la presencia de motorizados amedrentadores en muchos centros de votación y el mayor general Padrino López dio una declaraciones que no venían al caso alabando a Chávez  y atacando al “imperialismo”.  Los rojos siguen abusando del poder. Entre otros atropellos cabe citar que no permitieron votar a Oswaldo Álvarez Paz, camionetas de Pdvsa acarrearon  votantes oficialistas,  Maduro se retrató  con sus  candidatos y detuvieron a la alcaldesa y al candidato de la Unidad del Municipio Freites de Anzoátegui.

    A pesar de todos los factores adversos la alternativa democrática logró imponerse en las principales capitales de los estados. Maracaibo, Valencia, Barquisimeto, San Cristóbal, Mérida, Maturín, Barinas, La Asunción y el Distrito Capital votaron en contra del régimen. Esto demuestra que quienes predicaron la abstención no tenían razón.   ¡Bravo por los ciudadanos de la tercera edad y por el centenario Jacinto Convit que salieron a votar! ¡Tarjeta roja para quienes se abstuvieron!Los resultados electorales no nos extrañan ya que enfrentamos un régimen totalitario que tiene un latifundio mediático y compra conciencias sobre todo en pequeñas  ciudades y pueblos cuya vida económica gira alrededor del presupuesto nacional.

    La participación fue la más alta registrada para una elección municipal, pero considerando la polarización era de esperar fuese más elevada.  Ahora habrá que reflexionar por qué  el discurso político no llega a muchos ¿Acaso debemos seguir ofreciendo más de lo mismo que  el oficialismo? ¿Sería conveniente predicar la necesidad de un nuevo Contrato Social, en el que el petroestado no tenga la influencia actual, como señala Isabel Pereira en su libro “La quiebra moral de un país¨?A pesar de que hemos  sido partidarios de convocar una Constituyente,  hoy consideramos  que debe posponerse. Sin  duda en el primer semestre del 2014 se acentuará la crisis económica y  social, y el oficialismo experimentará más grietas. Debe mantenerse la MUD incorporando algunas personalidades independientes. Los abstencionistas deben reflexionar sobre la insensatez que cometieron.

    Ningún demócrata debe decaer. Entendamos que los rojos no cejarán en su empeño de acabar con la propiedad privada,  ni en su intento de ideologizar a nuestra juventud. El país está en manos de unos bárbaros que no creen en la meritocracia, ni en los principios y valores de nuestra civilización. La Gente del Petróleo rechazamos el llamado Plan de la Patria y seguimos presentes y comprometidos  en la lucha por lograr un mejor país. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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  • La oportunidad que Capriles dejó escapar – Por Alfredo Meza

    La oportunidad que Capriles dejó escapar – Por Alfredo Meza

    Hay muchas maneras de evaluar los resultados de las elecciones municipales en Venezuela, pero la más importante es la sumatoria de votos nacionales obtenida por los bandos enfrentados desde hace 15 años. Poco le vale a la opositora Mesa de la Unidad (MUD), la alianza de partidos contrarios al chavismo, ufanarse de controlar las alcaldías más importantes del país si la brecha que lo separaba del Partido Socialista Unido de Venezuela aumentó de 1,49% en las elecciones presidenciales de abril a 3,2% con el 97,52% de los votos escrutados. Si se suma a esa cuenta la contribución de los aliados la brecha se ensancharía a 6,52%. El plebiscito planteado por la oposición terminó ratificando a Maduro. La reacción de su líder, Henrique Capriles, es quizá la prueba de la aceptación de la derrota. La noche del domingo prefirió no interpretar los números para reivindicar un avance que no es tal. Más comedido el gobernador del estado Miranda se centró en otra realidad que también gritan los números: ninguno de los bandos puede reivindicarse como triunfador cuando las diferencias en muchas ocasiones ni siquiera llegan a dos dígitos. Con su discurso Capriles se ha colocado por encima de las pasiones de sus seguidores, que en medio del evidente retroceso en el voto nacional suelen apelar al ventajismo en la campaña y a la evidente parcialidad del Consejo Nacional Electoral (CNE) para explicar los resultados.

    El gobierno es quien administra el situado constitucional, que proviene principalmente de la renta petrolera, y suele ser especialmente vengativo con aquellas regiones y municipios contrarios. No envía los recursos a tiempo o establece gobiernos paralelos. Valgan dos ejemplos. En 2008 Hugo Chávez decidió restarle poder y presupuesto a la alcaldía metropolitana de Caracas nombrando una jefa de gobierno del Distrito Capital, un autoridad no escogida de manera democrática en elecciones. Su discípulo Nicolás Maduro ha seguido el ejemplo para poder penetrar el electorado fiel a Capriles.

    Después de su precaria victoria de abril nombró al canciller Elías Jaúa como “protector del estado Miranda”, que gobierna al líder opositor, y presidente de Corpomiranda, una instancia con presupuesto asignado por el gobierno central que construye obras que luego reivindica el oficialismo.

    Una vez conocidos los resultados de las municipales queda la sensación de que la oposición equivocó la estrategia al desactivar la protesta popular en abril. Tres días después de los estrechos resultados, Capriles, que estaba convencido de que había sido el ganador de la contienda presidencial, decidió suspender una caminata hacia la sede de la autoridad electoral para entregar las pruebas que soportaban sus fundadas presunciones. Ordenó entonces a sus seguidores que se quedaran en casa haciendo sonar las ollas mientras que un grupo reducido se encargaba del formalismo del reclamo. Había entonces un gran temor al costo político de asumir el poder por medio de una vía distinta a la establecida en la Constitución venezolana. Entre el lunes 15 y el martes 16 habían fallecido 9 personas y otras 78 estaban heridas. Profundizar aquello tal vez se hubiera convertido en el baño de sangre que traicionaba la vocación pacífica del líder opositor.

    Dirigentes opositores como Leopoldo López o María Corina Machado mostraron entonces y ahora su desacuerdo con esa estrategia. Ambos señalaron la conveniencia de acompañar el reclamo institucional con la presión en la calle, sin que eso significara un atajo golpista. Se sabía de antemano que la impugnación de los resultados presidenciales no prosperaría. El Gobierno mantiene en un puño a los demás poderes públicos y nadie procede sin el visto bueno de Miraflores. Capriles confiaba entonces que el desastre económico legado por diez años de controles pudiera revertírsele al Gobierno. Las encuestas mostraron entonces un leve descenso en la popularidad de Maduro. Pero cuando el 8 de noviembre el jefe del Estado decidió iniciar un plan para regular todos los bienes y servicios empezó a ser mejor evaluado por el electorado. Parte del resultado obtenido por el Gobierno en las municipales obedece a la simpatía con la que se apreció la confiscación y remate de mercancías que ocurre en Venezuela desde hace un mes.

    Los economistas aseguran que las medidas económicas pueden tener éxito en el corto plazo, pero que a la larga la inflación volverá a rebrotar como la mala hierba. Tal vez entonces llegue la oportunidad de Capriles de retomar con fuerza la opción de solicitar un referéndum revocatorio de su mandato en 2016. Hoy ese plan no luce factible porque es evidente que Maduro atraviesa su mejor momento desde que asumió la vacante dejada por su padre político. A pesar de su precaria oratoria, se desenvuelve mucho mejor y se permite conjeturas sobre su destino como Presidente. Desde hace unas semanas, cada vez que se dirige a su público, siempre deja una idea en el aire: “Yo estaré aquí al menos hasta 2019”. (El País)