Categoría: Opinión

  • “Dios y nosotros” – Por Miguel Velarde

    “Dios y nosotros” – Por Miguel Velarde

    No podemos pretender hacer a Dios cómplice de nuestra irresponsabilidad

    Nuestra relación con Dios es normalmente compleja. Los motivos son muchos, desde lo racional hasta lo esotérico, pero hoy no vale la pena entrar en reflexiones teológicas ni espirituales para explicarlos; en el país tenemos suficientes problemas terrenales que la dificultan.

    Con un índice cercano al 70%, Venezuela es hoy el país con la inflación más alta del mundo. En materia económica, ese ni siquiera es nuestro mayor problema: los niveles de escasez que hemos alcanzado, sobre todo en alimentos y medicinas, están entre el 50% y 60%, y eso se traduce en las interminables colas que desde la primera semana del año se ven a lo largo y ancho de Venezuela. El salario mínimo, tomando en cuenta el aumento de 15% anunciado hace pocos días, será de 5.634,47 bolívares, lo cual, en términos reales, equivale a 31,3 dólares: es decir, 1 dólar diario. Ese incremento no es más que 25 bolívares diarios, lo que hoy no alcanza ni para una taza café.

    Durante 2014, según el Observatorio Venezolano de Violencia, se produjeron en el país 24.980 muertes violentas, lo que nos sitúa como uno con los mayores índices de violencia en el planeta y el segundo en la región después de Honduras.

    La semana pasada, la prestigiosa firma británica The Economist Intelligence Unit publicó un informe en el que califica al país como “uno de los menos democráticos de América Latina”. Entre otras cosas, las violaciones a los Derechos Humanos ocurridas el año pasado ya no le son indiferentes a nadie.

    Como si la realidad no fuera lo suficientemente trágica, tenemos que escuchar de algunos actores políticos frases que nos dejan desconcertados. Hemos llegado al punto en el que las personas que deberían ofrecer soluciones a los ciudadanos han decidido encomendarlas a la providencia. Entre “el tiempo de Dios es perfecto” y “Dios proveerá”, Venezuela se desangra económica, social y moralmente.

    Es probable que incluso Dios nos mire con perplejidad y se pregunte: ¿qué más puedo proveer a un país que ha gozado de recursos naturales que le hubieran permitido tener una bonanza económica como pocos en el mundo? ¿Qué más necesitan además de todo lo que les he dado para ser una nación próspera con una sociedad con valores? No podemos pretender hacer a Dios cómplice de nuestra irresponsabilidad.

    Mientras tanto, los venezolanos se ven obligados a buscar la manera de sobrevivir entre balas y anaqueles vacíos. El destino de este país y el futuro de las próximos generaciones está en nuestra manos. En el momento que comprendamos eso, será más fácil empezar a ser parte de la reconstrucción de Venezuela. De lo contrario, solamente seguiremos siendo parte de su diagnóstico.

    Y sí, seguramente en ese momento Dios también nos dará una mano, pero cuando nosotros le extendamos la nuestra.

    Miguel Velarde
    @MiguelVelarde

  • La unión de la Unidad – Por MIguel Velarde

    La unión de la Unidad – Por MIguel Velarde

    El acercamiento del liderazgo opositor generó grandes expectativas, lo cual puede ser muy peligroso

    La crítica situación por la que atraviesa el país ya no le es indiferente a nadie. No puede serlo porque tocó la puerta de cada venezolano. Según una última encuesta de la primera quincena de enero de este año, realizada por Hercon Consultores, el 85% de los venezolanos considera que las cosas van por “mal camino”; al 90% “no le agrada” la situación de colas que hoy debe enfrentar cada que va a hacer sus compras; el 86,2% considera que Maduro es el responsable de esta crisis; y el 83,3% considera que este gobierno «debe ser sustituido lo antes posible”. En resumen, una realidad lapidaria para el oficialismo.

    Un aspecto que vale la pena resaltar es que hasta hace algunos meses, aunque ya muchos eran conscientes de que las cosas no estaban bien, existía aún una percepción generalizada de que “esto va durar 30 años”. No era fácil imaginar, por motivos muy comprensibles, una realidad política diferente a la que vivimos los últimos 16 años.

    Eso no era verdad y, acelerado por la profundización de la crisis económica, en los últimos meses ha cambiado. Ya son más los que consideran que “esto no puede seguir”. Pero, incluso en quienes están convencidos de que este modelo se agotó, aún existe la percepción de que la reconstrucción del país “va a tardar muchos años”. Eso tampoco es verdad.

    Un país como el nuestro, con los recursos económicos y humanos con los que cuenta, con los valiosos profesionales que se fueron y no ven la hora de volver, si rescata el Estado de Derecho, reconstruye sus instituciones y genera confianza, logrará recuperarse en poco tiempo. No debemos mirar muy lejos para comprobar que países como Colombia y Brasil, que en su momento sufrían de males parecidos a los que hoy padecemos -como la inseguridad y una precaria economía- lograron ponerse de pie rápidamente con las medidas correctas. Venezuela no será la excepción y el reto de cada ciudadano es involucrarse en comenzar a reconstruir su país antes de que esto termine de terminarse.

    En este escenario, la atención de la gente gira hacia el liderazgo opositor en búsqueda de una alternativa. No es algo sencillo, sobre todo porque en el último año se ha hecho evidente que existen visiones diferentes en un sector que logró una unidad sólida únicamente por motivos electorales. Todo parece indicar que las diferencias más profundas no se dan cuando se plantea el qué hacer en la reconstrucción del país. Sin embargo, aún existen visiones encontradas en el cómo llegar a ella.

    Ante esta realidad, no queda otro camino que buscar puntos de encuentro y bajo mecanismos que permitan lograr los objetivos. Haber hecho público el acercamiento del liderazgo opositor generó grandes expectativas, lo cual puede ser muy peligroso. Lo último que necesitan los venezolanos es una nueva decepción. Es por eso que, hasta que no exista un acuerdo concreto sobre la estrategia y los procedimientos, este proceso debió haberse manejado en la más estricta confidencialidad. La noticia que los venezolanos esperan es la de propuestas concretas para salir de esta crisis.

    Para este fin, la Unidad es indispensable. Ésta jamás debe volver a ser utilizada como un chantaje. Con toda su diversidad, debe ser el medio para lograr recuperar la libertad y la democracia en Venezuela.

    Hoy, el país espera optimista los resultados de la unión de la Unidad.

    Miguel Velarde
    @MiguelVelarde

  • Es ahora – Por María Corina Machado

    Es ahora – Por María Corina Machado

    Llegó la hora de la transición constitucional hacia la democracia. La aceleración de la debacle económica, social e institucional, ha logrado que la salida de Maduro, como primer e indispensable paso para solucionar la crisis política, sea un clamor nacional. Para avanzar, todos tenemos tareas que seguir cumpliendo.

    Los ciudadanos hemos luchado admirablemente durante 16 años, enfrentando un régimen que pretendió doblegarnos con miedo, miseria y represión; hemos demostrado coraje y entendido el poder del pueblo decidido a revelarse ante la opresión. Es hora de intensificar la movilización y protesta cívicas, con el claro propósito de sustituir al régimen. La gente exige la solución inmediata de apremiantes problemas: acceso a comida, salud y seguridad. No basta con protestar por ellos; la protesta debe estar dirigida a resolverlos, lo que implica el cambio del régimen.

    La Iglesia católica cumple, una vez más, su compromiso con la Democracia venezolana. Con sabiduría y valentía, ha denunciado las intenciones de imponer un régimen totalitario, que aniquile la dignidad y la libertad del individuo. Las Iglesias orientan en lo espiritual y promueven la firme defensa de los valores éticos, la solidaridad y la reconciliación en la sociedad. Frente a la devastación económica, amplían acciones humanitarias hacia los más necesitados.

    Los demócratas del mundo elevan su voz llamando al régimen por su nombre: una dictadura militarista y mafiosa. Denuncian la cruel tortura, la censura y la corrupción. Para la reconstrucción de Venezuela la solidaridad internacional será indispensable; en apoyo económico y en acompañamiento político.

    Nuestras Fuerzas Armadas han contribuido positivamente, en las ocasiones requeridas, para la instauración y la preservación de la Democracia. Hoy deben proceder con apego estricto a la Constitución: defender nuestra Soberanía Nacional, integridad territorial y Soberanía Popular. Y negarse a ser utilizadas como instrumento de represión contra el pueblo que ejerce sus derechos.

    Finalmente Maduro, gracias a cuyo improvisado y vergonzoso paseo familiar ya nadie duda que tiene un solo camino: Renunciar.

    @mariacorinaYA

  • «Nuestra animalización» – Por Miguel Velarde

    «Nuestra animalización» – Por Miguel Velarde

    El año comenzó antes de lo que muchos imaginábamos. Las interminables colas frente a abastos y supermercados, la tensión en las calles, el conflicto político y las noticias fuertes empezaron a aparecer en días en los que tradicionalmente Venezuela aún estaba de vacaciones. Aunque llama la atención, tampoco debe sorprendernos demasiado: el hambre no se fue de viaje.

    Eso es lo que enfrentamos, el hambre. A pesar de que vivimos en el país con una inflación de alrededor de 70%, la más alta del mundo el 2014, que terminó el mismo año como el segundo país más violento de la región después de Honduras con casi 25.000 homicidios, cuyos servicios están en franco deterioro y su clima político en permanente conflicto, el tema con el que Venezuela despierta el 2015 es el desabastecimiento.

    La escasez, como algunos economistas lo previeron desde hace algún tiempo, es el problema que más preocupa a los venezolanos porque nos afecta a todos por igual. La falta de bienes básicos se siente desde los barrios más humildes hasta las zonas de clase media a lo largo y ancho del país. Las razones son simples: el sector productivo ha sido destruido a lo largo de los últimos años y los altos ingresos petroleros han sido dilapidados; hoy no hay ni cómo producir ni con qué importar productos. El modelo de controles ha destruido la economía del país.

    Lo que más preocupa es que estamos viendo en estos primeros días del año solo el inicio de un periodo muy difícil para los ciudadanos. Las colas de personas buscando comida, jabón y medicinas están caracterizadas por el miedo y la ira. Mientras tanto, las autoridades oficiales se contradicen entre sí: algunas niegan la existencia de colas, otras dicen que hay “infiltrados” que buscan descarrilarlas y alguna incluso llegó a afirmar que la gente hace cola “porque quiere”.

    Para empeorar la situación, una de las últimas cartas que se jugó el gobierno para paliar la crisis económica fue el viaje de Maduro a China con la intención de obtener 20.000 millones de dólares a muy corto plazo que le permitan no solamente honrar la deuda, sino también evitar tener que recortar el gasto social. El resultado fue un rotundo fracaso por las condiciones que pusieron los chinos –entre ellas, el control total de la CVG- y Maduro regresó solo con promesas de inversión.

    Mientras tanto, la oposición aún luce desconcertada. Sorprende mucho que un sector de ella siga más preocupado por conservar sus parcelas de poder de cara a las elecciones parlamentarias, ignorando totalmente una realidad palpitante en las calles de todo el país. La gente espera desesperada por un mensaje coherente, urgente y responsable de un liderazgo que comprenda la crítica situación que atravesamos.

    De lo contrario, el desenlace puede ser imprevisible. Alarma ver a venezolanos llegando a los golpes por un pollo, atropellando a una señora para arrebatarle su leche, durmiendo en las puertas de los mercados para comprar pañales o estirando el brazo resignados para ser marcados con un número para controlar lo que compra.

    El gran reto que tenemos todos juntos es recuperar la dignidad y derrotar este proceso de animalización al que nos quieren someter.

    Miguel Velarde
    @MiguelVelarde

  • Un liderazgo opositor distinto – Por Jorge Ramírez Fernández

    Un liderazgo opositor distinto – Por Jorge Ramírez Fernández

    Para superar esta crisis no basta con el necesario cambio de gobierno. Debemos cambiar la actitud colectiva

    Una verdadera pesadilla vivimos los venezolanos en los últimos tiempos. Tenemos el peor gobierno del que se hayan tenido noticias en los anales de la historia, y la lógica nos ha señalado reiteradamente que cuando un gobierno falla tan estrepitosamente como lo hace el cretinísimo régimen encabezado por Nicolás Maduro, la oposición debería ser una alternativa clara y creíble para el sufrido pueblo. Por desgracia en la Venezuela de hoy las leyes de la lógica se estrellan contra lo inaudito.

    A pesar de que llevamos casi 16 años conociendo el temperamento y la actitud de los “jefes revolucionarios” se mantiene el empeño de tratarlos cual si fuesen demócratas ejemplares. El gris episodio de la conformación y actuación de los “Comités de Postulaciones” de los Poderes Públicos dejó muy mal parada a la Mesa de la Unidad y a los partidos políticos. El tufo a que se dejaron engatusar en negociaciones indignas es enorme. El Foro Penal Venezolano, algunas ONG´s e individualidades como María Corina Machado salvaron en algo el honor al haber impugnado varios de los nombres presentados por el oficialismo.

    La desvergüenza de haber ratificado a personajes cuyo desempeño ha sido una afrenta para la dignidad de las instituciones, de los mismos cargos y posiciones que ejercen y hasta para la imagen y dignidad colectivas de Venezuela toda como nación pesará sobre el oficialismo y sobre quienes al no objetarlos en los “Comités de Postulaciones” avalaron sus ratificaciones.

    Siempre hay tiempo para rectificar, por lo que pueden designarse equipos especializados que escruten con minuciosidad las actuaciones de los Poderes Públicos recién designados y se lleven al tribunal de la opinión pública y de la comunidad internacional todos los yerros, desviaciones y violaciones que cometan los agentes del oficialismo que dirigen las secuestradas instituciones del país.

    Otro detalle importante está en el mal ejemplo de Gobernadores y Alcaldes que a su vez secuestran la voluntad del esfuerzo unitario para crear hegemonías partidistas o personales en los territorios que gobiernan. Algo patético ¿Quién puede confiar en alguien que cuando le tocó gobernar no le dio participación a sus aliados? Además de ello, el que no demuestren creatividad para buscar soluciones a los disímiles problemas que acogotan la población y sólo acuden a la tentación demagógica. Sin demostrar interés alguno en dar decidido apoyo a los emprendedores, empresarios y productores para que inicien nuevos negocios que se traduzcan en generación de nuevos empleos y de riqueza y prosperidad. Sólo excusas, justificaciones lacrimosas. Incapacidad para motivar a la población a enfrentar la estrategia chavista de sembrar la miseria por todos los rincones.

    Para superar esta crisis no basta con el necesario cambio de gobierno. Debemos cambiar la actitud colectiva. Incentivar el respeto a los derechos humanos y a la dignidad personal de cada ciudadano. Desterrar la tentación nefasta de ser parásitos del Estado, de cobrar sin trabajar, de vivir de feriado en feriado, de bonche en bonche, sin asumir consecuencias. La flojera y la mediocridad no son buenas consejeras.

    El liderazgo que nos conviene debe predicar con el ejemplo. Que los dirigentes sean asertivos, que tengan respuestas adecuadas para todas las situaciones que se presentan. Que quienes critiquen aporten ideas. La dirección política debe estar en manos que privilegien el interés nacional antes que el provecho propio. No puede haber mercenarios aprovechándose de la representación popular.

    Venezuela clama no sólo por un mejor gobierno, también exige un liderazgo opositor distinto.

    @jorgeramfer

  • De la debacle a la reconstrucción – Por María Corina Machado

    De la debacle a la reconstrucción – Por María Corina Machado

    Los dolores, sacrificios y logros de este año que termina son lecciones y energía
    En 12 meses Venezuela es otra. En enero de 2014 el régimen alardeaba de los resultados electorales municipales y de su respaldo popular; lucía cohesionado, «guapo y apoyao». La sociedad venezolana se veía desconcertada, triste, paralizada. Dentro y fuera del país pocos creían en un cambio político en el corto plazo.


    Comienza el 2015 con un régimen colapsado, sin gobernabilidad ni legitimidad. A lo interno, sus facciones están irreconciliablemente enfrentadas y los disidentes denuncian persecución. El mundo finalmente reconoce y denuncia el carácter dictatorial de un régimen que viola masiva y sistemáticamente los derechos humanos.

    Maduro optó por profundizar las causas de la tragedia: mayor control de la economía y la sociedad; corrupción, censura y represión. Su ineptitud y falta de autoridad hacían imposible esperar una «rectificación», así sólo fuese cosmética. Ni la caída estrepitosa de los precios del petróleo logra que entienda su fracaso. El que sí lo entendió fue Castro; abandona el barco antes del naufragio.

    Hoy, el drama económico ?obliga a las familias venezolanas a groseras e injustificables penurias para sobrevivir. Esta indignación se exacerba con la desfachatez de «los poderosos» robándose lo que queda.

    El lamentable espectáculo de la «renovación» de los Poderes Públicos evidencia el grado de descomposición moral del régimen en su etapa terminal, y lo debilita aún más. Creer que sólo con diálogo político era posible un resultado distinto, es más que ingenuidad. Además de esta lección, este atropello arroja una consecuencia positiva: ahora nadie podrá cuestionar que enfrentamos una dictadura.

    En 2014 los ciudadanos reaccionamos, nos encontramos en la protesta cívica y demostramos el poder del pueblo unido, en la calle, decidido a conquistar su libertad. Las poderosas razones para exigir la salida a la crisis que motivaron la histórica movilización de 2014, han crecido en una mayoritaria y profunda conciencia sobre lo urgente e inevitable del cambio de régimen.

    Así empezamos el 2015: frente a la inminencia del cambio. Los dolores, sacrificios y logros de este año que termina son lecciones y energía para concretar la transición a la democracia e iniciar la reconstrucción de nuestro país. 

    @mariacorinaYA

  • Ladrones del futuro – Por Juan Marcos Colmenares

    Ladrones del futuro – Por Juan Marcos Colmenares

    “Expropiar es robar”. Con estas palabras María Corina Machado expresó lo que millones de venezolanos sentíamos en ese momento: a quienes les expropiaron un fundo o una hacienda, producto del trabajo de varias generaciones. A los empresarios que les quitaron los negocios familiares que lograron trabajando por décadas. A los constructores que, creyendo en el país, compraron terrenos para construir inmuebles y que les fueron despojados o invadidos. Y todo esto sucedió y ha pasado en los últimos 15 años, con el apoyo del régimen y sin que se pagara nada o se indemnizara a nadie.

    Esa inseguridad jurídica también ha convertido a Venezuela en uno de los países de más alta peligrosidad personal, y el segundo con más homicidios en el mundo, que nos colocan junto a Irak y Zimbabue. En el año 2013 hubo 24.753 muertes violentas, 79 por cada 100.000 habitantes. Y en materia económica, a pesar de las grandes reservas de hidrocarburos que tenemos y de un barril de petróleo con un precio de más de 100 dólares en los últimos años, estamos también muy mal. Por ejemplo, en el índice de competitividad del Instituto de Desarrollo Gerencial de Suiza, Venezuela aparece en el puesto 61 entre 61 países analizados; y en del Foro Económico Mundial, Venezuela aparece en el número 69 entre 101 países. En el índice de libertad económica que publica Heritage Fundation y The Wall Street Journal, Venezuela es 152 entre 157 países: y en el que publican conjuntamente los institutos Cato de Estados Unidos y Fraser de Canadá, Venezuela aparece como 124 entre 127 naciones.

    Pero no solo “expropiar es robar”, robar es también restringir el acceso a las oportunidades, a estudiar la carrera deseada, a vivir en la ciudad soñada o a un futuro cierto, casarse y fundar una familia.

    Según estudios de la Universidad Católica Andrés Bello, entre 1.500.000 y 2.000.000 de venezolanos viven en el exterior, 90% salió en los últimos 15 años, con un repunte en los últimos 2 años. Son jóvenes 90% graduados universitarios, 40% con maestrías y 12% con doctorados, que se han ido debido al deterioro social y económico, a la inseguridad, por la inflación, la falta de ofertas laborales, por la incertidumbre y el desaliento en el futuro del país.

    Juan Antonio tiene 27 años, es ingeniero en Informática desde hace cuatro años y trabaja en Cobeca, pero está tramitando sus documentos para emigrar a Canadá porque aquí ve truncado su futuro. No hay nuevas plazas de trabajo, ni nuevas empresas y con su salario no puede comprar una vivienda, ni un vehículo nuevo. Esto mismo les sucede a millones de jóvenes profesionales venezolanos  que demandan mejor calidad de vida y que reclaman que este régimen les ha robado su futuro. Al preguntarles si están dispuestos a regresar, casi por unanimidad responden con un NO; pero dejan un margen de posibilidad “si cambian las condiciones”.

    Por eso, nuestra lucha es por cambiar este régimen lo antes posible y expulsar a los ladrones que nos robaron el futuro.

     

  • “¿Cómo estábamos en enero?” – Por Catalina Ramos

    “¿Cómo estábamos en enero?” – Por Catalina Ramos

    Estos días de diciembre suelen ser de reflexión y de análisis. De revisión de lo hecho, evaluación de los errores, y de proyección de lo que queremos hacer. En un país normal…en circunstancias normales…

    Pero no es así. No estamos en un país normal, hace tiempo que no lo estamos. No abundaré en detalles de por qué no estamos en condiciones normales, todos ustedes lo saben, el clamor de toda una nación es ensordecedor en ese sentido, vayas a donde vayas.

    Sin embargo, este año 2014 ha tenido una especial relevancia, y al mirarlo en retrospectiva, me lleva a una tradición que nunca debemos dejar: la de dar gracias, así que eso es lo que haré a continuación, como mensaje de cariño y compromiso con todos ustedes, y con la lucha que nos convoca con más fuerza este tan cercano ya, año 2015.

    Gracias, en primer lugar, a Dios, por la vida, por mi familia, por la Fe y la fuerza que ella me da cada día

    Gracias a mis hijos, por ser compañeros y cómplices de la lucha, por aguantar estoicamente mis ausencias, por compartir generosamente su alegría, sus ilusiones y su energía no solo conmigo, sino en cada espacio donde me acompañan.

    Gracias a mi madre, pilar fundamental de mi vida, de mi formación, de mi manera de asumir los retos. Su amor me alimenta para seguir adelante.

    Gracias a mis hermanas, cada una a su manera, por ser ese cable a tierra que a veces necesitamos, y por quererme tanto!

    Gracias a mis compañeros, amigos, de Bejucal. Los de antes, y los de ahora. En ese lugar he vivido momentos maravillosos, escuché la más bella historia acerca de la existencia del Niño Jesús; hemos trabajado hasta el agotamiento, sin horario ni fecha en el calendario; hemos llorado las frustraciones, hemos acompañado los desafíos más intimidantes; he conocido la lealtad a los principios y valores, así como también he visto de cerca el egoísmo, y los antivalores contra los que luchamos, y cuya cercanía más que atemorizarme, me afianzó la fuerza para seguir luchando por los valores que nos convocan en Vente Venezuela.

    Gracias a los jóvenes, a todos los que he tenido la virtud de conocer en todo el país en nuestros proyectos de formación, al equipo nacional de Vente Joven, a los jóvenes de las organizaciones aliadas, a todos aquellos jóvenes que con su ímpetu y convicción, nos alimentan cada día la esperanza de que Venezuela será un país maravilloso más pronto de lo que pensamos.

    Gracias a los compañeros y amigos que llevan adelante la responsabilidad de Vente en las regiones. No es fácil el trabajo, cuanto más te adentras en el país, el reto es mayor, las dificultades son más duras, las distancias más largas. Pero ustedes no descansan, día a día salen y a través de sus voces y de su trabajo, en cada rincón de Venezuela ya reconocen nuestra lucha por la Libertad, El Estado de Derecho y la Democracia.

    Gracias también a un grupo muy especial de jóvenes, los del #Proyecto50. Para alguien que disfruta tanto como yo ver crecer y desarrollarse a la gente, este grupo representa el mayor de los retos, y a la vez, un espacio amplísimo de satisfacciones, de logros. Ustedes, líderes ya, tienen un camino inmenso por delante, al tiempo que una gran responsabilidad. Cuentan conmigo para seguir adelante, y ser cada día más y mejores!

    No puedo, mi corazón no me lo permite, cerrar esta nota sin recordar a quienes han dado tanto por nuestro país en este año.

    Gracias a Rosa Orozco, y a través suyo, a todas las madres y familias de los estudiantes y venezolanos que entregaron su vida luchando en este año. Mi compromiso con la memoria de sus hijos y familiares, y más aún, con alcanzar ese sueño por el que Geraldine y todos los demás lucharon.

    Gracias a María Corina Machado, y a través suyo, a todos los dirigentes políticos y sociales que son perseguidos, amenazados, cuyas familias se ven obligadas a vivir situaciones y emociones inmerecidas e insospechadas. Aquí seguiré, a tu lado, defendiendo cada día la verdad, y luchando por la Libertad en Venezuela.

    Gracias a todos aquellos cuyo nombre desconozco, pero que cada día, sin descanso, se levantan, salen a la calle, alzan su voz, en defensa de sus derechos, y que son la mayoría de los venezolanos. Mi humilde contribución desde donde esté, para acompañarles en esta lucha, que hemos asumido juntos, hasta vencer!!

  • Hermano venezolano – Por María Corina Machado

    Hermano venezolano – Por María Corina Machado

    Termina un año muy difícil para todos, un año de irreparables pérdidas y enormes sacrificios. El 2014 será recordado como el año en el cual los ciudadanos cambiamos la historia: el pueblo despertó y el régimen colapsó.

    Gracias, por tu convicción democrática y por enfrentar con determinación y valentía los ataques de un régimen que  pretendió dividirnos y doblegarnos. Gracias por tu compromiso y amor por nuestra gente y por nuestra tierra. 

    Cuando un pueblo se planta firme frente a un régimen, en el ejercicio pleno de su soberanía popular, nada lo derrota, nada lo detiene. Venezuela se ha levantado. Por todo el país el clamor es rotundo, exigiendo un cambio; no de gobierno, ni de modelo, sino de régimen. Hicieron todo para dividirnos; hoy el pueblo venezolano está unido en su dolor y sus angustias, y también en nuestros sueños y grandes aspiraciones. 

    La lucha ciudadana, censurada en los medios de comunicación, está viva y crece cada día. La gente desafía la amenaza gubernamental, se organiza y se prepara para la reconstrucción de Venezuela.

    En este nuevo año comenzará el milagro venezolano. Un milagro hecho con nuestras propias manos. De las ruinas de nuestra nación emergerá una sociedad próspera, justa, solidaria, democrática y libre. La energía creadora acumulada dentro de ti, dentro de cada uno de nosotros, es inmensa. Es esa fuerza la que hará el milagro venezolano realidad.

    Feliz Navidad!

    María Corina Machado

  • El Milagro Venezolano – Por María Corina Machado

    El Milagro Venezolano – Por María Corina Machado

    Si. Uno enorme, que asombrará a quienes hoy ven con lástima a un país devastado. Un milagro hecho a punta de trabajo, talento y convicciones democráticas de sus ciudadanos. Un milagro porque después de la más demoledora destrucción institucional, económica y moral, lograremos, en poco tiempo, generar bienestar y oportunidades para todos en democracia y libertad.

    El angustiante clamor nacional “¿Hasta cuándo?”, ahora está acompañado con un esperanzador “¿Por dónde empezamos?”. Es la demostración de una sociedad que sabe que esta fase final del régimen es la primera etapa de la transición a la democracia; y que la reconstrucción de Venezuela requiere del esfuerzo de todos quienes amamos esta tierra.

    Nuestro gran desafío es avanzar en esta transición en paz y en el marco de la Constitución. Maduro y su régimen fracasaron. Aislados y sin legitimidad; tienen que irse. Su renuncia es la vía para lograrlo.

    La transición será un período de profundas reformas y amplios acuerdos políticos para instaurar el Estado de Derecho, la autonomía de los poderes públicos, la soberanía popular, la institucionalidad de las FAN, el respeto a los DDHH y el cese de la persecución y la censura. La prioridad será generar confianza en cada venezolano, estabilizar la economía, proteger el ingreso familiar, garantizar el abastecimiento de productos esenciales, atender la seguridad ciudadana y optimizar las operaciones de PDVSA.

    Estos serán los pilares de la nueva Venezuela; productiva y solidaria. La que emergerá de las ruinas liberando la inmensa energía creadora acumulada en cada campesino, científico, estudiante, comerciante, ama de casa, profesor; involucrados todos, sin divisiones, en la reconstrucción de nuestro país.

    Veremos a las parejas recién casadas comprando su vivienda a crédito con el producto de su trabajo, la gente en la calle paseando en plazas y calles alumbradas, limpias y seguras. Los padres durmiendo tranquilos mientras sus hijos salen de noche. Los mercados repletos de mercancía y las gandolas haciendo cola en los puertos, llenas de productos para exportar al mundo entero.

    2014 fue el año del despertar del pueblo y del colapso del régimen. 2015 será el año del inicio del milagro venezolano. Uno hecho con nuestras propias manos.

    @mariacorinaYA