Categoría: Opinión

  • La victoria impostergable – Por María Corina Machado

    La victoria impostergable – Por María Corina Machado

    Combatir una dictadura exige enfrentarla todos los días, en todos los planos de la lucha democrática

    Para reconstruir nuestra nación, es indispensable el cambio del régimen, y para ello, construir una formidable e inédita organización social que enfrente y derrote, democráticamente, la dictadura que desgarra a Venezuela.

    La destrucción se acelera cada hora: cierran empresas, explota la crisis de salud, se asfixia la prensa libre, aumenta la represión. Cada día mueren decenas de venezolanos por balas o de mengua. Sus madres entienden la urgencia del cambio. Maduro no va a generar empleos, acabar con los controles, ni dejar de expropiar. No va a liberar a los presos políticos. No va a rescatar nuestra soberanía nacional ni a enfrentar las mafias que proliferan en todo el país. No va a acabar con la violencia, la pobreza, ni la escasez. Hay que detenerlo. Como Maduro ni quiere ni puede cambiar sus políticas, hay que cambiarlo a él y a su régimen.

    Combatir una dictadura exige enfrentarla todos los días, en todos los planos de la lucha democrática. No es concebible limitar esa lucha a la agenda electoral que el propio régimen establece. Menos aún en sus condiciones. Ni Rómulo ni Gustavo Machado habrían concebido, en diciembre del 57, postergar la derrota de la tiranía hasta la siguiente contienda electoral, convocada por Pérez Jiménez.

    Este régimen está en su nivel de mayor debilidad y flagrante ilegitimidad. El caos económico y social inminente hay que convertirlo en organización y fuerza para el cambio político.

    Nunca más vigente Alberto Carnevalli: «… el pueblo no tiene armas de guerra porque siempre confió ingenuamente en que las armas de los cuarteles eran para defenderlos y ahora están siendo empleadas en su contra… la gran tragedia política que entristece a la nación no permite plantearse el dilema simplista de combatir con armas o no combatir… el patriótico reclamo nacional está concebido en otra forma inexorable: si no combatimos ahora hasta triunfar el pueblo será esclavizado ignominiosamente por tiempo indefinido… el pueblo tiene que combatir con sus propios recursos, los interminables recursos de la acción de masas. Somos la mayoría de la nación, somos todo un pueblo».

    La victoria es impostergable e ineludible. Luchando por ella correspondemos con el mandato de la Patria.

    [email protected]

    @mariacorinaYA

  • Miedo a la Libertad? – Catalina Ramos

    Miedo a la Libertad? – Catalina Ramos

    Recuerdo hace algunos años, demasiados, ahora que lo veo en perspectiva, que discutía en el supermercado con mi mamá, porque me tardaba mucho escogiendo cuál arroz llevar. Yo revisaba cada marca para saber qué empresa lo procesaba, y así escoger aquellos que utilizaban más tecnología en hacerlo, dándole valor a la investigación y desarrollo en los que invertían esos industriales. Si. Aunque suene hoy lejano e insólito, eso hacía yo.

    Llevo días dándole vueltas a un pensamiento: por que el régimen se esfuerza tanto en bloquear nuestra posibilidad de escoger libremente?

    Todo lo que el régimen diseña, está orientado a hacernos uniformes, monocromáticos, unidimensionales. Nos obliga a registrarnos en sistemas infinitamente tediosos para optar a supuestos beneficios sociales que solo pretenden controlar nuestro acceso a algún bien, o igualar (generalmente hacia abajo) nuestra posibilidad de obtenerlo. Destruye al sector privado productor y en su lugar coloca productos de marcas únicas de dudosa calidad, a la que tendrás acceso si haces una grosera cola y te marcan un brazo, como parte de un ganado sin individualidades. Hasta partidas de nacimiento están pidiendo ahora para comprar pañales!

    Nos iguala en la educación, para abajo obviamente, cuando decreta que «nadie puede ser reprobado, ni llevar materias de arrastre«, lo que significa que el estudiante que se faja todo el año para superar sus asignaturas a través de su propio esfuerzo a tiempo, se encontrará de igual forma en el aula al año siguiente con quien llegó hasta la última de las repeticiones de «remediación», como se le dice ahora a la reparación, y fue aprobado sin alcanzar su nota de todos modos.

    Y así podría seguir enumerando todos los mecanismos que, aunque parecen aislados y que no tienen relación, en realidad si tienen un fin común: anular el espíritu individual, emprendedor, luchador y libertario de los venezolanos. Convertirnos en una gran masa de gente obediente y sumisa, que entregó su voluntad a cambio de una supuesta «certeza» de obtención de algo.

    Por eso me acordé en estos días del evento del arroz en el supermercado con mi mamá. Porque hoy, con las captahuellas para controlar lo que compramos, se persigue el mismo fin. Y me angustia sobremanera cuando escucho a alguien que comenta «bueno, al menos así siempre tendré la posibilidad de comprar sin la cola«, o peor, a un líder gremial de la empresa privada «ese control es bueno, así la gente no compra en cantidades exageradas«.

    Quiero pensar que quien así opina, no recuerda ya, imagino que del cansancio que le ha generado tratar de amoldarse a cada nueva medida de control, que antes no hacíamos cola en el mercado, que había miles de marcas de todo, nacionales e importadas, y que cada quien compraba lo que estaba a su alcance o quería. Probablemente, en su interior, esas personas hayan olvidado lo que eso significa, y como ante todo posible cambio, después de 16 años de condicionar nuestras vidas, tengan miedo a sentir de nuevo esa libertad, y no saber si funcionará. Porque la realidad, es que éramos más libres que ahora, ciertamente.

    Sí yo estudiaba más, sacaba más nota. Los que tenían mayores notas, tenían beneficios, becas, etc. Se incentivaba el esfuerzo propio y el logro por encima de todo. Ciertamente, había diferencias. Pero en lugar de abordarlas mejorando el entorno para que los menos favorecidos progresen y se superen, este régimen escogió destacar esas diferencias, e intentar aniquilar a fuerza de controles y repartición de miseria, la conocida capacidad creativa y emprendedora del venezolano.

    Por eso, tenemos que alzar la voz. Convertirnos en el recordatorio de lo que es posible ser, para aquellos que están sintiéndose cansados ante tanta embestida en contra. Tenemos que ser los que afirmemos a gritos que si es posible vivir mejor, sin controles, con políticas públicas más sanas en el sector productivo. Pero claro, eso requiere defendernos de la hipnosis colectiva del conformismo, a fuerza de actitud de lucha.

    Estamos convencidos de que sí es posible ese Futuro Para Todos. Y lo estamos, porque lo más importante: nuestro espíritu, nuestra decisión, sigue intacta: luchar cada día por la Libertad…hasta vencer!

    Catalina Ramos S. Coordinadora Nacional de Formación. @caramos61

     

  • Aquí: «Necesitados» somo todos –  Por Jose Antonio Vega

    Aquí: «Necesitados» somo todos – Por Jose Antonio Vega

    Con frecuencia escuchamos de líderes y opinadores políticos expresiones como las siguientes: “La oposición debe ir a los barrios a construir la mayoría”, “Hay que meterse en los barrios y caseríos”.

    Ciertamente que los sectores donde viven los venezolanos más desfavorecidos económicamente han sido indignamente manipulados por la dictadura chavista – madurista, toda vez que la pobreza es un bien preciado para este tipo de regímenes totalitarios pues la misma para ellos se traduce en debilidad lo cual da lugar a la sumisión y allana el camino para el control ciudadano. De allí el interés del régimen en que cada vez existan más pobres y la mejor prueba de ello fue la sentencia del Ministro de Educación Héctor Rodríguez: “No vamos a sacarlos de la pobreza para llevarlos a la clase media y que se vuelvan escuálidos”

    De manera tal que nadie discute la importancia de que continuemos con nuestro trabajo al lado de los más necesitados, sin embargo, aquí necesitados somos todos. Y en este sentido debemos rescatar la importancia de acompañar y no descuidar a los sectores de la clase media y alta, por también atender el consejo de los que dicen “esos ya están convencidos, con esos no hay que perder el tiempo”. Pues sí creo que hay que visitar, organizar y escuchar a este sector. Un sector que también ha sufrido los embates del régimen, un sector que ha dado una lucha desde la resistencia manteniendo abiertas las puertas de sus empresas en las más hostiles circunstancias impidiendo que cada día más venezolanos pasen a depender del conjunto de las miserables dádivas que el régimen otorga. Un sector donde se agrupan profesionales de todas las áreas y que todavía se resisten a abandonar su país porque es aquí donde nacieron sus abuelos y sueñan con que crezcan sus nietos.

    Tan importante es captar el voto de los más humildes hoy defraudados por esta estafa de revolución como evitar que sigan emigrando votos de los sectores más pudientes, pues, es de estos estratos sociales de donde ya ha salido cerca del millón de venezolanos y cuya partida solo nos ha dejado dolor y perdidas, ya que disminuye la cantidad y calidad de bienes y servicios que día a día aportan estos valiosos venezolanos y de cuyo talento, a partir de su huída solo se benefician ciudadanos de otras latitudes. Ello sin ahondar en el precio emocional que paga una sociedad por el desmembramiento de los hogares producto de la emigración.

    En este sentido estos venezolanos también necesitan de nuestros líderes, su palabra de aliento y reconocimiento. Se lo merecen y lo necesitan. No todo puede centrarse en la dinámica electoral en el sentido de buscar el voto de los pobres con los recursos que le pido a los más acomodados. No señores, la clase media es para algo más que para proveer tarjetas telefónicas y sandwichitos el día de las elecciones. Ellos también quieren escuchar y ser escuchados. Ellos requieren mensajes que los ayuden a no caer en la desesperanza y pensar que la única salida a la crisis es Maiquetía.

    La lucha organizada y articulada contra una dictadura no se entabla desde la riqueza o la pobreza, se enfoca desde la ciudadanía.

    JOSE ANTONIO VEGA C @JoseAVega

  • La Venezuela Libre: Desestatización – Por Anderson Riverol

    La Venezuela Libre: Desestatización – Por Anderson Riverol

    Venezuela hoy vive el ejemplo más cruel de cuando los políticos de izquierda en su afán por controlarlo todo y a todos con sus seudos-proyectos centralistas utilizan el poder del estado a favor de sus aduladores otorgando privilegios y haciendo la ley flexible para que estos puedan seguir sus fines y utilizando ese mismo poder en contra de aquellos que no solo piensan diferente sino que piensan.

    Cada sistema colectivista ya use el disfraz de comunismo, socialismo, progresismo o democracia social persigue fines comunes pero en escalas diferentes. El comunismo y el socialismo usan indiscriminadamente la coacción en contra de todo lo que se les ponga en contra y  para alcanzar su fin utópico no les importa imponer su visión por medio de gas del bueno o el fusil. En cambio el progresismo y la democracia social al ver el fracaso de actuar tan agresivamente decidió controlar la economía y a los individuos de formas más indirectas pero al fin y al cabo con los mismos resultados.

    Estos constructivismos que hemos hablado son ideologías que como la palabra lo dice construyen una realidad social, política y económica fuera de lo que en verdad existe, el mismo Marx hablaba de un hombre nuevo, y eso lo hacía porque para su fracasada teoría no le servía el hombre real y de a pie que existe hoy.

    Ahora bien, la izquierda ha encontrado la forma de controlar a las personas y eso lo hacen estatizando, es decir, quitándole a las iniciativas privadas sus funciones y tratando de acaparar el mercado y la economía, esto porque saben que al controlar la economía contralan a las personas y el Estado el cual es el único que puede crear monopolios hacen de los ciudadanos esclavos los cuales deben hacer colas para recoger lo que los políticos detrás del Estado le lanzan al suelo para que se coman.

    Para todo esto y para Venezuela hay una salida, la cual su nombre es Desestatización, que el estado no controle todo y pueda usar eso en contra de todos los que se le antoje. Desestatizar significaría cambiar en estas empresas su esencia institucional que gracias al monopolio creado por los hombres de Estado estas instituciones son predominantemente corruptas, pero con una propaganda que dice “Lo que era de unos pocos ahora es de todos” a engañado a muchos.

    Desestatizar es cambiar un sistema institucional corrupto por un sistema institucional distinto, más concretamente de un sistema centralizado a un sistema descentralizado, sería la transición de un sistema con un desconocimiento a los derechos de propiedad a uno con derechos de propiedad definidos y garantizados, o sea de un sistema basado en una irresponsabilidad relativa de todos los individuos como lo diría Pascal Salin a un sistema en el que los individuos son responsables y más dueños de las decisiones que les conciernen.

    La Venezuela Libre es una Venezuela donde los poderes están limitados institucionalmente, donde ser propietario de un bien significa poder excluir a cualquier otro de cualquier utilización de dicho bien, es una Venezuela de responsabilidad y respeto por las libertades individuales de los demás y por sobre todo, por el respeto de su propiedad.

    Para finalizar es preciso citar a unos de los economistas y filósofos más destacados del siglo XX cuando expone: “Todas las civilizaciones, hasta el presente, se han basado en la propiedad privada de los medios de producción. Civilización y propiedad privada fueron siempre de la mano”-Ludwig Von Mises”

    Anderson Riverol

    Responsable Nacional de Fonación de la Juventud de Vente Venezuela

    Twitter: @Riverols

     

  • Ahora compramos petróleo – Por María Corina Machado

    Ahora compramos petróleo – Por María Corina Machado

    Lo lograron. El país con las mayores reservas de petróleo del mundo ahora importa petróleo. Arruinaron el agro y la pesca, las industrias, la producción de café, de cemento, el turismo, el acero. Todo lo que toca este régimen colapsa. Sólo quedaba el petróleo.

    También arruinaron PDVSA. Las cifras operativas (*) lo sentencian: entre 1998 y 2013 la producción cayó de 3,5 millones de barriles diarios (MMb/d) a 2,6; mientras los gastos operativos anuales subieron de 5,500 a 23,000 MM$, el costo promedio por barril de 4 a 24$. El petróleo que exportamos pasó de 3 a 1,8MMb/d.

    Los resultados financieros alarman. En 1998 PDVSA tenía una deuda mínima, hoy es superior a 43.000 MM$. El ingreso neto en 2013 fue sólo 34.000 MM$. Con el nivel de producción y consumo interno de 1998, debería haber sido 109,500 MM$, es decir, “evaporaron” 75,000 MM$ de ingresos anuales. Indigna calcular cuántos hospitales, universidades, carreteras, puertos y viviendas podrían existir hoy con estos recursos. Tendríamos una Venezuela sin deuda y con ahorros.

    Ahora, por primera vez en la historia, PDVSA importa petróleo. Del crudo liviano que traerán de Argelia para mezclar con nuestro crudo extra pesado de la Faja, tenemos en Venezuela muchas “reservas probadas no desarrolladas” similares. Han asignado a dedo 63 campos desde 2010, sin resultados. Tampoco se ha invertido en un solo mejorador para procesar el crudo pesado. Esta importación no tiene excusa.

    El desastre de PDVSA tiene otros alcances. En Las Piedras, otrora próspero pueblo de pescadores en Falcón, los barcos de pesca ahora sólo trabajan de noche, dedicados al contrabando de gasoil, de las refinerías a alta mar, con la complicidad de civiles y militares. A lo que hemos llegado: compran petróleo a precio internacional y sacan gasolina de contrabando.

    Las mafias se han apoderado de PDVSA y del país. Han violado nuestra soberanía, entregado el territorio, arruinado el país, hipotecado nuestro futuro. Es nuestra obligación detener esta debacle.

    Vamos a reconstruir Venezuela. Requerirá potenciar la industria petrolera con grandes inversiones, reglas claras, eficiencia y probidad. El rescate de PDVSA es indispensable y urgente; ello comenzará tan pronto logremos el cambio del régimen.

    [email protected]

    @mariacorinaYA

    (*) Estimados de Ramón Espinasa

  • Te prohibimos vender – Por María Corina Machado

    Te prohibimos vender – Por María Corina Machado

    Me sorprende la primera reacción al llegar a la asamblea de ciudadanos en Montalbán: “No le permitimos que vendan CITGO”. Llegan vecinos de todas las edades, para debatir y actuar en el Congreso Ciudadano sobre la Venezuela del futuro, nuestra agenda de lucha democrática y la organización de base que construimos.

    El país se desmorona, el cinismo y la degradación moral del régimen se aceleran cada minuto. Tienen la desfachatez de anunciar que no hay plata para medicinas ni alimentos, pero si para nuevas compras de armas antimotines. Más que una amenaza, es una declaración de guerra.

    Que un venezolano a quien no le alcanza el sueldo para alimentar a su familia, que vive encerrado y aterrado por la violencia desenfrenada, se plantee como prioritario oponerse a la venta de CITGO, demuestra el grado de conciencia que hay en nuestro pueblo. La gente sabe que esa transacción afectaría nuestra calidad de vida.

    CITGO es un activo estratégico para nuestra nación. Sus refinerías nos permiten ingresar en posición privilegiada al mercado de los Estados Unidos colocando de la forma más ventajosa el petróleo pesado y extra-pesado que tenemos en abundancia. CITGO vale para nosotros mucho más que para otros, por lo tanto,las ofertas no compensarán lo que se perdería. El drama no es sólo que la venta de CITGO es una pésima decisión de negocios para PDVSA que tendría terribles consecuencias para el país. También, los venezolanos sabemos por qué la pretenden vender y a dónde irían a parar esos recursos. No les ha bastado saquear las reservas, multiplicar el endeudamiento del país, vender a futuro nuestro petróleo. Ahora, desesperados por dinero en efectivo, pretenden rematar los activos de la República.

    Los ciudadanos nos oponemos y le prohibimos a Maduro vender CITGO y dañar severamente la posición estratégica de PDVSA. Conocemos nuestros derechos y los defenderemos.

    Este régimen está dispuesto a todo para mantenerse en el poder; incluso comprometer nuestro futuro con acciones extremas. Por ello, la defensa de CITGO es una razón más para lograr el cambio político urgente y profundo que requiere el país. Te lo advertimos, Maduro: no te permitimos vender CITGO.

    [email protected]

    @mariacorinaYA

     

  • No hay … – Por Winston Flores Gómez

    No hay … – Por Winston Flores Gómez

    El ruleteo porque no hay cupo en emergencia, no hay cama, no hay como hacer rayos x, no hay material de laboratorios, no hay como hacer tomografías o resonancias magnéticas y mucho menos hay medicina nuclear tan necesaria para los pacientes que sufren de cáncer. El no hay es la palabra que día a día deben escuchar nuestros ciudadanos cuando de salud se trata.No solo son las grandes colas por alimentos es que hoy en día vivimos en la cola esperando por la muerte de un ser querido. Ya que la crisis de salud es terminal y no hay vestigios de que se componga porque este régimen no tiene la capacidad de gestionar políticas públicas ni mucho menos la voluntad política de hacerlo.Pareciera que es sistemático el hecho de derrumbar lo poco que queda.

    Sin querer entrar en honduras para dar un diagnóstico de la problemática de la salud, puedo anticipar que  esta crisis ha elevado nuestros índices de morbilidad en un porcentaje que debe asustarnos. Es tan sencillo como que un paciente puede fallecer por condiciones de asepsia no óptimas, es decir aquellas que norman el funcionamiento de un Hospital o Centro de Salud. Por eso, las infecciones nosocomiales son cada vez más fuertes y continuas.Sencillamente, no hay el antibiótico efectivo recetado por el médico; aún mas grave, no hay médicos!Ya que cansados de los maltratos ideológicos, la delincuencia y los bajos salarios optan por salir del país, mientras que una elite gobernante se roba los recursos y destruye nuestro sistema de salud sin dar explicaciones ni afrontar responsabilidades por el desastre, a los camaradas de la salud les basta decir “NO HAY”.

    El despertar ciudadano debe comenzar por activar las protestas y no callar ante el “NO HAY”, ya que usted puede estar cerca de pasar por el viacrucis que viven miles de venezolanos en todo el país por el “NO HAY”. Es así como organizando nuestro descontento evidente, pero que por el miedo a represalias por parte del régimen dictatorial callamos, convirtiéndonos en cómplices silentes del genocidio del “NO HAY” cuando se trata de la salud de un ser humano.

    Esta reflexión cruda que hago no es más que el desespero de ver como perdemos la dignidad para mendigar salud bien sea por que la necesitamos al ir a un hospital o comprando los medicamentos que paciente crónicos necesitan diariamente.¿Cuantas madres e hijos lloran por no poder resolver estos inconvenientes que resultan agravamiento de males y muerte.

    Por estas razones y muchas más los invito a dar esta lucha organizando,  articulando nuestro descontento ciudadano en asambleas para discutir el futuro que queremos y así participar en el Congreso Ciudadano para la reconstrucción del país. Como otros, pienso que el problema sistémico que sufre nuestro país pasa indudablemente por recuperar los valores éticos, morales y de solidaridad, que son al final DE CUENTAS, las herramientas más importantescon la que contamos para recuperar la democracia e ir a la Venezuela que deseamos de prosperidad y verdadera participación ciudadana.

    ¡Ya basta de conformarnos con el NO HAY !

    Winston Flores Gómez

  • Socialismo: Un credo de corrupción y contrabando – Por Diego Solórzano

    Socialismo: Un credo de corrupción y contrabando – Por Diego Solórzano

    Cuando el Estado interfiere en la economía con controles y más controles, en lo que debería ser el libre mercado lo que se genera es corrupción, contrabando y mercado negro.

    Después de 15 años muchos aún no se han dado cuenta que el verdadero problema es el Socialismo, no se trata de que todo el mundo es corrupto, o que las medidas Socialistas están «mal implementadas», sino que el Socialismo es un sistema podrido que corrompe a cualquier persona.

    Por eso es que vemos lo que llaman el «bachaqueo», eso no controla cerrando la frontera, o aplicando más medidas económicas socialistas, sino cambiando el modelo, cambiando el sistema y liberando el mercado para que los precios alcancen su nivel natural, el cuál debe ser establecido por la relación libre entre los ciudadanos que intercambian bienes y servicios, y no por el Estado arbitrariamente, debe establecerse por la oferta y la demanda, y por supuesto por la libre competencia y diversidad en la oferta de bienes y servicios y en la producción de los mismos.

    Socialismo no es sinónimo de «labor social», la solidaridad no es algo exclusivo del socialismo como algunas personas de la izquierda han manipulado y nos quieren hacer ver. Socialismo es sinónimo de corrupción y controles, en donde el desarrollo individual es puesto en segundo plano en pro del abstracto desarrollo colectivo, ¿Pero que es una sociedad sino un conjunto de individuos que se relacionan libremente y sin coacción entre si?, así como para que un ser vivo este sano es necesario que cada una de sus células estén sanas, para que una sociedad esté sana es necesario que sus individuos estén sanos, para que una sociedad sea prospera es necesario que sus individuos sean prósperos, y esto sólo se logra en libertad, con reglas claras que definan el accionar del Estado y que esto no dependa sólo de alguna persona en el poder.

    El «ayudar a los demás» no es una condición inherente a ningún modelo económico o político, es más bien una cualidad del ser humano que debe ser cultivada en libertad.

  • El Dibujo de Aragua – Por Daniel Merchán

    El Dibujo de Aragua – Por Daniel Merchán

    Aragua al día de hoy sigue siendo un boceto sin terminar, con vestigios de lo que alguna vez fue y con la ilusión de lo que algún día podría ser, pero ese viejo dilema que parece difícil de resolver, se consigue con una dura realidad, la del estado que por momentos rozo con avances en el combate a la violencia, la reducción del ciclo de drogas, el disfrute de espacios públicos, el crecimiento vial, la introducción de nuevas tecnologías educativas, la diseminación de redes de asistencia médica, los nichos turísticos, prosperidad en la producción industrial y agropecuaria, entre otros ejemplos, pero que hoy se encuentra entre las entidades líder, si a eso se le puede llamar “liderazgo”, en materia de inseguridad según indicadores del observatorio venezolano de la violencia, el retraso de la asistencia tecnológica porque Venezuela tiene la banda ancha más lenta de

    Sudamérica, la decadencia y reducción de los centros hospitalarios ante la falta de insumos y la precariedad de la atención sanitaria, el cementerio de empresas y posibilidades de empleo, el desastre de la recolección de basura, los cortes eléctricos, finalizando con la merma de la capacidad productiva y de emprendimiento que genera los altos niveles de escasez de alimentos, repuestos, medicinas, productos básicos, etc. que hoy desaparecen aceleradamente de los anaqueles, pues el comercio es asfixiado por la crisis económica.

    Por esas y muchas razones más, que todos conocemos pero hemos aceptado silenciosamente, Aragua sigue siendo un dibujo, un prospecto, una “potencia” que nadie termina de explotar, un proyecto que no acaba, que se hunde en la corrupción, desidia y abandono de  gobernantes y ciudadanos indolentes, sin identidad, que como maleficio convierten a esta encrucijada de caminos en un trozo de tierra sin dueños, sin aragueñidad, sin definición para terminar de dibujar ese estado que queremos, pero no nos hace falta Rembrandt, Van Gogh, Picasso, Monet, Dalí o cualquier otro para terminarlo, lo que nos hace falta es voluntad ciudadana, construida, organizada y potenciada desde la sociedad civil, entendiendo que cada uno de nosotros desde cualquier plataforma somos factores de cambio, “capitanes de nuestras almas y amos de nuestro destino” como decía aquel poema invictus que llevara consigo Nelson Mandela. La Venezuela de hoy, la Aragua de hoy, nos exige caminar juntos, pues es la única forma de resolver esta situación que a todos nos pertenece, así que vamos de la mano a las asambleas de ciudadanos, al debate de las ideas, a la implementación de salidas a la crisis política e institucional, a la consolidación de un futuro para todos, concluyamos el dibujo y llevémoslo de los sueños a la realidad, hagámoslo factible, porque particularmente creo que somos artífices de mucho talento, ingenio y creatividad, para no solo imaginar, sino edificar la nación que anhelamos, pero ello dependerá de cada uno de nosotros, y de si somos capaces de cristalizar una obra de arte o perpetuar una caricatura.

    Daniel Merchán

    @Daniel _Merchan en Twitter.

  • Los influyentes cayeron en la red – Por Tony de Viveiros

    Los influyentes cayeron en la red – Por Tony de Viveiros

    O el curioso caso de la pérdida de la auctoritas mediática

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    [CAMBIO]

    Con la llegada del siglo XXI hemos sido testigos de cambios aceleradísimos en las tecnologías de la comunicación y la información como nunca antes. Si bien muchos son fruto de la revolución tecnológica que se inició tras el final de la II Guerra Mundial, los efectos que estos avances, especialmente los relacionados con el internet y las redes sociales, están causando transformaciones profundas en las maneras en las que las personas se comunican y se informan. Cambios que no todos son capaces de comprender con la rapidez que se producen ni de aceptarlos.

    Es notable como muchos políticos, intelectuales, analistas y periodistas, los personajes que tradicionalmente son los más influyentes en la opinión pública nacional, se sienten incómodos y parecen no terminar de adaptarse al fenómeno de redes sociales. Y es que hasta hace poco la comunicación de estos actores con los ciudadanos era unidireccional. El ciudadano era sujeto pasivo.

    Los influyentes tradicionales solo discutían entre ellos, a través de los medios de comunicación de masas, la radio, la prensa o la televisión, mediante entrevistas, reportajes, ruedas de prensa y columnas de opinión. Y el ciudadano sólo era espectador. Salvo a través de las elecciones mediante el ejercicio al voto, o de manera más restringida al ser consultado en estudios de opinión pública como encuestas o focusgroup, en programas de opinión en radio y televisión en vivo que permitían llamadas de la audiencia, o algunos periódicos que tienen sección de cartas de los lectores, en líneas generales la persona común (entendiéndose por común alguien no influyente) tenía muy limitadas opciones de hacer oír su voz y opinar sobre asuntos públicos.

    Desde el gran adelanto tecnológico en materia de telecomunicaciones desde la década de 1980 y la aparición y masificación de internet se produjeron cambios profundos en modo en que se genera información. Es a partir de ese instante que los ciudadanos comunes, fuera de las élites tuvieron la primera oportunidad de ser generadores de información y convertirse en sujetos activos de la comunicación con su propia página web. Del mismo modo se generaba discusión entre los ciudadanos sobre distintos en los foros de las páginas web, entre los que destacaban el de CANTV antes de la nacionalización y el de Noticiero Digital. A través de ellos se tejían redes de confianza que permitían articular estrategias para posicionar temas e incluso crear nuevos portales web.

    Este boom de los foros propició el surgimiento de una nueva herramienta, los blogs y un nuevo tipo de influenciador, el bloguero. Pero al bloguero, salvo que se especializara mucho, por ejemplo en finanzas, se le hacía difícil competir contra los medios y los actores tradicionales influyentes sobre la opinión pública. Adicionalmente, a pesar de estos importantes cambios, aún existía una clara desconexión entre el ciudadano común y los grandes formadores de opinión tradicionales. El verdadero cambio en la relación comunicativa e informativa entre ciudadanos y políticos, intelectuales, analistas y periodistas y cómo se genera opinión pública se da a partir del momento que surgen las redes sociales, las cuales no son otra cosa que un medio virtual en el que las personas se relacionan en línea y comparten información.

    Entre las redes sociales, una destacará por encima del resto: Twitter. Y tendrá un gran aliado: el teléfono celular inteligente

    Twitter más que ninguna otra red social provocó grandes cambios en la comunicación política y la manera en que se genera y difunde información. Cambios que aún no terminan, que están produciéndose en este instante. Esta red social en especial, dada sus características de inmediatez y de contenido accesible a todos sus usuarios, sin importar si se siguen o no, permitió por primera vez que un ciudadano común y corriente pudiera informar de un suceso mucho antes que los medios tradicionales y comunicarse directamente y en igualdad de condiciones con los actores influyentes tradicionales.

    Por primera vez los ciudadanos pueden interactuar directamente y en igualdad de condiciones con políticos, periodistas, intelectuales y analistas y competir en relativa igualdad de condiciones contra ellos en la batalla de la opinión pública. Incluso hay ciudadanos comunes y corrientes más influyentes y con más seguidores en twitter que muchos de ellos.

    Hasta hace muy poco, era muy difícil que un político, intelectual, analista o periodista pudiera recibir crítica directa  por decir o hacer algo más allá de los círculos en los que se movían. Peor aún, en los círculos que rodean a los influyentes tradicionales que son más reconocidos, especialmente los políticos, predomina la adulación. Ahora, en el mismo y preciso instante en uno de estos actores dice o hace algo, comienzan comentarios en twitter. Buenos y malos. Y es precisamente por esto, que muchos de ellos no sólo no están acostumbrados a recibir críticas masivas, les molestan.

    Es debido a esto que muchos de los influyentes tradicionales, quienes estuvieron acostumbrados por años, décadas, a opinar e imponer sus criterios sin casi recibir feed-back fuera de sus círculos de confianza, les resulta sumamente fastidioso ser cuestionados. Y especialmente ser cuestionados por aquellos que consideran que no están a su nivel.

    En el caso específico de Venezuela, en medio crisis como la actual, tras 15 años continuos de pérdida de libertades y de bienestar, de violaciones masivas a los derechos humanos y de destrucción de la democracia para la instauración de un régimen hegemónico con aspiraciones totalitarias (una frase largota que se resume en dictadura), sin mayores avances reales y tangibles para la causa opositora, impulsa a los ciudadanos a criticar a estos actores influyentes tradicionales que de una u otra manera han estado al frente o al lado de la oposición venezolana en sus distintas facetas. Fueron muchos de ellos quienes convencieron a los ciudadanos, no una, sino varias veces de seguir sus estrategias, sin mayores explicaciones y consultas con las bases, para cambiar al régimen  y lamentablemente fallaron todas. Y no conformes con que las estrategias fallaran, muchos de estos influyentes tradicionales, miembros del establishment opositor no solo no asumieron su responsabilidad e hicieron los necesarios mea culpa por los errores cometidos, además tuvieron el tupé de culpar al ciudadano de derrota, ese mismo ciudadano que marchó, fue a paro, firmó y votó cada vez que se lo pidieron, y que perdió su trabajo, sus inversiones, fue herido e incluso perdió su vida o a algún ser querido. Y si hubo muchos que no decidieron plegarse a las estrategias planteadas, por ejemplo, ir a votar, pues la culpa es del propio estratega que no fue capaz de convencerlos para que desistieran de su actitud.

    Luego de las elecciones presidenciales del 14 de abril de 2013 y la decisión de cantar fraude aparecen claramente varios puntos de inflexión en la política venezolana que van a incidir directamente en la crítica ciudadana hacia sus dirigentes. En primer lugar se desiste de la marcha hasta el CNE del día 17 de abril de ese año para reclamar la victoria electoral, en segundo lugar cuando a mediados de ese año se pasa la página del reclamo de la elección robada y convertir los comicios municipales en un fallido plebiscito contra Nicolás Maduro, en tercer lugar cuando en febrero de 2014 un sector encabezado por Leopoldo López y María Corina Machado deciden convocar el movimiento de protestas ciudadanas llamado #LaSalida al que se opusieron Henrique Capriles Radonski y buena parte de la Mesa de la Unidad Democrática, quienes dos meses después, en abril de este año, deciden sentarse a dialogar con el régimen chavista sin el cumplimiento de las condiciones previamente exigidas.

    Es a partir de estos cuatro puntos de inflexión que se incrementan las críticas contra la dirigencia política opositora y los intelectuales, analistas y periodistas que los respaldan. Estas críticas, que fueron asumidas de buena fe por algunos de ellos,  muchos otras las trataron como «ataques» y «divisionismo» generados por “infiltrados del G2 cubano” y  llegando al extremo de calificar a las millones de personas que ejercen su derecho legítimo a criticar sus actuaciones, porque estas les afectan su vida de manera directa, incluso de manera permanente, y porque es parte del ejercicio de la libertad de expresión, como “twitterneitors” o más recientemente de «laboratorios».

    Ese desprecio y censura cada vez mayor a crítica ciudadana parte de los actores influyentes tradicionales y su séquito miembros del establishment opositor, solo hace que estas se multipliquen más. Es como echarle agua al gremlin y darle de comer a medianoche al mismo tiempo. La multiplicación de críticas de ciudadanos desde 2013 y durante 2014 es resultado de la arrogancia de muchos de estos dirigentes políticos, intelectuales, analistas y periodistas que no sólo no quieren oírlas ni tomarlas en cuenta, sino que además las atacan. Solo a partir del momento en que las legítimas críticas de los ciudadanos, que tienen 15 años pasando los rigores a los que son sometidos por parte del régimen venezolano, siendo cada día menos libres y más miserables, se tomen en cuenta y tratadas con el debido respeto, estas bajarán. De lo contrario sólo crecerán y serán más duras. Bien decía el historiador romano Tácito: «quién se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas».

    Lic. Tony De Viveiros

    Analista político e Internacional

    Especialista en Seguridad Internacional y venezolanos en el exterior

    Vocero de VenMundo