Categoría: Opinión

  • Venezuela, después del caos – Por María Corina Machado

    Venezuela, después del caos – Por María Corina Machado

    Decenas de miles de venezolanos huyen del hambre y la violencia por el sur del país a Boa Vista, por el este a Cúcuta, por aire a Centroamérica y Florida, y en lanchas, arriesgando la vida, a Curazao y Trinidad. Nuestros vecinos ahora sienten la magnitud de nuestra catástrofe en carne propia.

    Es comprensible que, dentro y fuera de Venezuela, el panorama del país a finales de este año 2016 luzca desolador. Todos los indicadores sociales, económicos e institucionales presentan niveles de miseria y descomposición sin precedentes. Sin embargo, el próximo año presenta una oportunidad histórica no solo para deslastrarnos de una vez por todas de una dictadura militarista y mafiosa, sino para sentar los pilares de una sociedad libre y productiva que finalmente supere males históricos como el estatismo, el populismo, el clientelismo y, después de 200 años, el militarismo. Dieciocho años de opresión del castro-chavismo-madurismo llegan a un final trágico en vidas y pérdidas materiales, dejando un aprendizaje indeleble para la sociedad venezolana.

    Durante años alertamos sobre el inevitable desenlace de un régimen que para asegurar su permanencia en el poder se propuso, intencionalmente, destruir todo lo que representase una amenaza: un sindicato, la universidad, una finca productiva, una empresa generadora de empleo, un periodista, la Fuerza Armada profesional, un púlpito, un estudiante rebelde.

    Y en el 2016, los mecanismos de control y corrupción explotaron. La Venezuela que viene de 12 años de bonanza petrolera termina este año con una inflación cercana al 1.000%, un sueldo mínimo de US$1 por día y con niños que mueren en epidemias de enfermedades erradicadas hace más de 20 años. Entre el hambre, la miseria y la violencia, nadie se explica cómo es posible que Maduro siga ahí.

    Éticamente es inconcebible aceptar la permanencia de un régimen que niega la ayuda humanitaria internacional y con ello ocasiona muertes de bebes y ancianos diariamente; un régimen que hace tiempo dejó de ser un proyecto político para convertirse en una organización criminal, con vínculos –en sus más altos niveles– con el crimen organizado y el narcotráfico y que, además, ha bloqueado todas las vías institucionales para una transición democrática.

    Frente a esto, los venezolanos, valiente y organizadamente, este año reaccionamos. A pesar de las amenazas directas –hasta del propio ministro de la Defensa–, de los miles de empleados públicos despedidos, de los medios de comunicación cerrados, negocios “expropiados” y comerciantes detenidos, casi el 90% de la sociedad venezolana se volcó a las calles para reafirmar la determinación de desalojar la dictadura y reconstruir la nación. Entre la espada y la pared, Maduro y su régimen apelaron a la vieja fórmula chavista: convocaron un falso “diálogo” con el fin de ganar tiempo y oxígeno, desmovilizar la protesta cívica y paralizar la presión internacional. En cuestión de horas se desarticuló el trabajo de meses para llevar a Maduro a una posición en la cual la negociación real y dura era inevitable.

    El fracaso de este “diálogo” es demoledor; no han cumplido una sola de sus promesas, pero arreciaron los insultos, hasta para el propio Vaticano. Ganaron tiempo valioso; pero ya no más. Sabemos cuál es la vía para enfrentar y derrotar a esta tiranía: una decidida ofensiva institucional desde la Asamblea Nacional, una sostenida y creciente movilización popular y una firme posición de la comunidad internacional aplicando las sanciones merecidas. Tenemos la fuerza, pero hay que saber ejercerla.

    Estas tres presiones, coordinadas, obligarán a Maduro a aceptar los términos, garantías y plazos para su inmediata salida del poder. Por su propio bien y el de todos los venezolanos.

    Este proceso dará lugar a un gobierno de transición de amplia unidad nacional. En este deben participar los sectores productivos y laborales, la academia y la sociedad civil, y desde luego, todo el espectro político que abarca incluso al chavismo democrático. Sin embargo, la monumental crisis financiera, tanto como la crisis humanitaria y de seguridad interna, requieren la agilidad y la claridad para actuar con determinación y rapidez. Los venezolanos reclaman resultados inmediatos. Anhelamos ver a los presos políticos y exiliados en nuestras calles, tanto como ver los anaqueles con alimentos a precios accesibles para nuestras familias.

    Y por supuesto, la clave es la confianza. Confianza en que habrá justicia para abordar y resolver los crímenes cometidos; confianza en que estableceremos reglas de juego democráticas y que se reinstalará el Estado de derecho. Confianza en que se eliminarán los controles, se abrirán los mercados y se estimularán sin privilegios las inversiones en una economía competitiva. Confianza en que Venezuela honrará sus compromisos financieros, siempre que estos cumplan con nuestras leyes. Confianza en que Venezuela volverá a ser un aliado seguro en el plano internacional. Confianza en que las prioridades están claras: la educación, la innovación y la generación de empleo productivo, como herramientas para la definitiva superación de la pobreza.

    El gobierno de transición requerirá un masivo respaldo financiero y técnico de la comunidad internacional. La ruina de las finanzas públicas, incluyendo la de Petróleos de Venezuela, nos obliga a asumir que nuestro país también inicia otra etapa, de la Venezuela petrolera, a la energética. No es poca cosa.

    Paradójicamente, la magnitud del destrozo asegura que el gobierno de transición no se saldrá de esta ruta democratizadora. También, que la fuerza de los hechos obligará a superar cualquier prejuicio ideológico. No hay opción, la ruta es clara: democracia, justicia, solidaridad y trabajo. Todo en el inigualable campo fértil de la libertad. Nace la nueva Venezuela.

    @Mariacorinaya

  • Venezuelan human rights activist: Time for action, not talk, as our citizens continue to starve

    Venezuelan human rights activist: Time for action, not talk, as our citizens continue to starve

    Dialogue in life should be a good thing.  Dialogue should lead to compromise.  Dialogue should be an equalizer; a moderator.  So why is the current dialogue between the Venezuelan dictator Maduro and the democratically elected opposition right now so cynical and dangerous?

    If the core tenet of the dialogue were the replacement of the illegitimate dictatorial Maduro regime and the peaceful transition to democracy, then we would of course concur. Anything else, however, is nothing short of a farce.

    Let us not forget that a constitutionally legal petition – with over two million signatures –demanding a referendum on the president’s rule has been stymied by the regime and its cronies.

    We jumped though all the legal hoops only to have the path to freedom brutally blocked.  It is important to understand that if the required referendum is held after 10 January 2017, then even if Maduro loses, he will be replaced by his deputy, and the regime will have won.

    The current dialogue is mere filibustering, but without the democracy!

    Dialogue for the sake of dialogue is bad enough.  But what is happening now is actually weaponized dialogue.

    Every day the dialogue goes on, heels are dragged and the average Venezuelan continues to starve.

    Procrastination through conversations will not solve food and medicine shortages, nor will it remedy the street violence, nor will Venezuelans wake up suddenly enjoying their constitutional and human rights.

    Free and fair democratic elections are pushed further and further away.

    While we appreciate the positive intentions of the Vatican, one must never equate a dictatorial regime and a democratically elected opposition. This moral equivalence cannot be the basis of productive talks.

    The government, through its totalitarian rule, must bear full responsibility for the crisis due to its crude combination of alarming corruption, mismanagement of the nation’s wealth and natural resources, and complete abandonment of the Venezuelan people and their basic rights. With the support of the Vatican, these talks are unwittingly legitimizing the regime and ignoring their systematic human right violations.

    The few members of the opposition that concurred to these talks have therefore been naively duped by a dangerous dialogue in which they are forced to accept the fictitious claims of the regime that the country’s woes are due to international menacing, “economic boycott and sabotage”.  We refuse to share the blame for the greatest embezzlement of our public finances and destruction of our economy, and so should them.

    Political prisoners, Venezuela’s very own prisoners of conscience, our brothers and sisters, rot in cells while the cynical regime uses them as negotiating chips. These are young, innocent people in some of the worst conditions on the planet, whose only crime was to stand up and speak out for a better future. This sort of dialogue only incentivizes further hostage-taking, a sorry fact supported by yet even more arbitrary arrests in the last few weeks.

    Let’s not forget the urgency of the situation.  Caracas now has more monthly homicides than both Kabul and Baghdad. Our health system is disintegrating. Our justice system is non-existent. As for the economy, the International Monetary Fund predicts that inflation will rise to nearly 500 percent this year and potentially by 2,200 percent in 2017.

    When time is of the essence, engaging in these talks is both a strategic mirage and a tactical mistake.

    It is a mistake to confuse peace with submission and surrender.

    And it is a mistake to confuse dialogue with justice.

    Millions of brave citizens have taken to the streets peacefully to demand a way out of this crisis that is ending lives, dreams and financial savings with every day that passes.

    All freedom loving Venezuelans must continue to stand united to defeat the dictatorship and rebuild Venezuela. Through international pressure and the implementation of the Democratic Charter of the OAS, and of course firm, sustained, civic citizen pressure in the streets of our country, Maduro can and will be defeated; and Venezuela can be saved.

    So it is time for Venezuelans to stand up and be counted because as dialogue continues, time (as well as food, medicine and toilet paper) is running out.

    @Mariacorinaya

    Sitio original (Fox News): http://fxn.ws/2ijQNkc

  • Abandono del cargo y Fuerza Armada – Por Luis Barragán

    Abandono del cargo y Fuerza Armada – Por Luis Barragán

    El oficio militar requiere de una temprana y persistente prueba vocacional que asegure el posterior y exitoso desarrollo de aptitudes en el desempeño de las armas, con niveles de exigencia que no autorizan al desvío de sus fines, propósitos, metas y realizaciones. Al respecto, el artículo 328 de la Constitución marca una clara, directa e inequívoca pauta que, a juzgar por el más reciente comunicado del ministro de la Defensa (1), desmiente el carácter profesional  de la Fuerza Armada.

    En efecto, respondiendo al discurso  de instalación del novísimo presidente de la Asamblea Nacional, Vladimir Padrino López hizo una interpretación sesgada y muy propia de quien ha convertido su condición de Comandante en Jefe en  cabeza de un burdo partido armado, tipificando  estos años como un escenario de golpismo, terrorismo y violencia política opositora; reclamando la legitimidad de Maduro Moros, a quien le tributa una absoluta e incondicional lealtad; y pidiendo respeto hacia el TSJ, con invocación del artículo 335 constitucional.

    Reincidiendo en sus conocidas posturas (2), en nada abona a la especialidad de la corporación castrense, siéndole exclusivo el sector defensa (3): esgrime una posición partidista, objetiva y políticamente refutable respecto a la última década y media;  desconoce los artículos 2, 3, 62 y 72 constitucionales que, al permitir la consulta referendaria, hacen del sufragio una incontestable fuente de legitimidad; olvida el Título V, Capítulos I y III de la Constitución,  en relación al Poder Legislativo Nacional y al Poder Judicial  y del Sistema de Justicia, obviando el consabido y obsceno fraude  en el que incurrió la anterior Asamblea Nacional al designar a los magistrados del TSJ que apelan a una terca supervivencia que el citado ministro no se atrevería a defender, respondiendo a los específicos señalamientos resultantes  de la investigación y el informe parlamentario correspondiente.

    Por consiguiente, el comunicado no es el de un profesional del sector defensa, deslizándose ciertamente hacia un acto de sedición (4),  preocupando en demasía por los efectos didácticos que pueda tener y tiene sobre los jóvenes oficiales, o los que aspiran a serlo. Nos referimos a las generaciones formadas completamente por este régimen, poco o en nada conocedoras de la experiencia de las décadas anteriores que, con todos los altibajos,  incluyendo las vicisitudes de una insurrección armada auspiciada por la dictadura cubana, jamás se compadece con la del nuevo siglo: por lo menos, antaño, los ascensos, las contrataciones y todo lo atinente a la política militar, fue objeto del debate parlamentario y la opinión público supo y pudo defender su derecho a ventilarlo. Acotemos, fundamental responsable de la crisis humanitaria que todavía nos aqueja, fruto de las políticas nunca rectificadas en materia económica, más la corrupción generalizada, Maduro Moros abandonó sus tareas para garantizar el mínimo y debido abastecimiento de los insumos básicos, entregándolas a la entidad armada que, ajenas a la profesión y especialidad, ha fracasado sobretodo porque no le corresponde concebir, diseñar, aplicar ni evaluar esas políticas.

    La negligencia manifiesta de Maduro Moros al provocar la referida crisis y sus consecuencias, implica declarar el abandono del cargo y la implementación de las previsiones absolutamente constitucionales que sancionó el constituyente pacíficamente, por cierto. E, igualmente, al pretender transferir y ocupar en tales tareas a la Fuerza Armada, como las ya consabidamente policiales,  impactando sus niveles de profesionalismo, trastocándolas en un partido político, aconseja la destitución presidencial y la rápida convocatoria a las elecciones, solución de un irrefutable sello democrático.

    El camino trazado por el régimen, por grandilocuentes que sean sus consignas,  conducen a la desprofesionalización, desespecialización y, más temprano que tarde, desaparición de la corporación castrense, excepto cumpla las funciones de guardia pretoriana y clientelar de un socialismo tan real como el que más, versionando al Estado Cuartel. Por más vocación y talento que exhiba la joven oficialidad, ilusionada por el ulterior perfeccionamiento de sus destrezas y conocimientos,  nula o escasamente informada del anterior y actual rol de la institución, el socialismo en curso la llevará al desencanto y quizá al retiro, excepto que se convierta en una irreemplazable fuente de supervivencia personal y familiar (5).

    Retórica aparte, no es casual la pobre literatura que exhibe el régimen y sus personeros en torno a la Fuerza Armada, en la perspectiva del socialismo del siglo XXI, evitando aclarar las reales intenciones y pretensiones que les anima, corroborado por el inventario de Castellanos. A lo sumo, encontramos reflexiones como las de Aponte Rueda que concibe la profesionalización como una experiencia académica que lo lleve a la práctica (“haciendo uso al máximo del presupuesto militar en beneficio de la sociedad”), estrechando la relación del soldado con la organización castrense, llamando la atención por aquello de la “disminución de formalidades para la celeridad en la obtención del provecho colectivo sea esencial” o, sin trabajar en modo alguno el supuesto, la diga inscrita en la lucha de clases (6).

    El ejercicio profesional de las armas, siendo el sector defensa una actividad exclusiva del Estado, no de sus circunstanciales conductores y, además, republicanizado el mando, institucionalizado y no personalizado, constituye una urgente reivindicación.  Observa Sinopoli que, en el derecho constitucional comparado, la orientación es hacia una institución castrense disciplinada, políticamente pasiva y neutral,  exclusivamente disponible para el sector defensa, añadiendo que “el legislador constituyente no ha querido dejar librado a niveles inferiores un tema tan vital como es el de la caracterización de la máxima fuerza pública estatal y el de las tareas que la misma debe encarar” (7).

    (1)    06/01/17:http://www.mindefensa.gob.ve/mindefensa/2017/01/06/comunicado-de-la-fuerza-armada-nacional-bolivariana-5/

    (2)    Las que adquirieron el carácter de doctrina al exponerse solemnemente por ante la Asamblea Nacional. Vid. José Alberto Olivar (2016) “El discurso de orden del 5 de julio de 2014: la FANB toma la tribuna”, en: “El Estado Cuartel en Venezuela: Radiografía de un proyecto autoritario”, Negro Sobre Blanco, Caracas: 140-156.

    (3)    Buttó en materia del debido control civil sobre la Fuerza Armada, reivindica la plena autonomía del sector civil para formular las políticas del Estado en la defensa nacional, conceptualizándolas estratégicamente, mientras que al sector militar sólo le corresponde afrontar las amenazas, materializando aquéllas directrices, justificándose en términos presupuestarios. Vid. Luis Alberto Buttó (2015) “Civiles y militares. Manual indispensable”, Negro Sobre Blanco, Caracas: 61 s.

    (4)    Refiere Sinopoli: “… Las Fuerzas Armadas son inconcebibles como órganos deliberativos, en tanto que como órganos ejecutivos sólo se les admite una actuación en tanto que mero instrumento de las directivas impartidas por los representantes del pueblo y de las autoridades constituidas de acuerdo con la constitución del estado. De allí que en un gobierno de esta índole la deliberación o la acción política de la Fuerza Armada, intentando subrogar a los órganos normales de expresión de la voluntad popular, merezca ser calificada como delito de sedición. Precisamente, en el estado constitucional los ejércitos deben colocarse en las antípodas de esta desviación, para cumplir el trascendental papel de defensoras de la constitución y de la soberanía de la Nación pero bajo el estricto control de las autoridades civiles”. Vid. Santiago Mario Sinopoli (2003) “El derecho constitucional militar”  [Tesis doctoral], Buenos Aires, en:  http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/tesis/el-derecho-constitucional-militar.pdf

    (5)    Salvando las distancias respecto al Uruguay de las décadas anteriores, podemos – entre otras conjeturas – apuntar con Ramírez que el conservadurismo de la joven oficialidad venezolana actual se debe a la única e interesada versión recibida en su formación académica de cuño “chavista”, suponiéndose en una realidad tan natural,  incuestionable como sempiterna. Empero, el problema ya no será la propia sobrevivencia, sino la de la institución castrense devenida partido político hegemónico: «Casi se podría afirmar sin temor a yerro, que los oficiales jóvenes representan el sector más conservador de las armas uruguayas; por extracción, por formación y por instinto. Ese instinto los mueve a pensar fundamentalmente en dos cosas; por un lado, caso de alféreces y tenientes, por lo general recién casados o próximos a contraer enlace, cuál será su fuente de ingresos de trocarse el régimen actual por otro, de distintas bases, y luego, cómo acceder al generalato en el menor tiempo posible. El instinto les dice que bajo esas condicionantes sólo podrán sobrevivir en esta organización; por ende, la consigna es preservarla». Vid. Gabriel Ramírez (1988) “El factor militar. Génesis, desarrollo y participación política”, Arca Editorial, Montevideo: I, 189.

    (6)    Paúl J. Aponte Rueda (2011) “Fuerza Armada Bolivariana: Una visión bicentenaria”, Vadell Hermanos, Caracas-Valencia: 79, 99 s. Cfr. Rafael Ramón Castellanos (2010) “Hugo Chávez Frías y la revolución bolivariana. Bibliografía”, El Perro y La Rana, Caracas.

    (7)    S.M. Sinopoli. Op. cit.

     

    @LuisBarraganJ

  • Es el momento de enarbolar las banderas de la libertad – Por Héctor Noguera

    Es el momento de enarbolar las banderas de la libertad – Por Héctor Noguera

    El 2017 requiere de más trabajo, más tesón, más esfuerzo, de tu participación. Con ello lograremos salir de la ruin dictadura de Nicolás Maduro y el Psuv, con el favor de Dios y María Santísima.

    Todos merecemos una mejor calidad de vida, todos. No se trata de bajos ingresos, se trata de la peor administración que país alguno haya sufrido en toda la historia de la humanidad, se trata del fracasado modelo socialista que solo genera hambre, miseria, delincuencia y corrupción, eso es el socialismo: el caos.

    Esto debemos cambiarlo en este 2017 para que nuestros hijos y nietos no vivan las penurias que hoy vivimos la inmensa mayoría de los venezolanos: personas de más de ochenta años de vida que manifiestan que jamás habían vivido una miseria tan grande como la que ha generado el chavismo, donde hasta para comprar un pan hay que hacer una inmensa cola; donde no existen los artículos básicos de primera necesidad en los comercios; las calles están llenas de personas de andar pusilánime, con una delgadez extrema y con la esperanza pérdida por los niveles de hambre a los que se ha sometido a la población venezolana.

    Pues, hoy les digo que debemos alentar el renacimiento de la esperanza, de que lograremos el cambio en aquellos que la han perdido; que hoy es el momento de enarbolar las banderas de la libertad y luchar por ella. No más dictadura, vamos a ser libres y solo con la suma de todos lo podremos lograr.

    Hoy te invito a Vente Venezuela, a incorporarte a el único partido político venezolano cuya principal meta es la Libertad como un valor esencial; la libertad plena en lo político, en lo social, en lo económico; dónde la primacía sea de la Sociedad Civil y no de un grupo de militares corruptos que trafican con las necesidades del venezolano; dónde promovemos el emprendimiento como herramienta de desarrollo personal; el Estado de derecho; el respeto a la propiedad privada; el libre mercado; la meritocracia; la excelencia; la transparencia, honradez y profesionalismo en la gestión pública. Ese es el modelo que logrará revertir toda esta miseria que ha generado el chavismo en Venezuela.

    Sé protagonista de ese cambio, sé protagonista de la libertad de Venezuela, te esperamos para formar equipo y derrotar a la moribunda y corrupta Revolución del Siglo XXI, seamos libres. #VenteAVente

    @hnogueral

  • La dirigencia que no dirige – Por Fernando Marcano

    La dirigencia que no dirige – Por Fernando Marcano

    Afirmar que Venezuela sigue en crisis, que los venezolanos a diario la padecemos a través de la descontrolada violencia e interminables colas por alimentos, medicinas, y ahora por billetes, suena distante y poco atractivo a los oídos de muchos venezolanos, pues consideran repetitivo y bastante cansón seguir escuchado el mismo discurso de la oposición.

    Del otro lado de la moneda, los tristes intentos del régimen militar que nos controla, para seguir socavando lo que queda de institucionalidad, en nombre de la suprema felicidad del pueblo, reciben incluso peores elogios que el de sus pares opositores. No es indolencia este comportamiento del ciudadano, es una ya visible y generalizada desconexión de la dirigencia política nacional de los venezolanos.

    En Venezuela se sigue consolidando un “status quo” en el cual reinan las prácticas corruptas, populistas y “chovinistas”, que aderezan el juego político de un cogollo que está claramente desvinculado con lo que pregonan en sus intentos por mercadear esperanza. Precisamente, por eso la credibilidad de la dirigencia nacional en el país es repudiada, porque no hay un elemento diferenciador claro entre los modos de hacer política. Para muestra un botón, usted puede meter en el mismo saco a Timoteo Zambrano y William Ojeda, sin temor a recibir algún castigo o costo en su conciencia, pues ideológicamente no existe ninguna diferencia, como tampoco de doctrina política y de credibilidad ante los ciudadanos.

    En Venezuela tenemos una dirigencia que no dirige. Puede comprar, manipular, engañar o utilizar cualquier otro tipo de forma para moldear y articular, pero no dirige realmente, porque ninguno de esos esfuerzos conduce a un norte claro, y esto es el mayor alimento para aquellos que si pretenden utilizar la desconexión, la ausencia de conducción y de norte, para plasmar su criterio de forma abrupta, sea porque los ciudadanos lo decidan en las urnas o por intermedio de ciudadanos metidos en unas urnas. Y esto no es culpa ni del Imperio ni del Vaticano, y mucho menos del ciudadano, que si tiene su cuota de responsabilidad bastante alta por su falta de madurez política y ciudadana.

    Los pocos liderazgos que intentan diferenciarse de esta clase política, son inmediatamente castigados con cárcel, aislamiento o son chantajeados, apartados de las instancias reales de definición y negociación, sencillamente no entran en la macolla que intenta negociar el país. En Venezuela debe producirse un movimiento contrapolitico, que no puede ser confundido ni conceptual, ni en la praxis con un movimiento revolucionario, y no hago esta afirmación  a modo de reflexión o de llamado de atención. Hablamos de acciones que estén destinadas a enmendar el actual régimen político venezolano y consecuencias, la reconstrucción de un sistema político viable y estable, donde se erijan dirigentes que dirijan, ciudadanos que decidan, partidos que acompañen, formen y se generen políticas responsables.

    El tiempo político se complica y el de los ciudadanos se agota.

    @FSMarcano

     

     

  • Del reencuentro con la verdad – Por Luis Barragán

    Del reencuentro con la verdad – Por Luis Barragán

    Desde hace varios meses, la prensa europea abunda en consideraciones alrededor de un término acuñado por el Diccionario Oxford: la llamada post-verdad pretende explicar fenómenos como el Brexit, cuyas simplificaciones sacudirán por un muy buen tiempo los bytes. Al parecer, el neologismo estelar tiene por origen la desatención y negación del cambio climático, a pesar de las evidencias científicas.

    Por más que las realidades sigan un curso insobornable, la tendencia prevaleciente es la del auto-engaño que las suplanta o dice suplantarlas, agravándolas. E, irremediable, la verdad misma, tozuda e irremplazable, se convierte en una tarea inmensa de reivindicación a contrapelo no sólo de los intereses políticos, sino de los propios medios que obtienen grandes dividendos al contrariarla, versionarla y dosificarla.

    Caso muy cercano, a finales del año recién concluido, la canciller venezolana resolvió con un Tweed el demasiado efímero y tormentoso tránsito por la presidencia pro tempore de Mercosur que, circunscrito al anuncio, jamás se materializó. Sin embargo, empleada ventajista o ventajosamente la herramienta, evitando la incomodidad del más ligero cuestionamiento personal, dijo olvidar las razones de fondo que condujeron a la suspensión de Venezuela, escenificando una vergonzosa comedia en la sede de la organización, y condensando la gestión en la resaltada “dimensión social y de DDHH del bloque”.

    La post-verdad, también tildada meta-verdad, es un elegante eufemismo que ayuda a entronizar la mentira, cultivándola con una prestancia que debe escandalizar, por cierto, distinta a la sempiterna demagogia.  E, incluso, nos remite a las reflexiones que un destacado jurista, como Peter Häberle, ha aportado en torno a la verdad como un derecho fundamental que, en medio de los más duros conflictos, ha generado y universalizado sendas comisiones que procuran buscarla en el marco de las transiciones políticas, esforzándose en resarcir – ante todo – moralmente a las víctimas; y, más allá, a prevenir y confrontar la razón de Estado que, a la postre, lleva al extremo totalitario de la producción de “no verdades”.

    La mejor garantía que tienen las realidades para el reconocimiento y la nombradía que reclaman, está en el libérrimo debate que emprenda las mejores perspectivas que nos acerquen a la verdad. En el caso venezolano, principia con la urgente realización del Estado Constitucional, evitando  repetir experiencias como las que aún – enfermizamente – no concluyen, dinamitando el propio lenguaje.

    @LuisBarraganJ

  • La nuestra ha de ser una esperanza realizadora hacia la transición democrática – Por Luis Barragán

    La nuestra ha de ser una esperanza realizadora hacia la transición democrática – Por Luis Barragán

    Venezuela es como un inmenso establo de Belén en el que renace constantemente la esperanza.

    Creyentes o no, los venezolanos solemos comulgar en la Navidad con un sentimiento de fraternidad que se impone por encima de cualesquiera circunstancias, por amargas que fuesen. Hay un patrimonio espiritual que preservar, a pesar de la miserable manipulación de un régimen que todavía profundiza en una inédita crisis humanitaria con la pretensión de sojuzgarnos.

    Aún en medio de las más oscuras y tenebrosas dificultades, seremos capaces de sobrevivirle en reclamo justo y legítimo de libertad, porque siempre los principios y valores iluminan el camino. Y extendemos nuestro abrazo a todos los compatriotas que están dentro o fuera del país, sobre todo a los perseguidos y presos políticos.

    En nombre de los parlamentarios de Vente Venezuela y de todos los afiliados del partido que lidera María Corina Machado, les deseamos a los venezolanos una feliz Navidad, elevando nuestras oraciones por un distinto porvenir. Frente a los privilegiados del poder establecido, los represores de esta hora, el pueblo en su ascenso ciudadano les advierte con San Pablo: lo plebeyo del mundo, lo que no es nada, lo eligió Dios para anular lo que es.

    La nuestra ha de ser una esperanza realizadora, encaminados hacia la transición democrática, haciendo nuestro el compromiso de libertad, justicia, solidaridad y el trabajo creador. Creemos firmemente en el perdón que se entiende y realiza en la justicia.

    @luisbarraganj

  • Bienvenida a Los Salias, María Corina – Por Ana María Lara

    Bienvenida a Los Salias, María Corina – Por Ana María Lara

    Este 20 de diciembre María Corina Machado recorrió parte de nuestro municipio. Su energía y compromiso por la construcción de una nueva Venezuela nos llenó de esperanza para continuar en esta lucha por la LIBERTAD. Fue recibida por comerciantes y vecinos, preocupados ante la incertidumbre de ver fracasar sus sueños, ante la desesperanza de ser limitados por un régimen implacable en su política por destruir los hogares de nuestra Venezuela.

    San Antonio de Los Altos, municipio caracterizado por ser mayoritariamente habitado por la llamada clase media, ve desmejorada su calidad de vida, víctima de «políticas» económicas que parecieran destinadas a eliminarla. Esa es una clase media que se resiste a formar parte de la pobreza no sólo material sino de conciencia, que se niega a perder sus valores y principios a cambio de migajas, que creció y se formó para que el trabajo honesto recompensara sus esfuerzos.

    En este municipio Los Salias, territorio de ciudadanos libres y activos, no nos cansamos de vencer obstáculos para lograr la Venezuela libre y próspera. Este es un espacio que ha demostrado que no sólo basta el voto, sino el espíritu de lucha, animados por el compromiso del CAMBIO con honestidad.

    Este es el municipio de ciudadanos libres que te dijo: “Bienvenida, María Corina, a estas montañas que te vieron crecer”.

    Ana María Lara, coordinadora de Vente Venezuela en Los Salias.

    @Anetxuve

  • De las de torero (a) – Por Luis Barragán

    De creativa y corajuda fue justamente calificada la actividad en las redes, pues, se trataba de denunciar en las puertas del propio Palacio de Miraflores al régimen, exigiendo que Nicolás Maduro se marche. Y es que, con pasmosa serenidad, arribaron al lugar los dirigentes y parlamentarios para escenificar la protesta, la necesaria protesta en la Venezuela económica y socialmente dislocada.

    La sede se ha convertido en uno de los más poderosos tabúes del régimen, el mismo en casi veinte años, ahora roto por la valerosa oposición democrática. En otras latitudes, a veces con dificultades que confirman la regla, transitar y manifestar ante un despacho semejante, forma parte de la vida rutinaria. Sin embargo, desde los tiempos del consabido antecesor, reafirmado patológicamente por su sucesor, entre nosotros el sitio adquiere una sacralidad absurda que, por cierto, hacia 1992, disparando a mansalva, no tuvieron reparo alguno en mancillar.

    Hoy, incluso, emplean sendos escudos humanos para la defensa imaginaria de un sanguinario ataque, por siempre presumido, aunque se trate de dejar una simple correspondencia, entreteniendo también a los más jóvenes en campamentos que garantizan algún plato de comida, anticipándoles un relato prefabricado del heroísmo que hace de toda gracia una morisqueta. Quizá un  buen campo de estudio para la psicología social, el histórico inmueble suscita y revela grandes traumas para y de sus ocupantes y,  necesario es reconocerlo, para y de algunos sectores de la oposición que le hacen el juego a los terribles especialistas oficiales en la materia: acaso, el país heredó esa particular visión, regocijo y angustia que tuvo Chávez Frías, quien – al parecer – pasó por la Casa Militar, imprimiéndole una perspectiva distinta a la que tuvo, por ejemplo, Pérez Jiménez, un celador que hizo construir y avecinar el Palacio Blanco de Luis Malaussena, demolido el modesto edificio que albergó al ministerio de Guerra y Marina.

    El video de Richard Blanco, ampliamente difundido, muestra la llegada y el retiro del grupo que también habló por el firme y decidido mensaje de María Corina Machado, seguida Franco Casella, Luis Somaza, Freddy Guevara, David Smolansky, Rafael Veloz y Ramón Flores, entre otros líderes de Vente Venezuela, Voluntad Popular y ABP. Lo hicieron en forma pacífica, absolutamente desarmados, asistidos únicamente por la verdad, con el temple y la determinación que impone una realidad cada vez más pavorosa, yendo directamente al centro de los miedos que explican a la casta privilegiada que dice gobernarnos, pretendiendo arrastrarnos a todos al precipicio.

    Por una circunstancia involuntaria, llegamos tarde a la cita que muy probablemente tendrá una importante significación histórica a la hora de concluir los postreros capítulos del régimen. Alguien dirá de las “bolas (u ovarios) de torero (a)” que se tuvo en un país devastado por los saqueos, bajo la mirada complaciente de un régimen que apuesta por la anarquía.

    @luisbarraganj

  • No se justifica – Por Valeria Cazorla Flores

    No se justifica – Por Valeria Cazorla Flores

    Escuché a dos personas hablar sobre una situación: país. Escuché mucho, pero solo una cosa me sorprendió, que hasta el sueño me quitó. Citando lo que escuché: «Deberían salir a la calle todos los malandros de Venezuela para defender la nación y sacar a Maduro de Miraflores».
    Yo me pregunto: ¿La apatía de muchos Venezolanos tendrá límite? ¿La primera forma de salida que se les viene a la mente es que otro solucione el problema?  ¡Inexplicable!. Después de varios minutos tratando de darle sentido a esa idea y dicha reacción de persona, logré responder la pregunta: muchas personas a mi alrededor -incluyéndome- están desesperadas por la situación actual del país, pero NUNCA les he escuchado aportar una idea tan criminal como esa.
    Toda desgracia en Venezuela tiene su razón de ser, son inaceptables y no se les
    encuentra justificación por ningún lado, y más si tiene que ver con el régimen (o MUD traidora).
    _ Imponer prohibición de salida del país y quitar de manera automática la condición de diputada por ser la voz más enérgica del parlamento venezolano ha sido la muestra clara de una dictadura que se ha venido estructurando desde hace muchos años. ¡No se justifica el abuso de poder!
    _ Los venezolanos estamos acostumbrados a luchar por lo nuestro. Claro está que eso no lo sabe Henrique Capriles, quien en el 2013 aceptó una derrota que no era de él, sino de otros; con ello decepcionando a millones. ¡No se justifica la falta de valentía!
    _ Un 2014 donde perdimos a 43 hermanos venezolanos y miles que hoy siguen detenidos. Culparon directamente a Leopoldo López, quien no es más que otro privado de libertad por el régimen de Nicolás Maduro ¡No se justifica la represión!
    _ Un 2014 crucial para Venezuela donde una vez más traicionan la confianza de los venezolanos, iniciándose un diálogo de paz entre régimen y oposición (sin agenda, sin condiciones, sin respeto) ¿Entonces en el 2016 nos piden apoyar otro diálogo? ¡No se justifican los intereses propios sobre los de recuperar Venezuela!
    ¡No se justifica nada que ayude a dar oxígeno al régimen!
    Entonces nos piden esperar hasta enero, dejando que Nicolás Maduro siga «improvisando», humillando y hundiendo al venezolano. Con esto caigo al principio, con el pensamiento criminal: hoy Ciudad Bolívar está siendo sometida a una brutal anarquía, usando a su favor la falta de dinero, el hambre, la miseria; siendo realmente esto un vandalismo que ha destruido el presente y el futuro de comerciantes que se han esforzado trabajando. ¿Realmente creen que los malandros defenderán la nación? Es triste y criminal pensar así…
    «Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción». Simón Bolívar
    @CzrlValeria
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