Por
el ojo de una aguja
Pareciera
mentira, pero muchas veces un mal es necesario, ante la salida que pudiera
estarse buscando afanosamente. Venezuela ha clamado a gritos una “Libertad”,
que hemos visto desfilar, y que muchas veces ha desvanecido nuestras
esperanzas, valor éste que han llevado consigo los venezolanos y que hemos
combinado con fuerza y coraje.
Estamos
frente a una luz, al final del túnel.
La
fiebre China (COVID 19), pareciera traer consigo un “despertar” ante una
situación venezolana, que muchos han ignorado por conveniencia, y que a otros,
nos ha tocado vivirla y soportarla, sin remedio alguno. Hasta ahora, no hemos
sabido nada más sobre el COVID 19, no sabemos si los casos se han extendido, si
se han hecho estáticos, si hay suministros o no de implementos médicos; nada se
informa, nada se dice, unas y otras informaciones no confirmadas, pero que no
nos dicen, ni dejan claro como se ha venido manejando la situación de
emergencia sanitaria en el país.
Ahora
bien, paralelo a esta situación, hay una que si sabemos y la conocemos todos
los venezolanos, y es que actualmente nos preguntamos con respecto a la llamada
“CUARENTENA” ¿Qué se hará? O ¿Qué hará el régimen en relación a los
suministros de alimentos, comida en todo el país, cuando para nadie es un secreto
que tenemos una complicación grave, con relación al suministro de la GASOLINA en
varios estados de Venezuela? No sé si exageraría al decir que en toda Venezuela
(suministro exclusivo para los enchufadisimos).
Somos
sabedores también, de que el abastecimiento de los Centros de Producción de la
comida (llámese hortalizas, verduras, otros) lo hacen los estados: Táchira,
Mérida, Trujillo (Occidente del país) y que algunas zonas montañosas del Táchira
como La Grita, San José, Pregonero, entre otras, se unen a la producción de
estas hortalizas, para ser suministradas al país. Entonces, la pregunta es:
¿Cómo se llevarían la producción de estos alimentos a los Centros de consumo?
No
obstante, una gran parte de la población venezolana requiere por lo menos,
hacer una comida al día, sin menoscabo del hambre que produce estar en casa sin
otra alternativa. Pero no es menos cierto y somos conocedores, de que no hay
gas para cocinar, sin tasar que la leña es escasa, más aun para quienes vivimos
en centros poblados y urbanizaciones. La electricidad no es un servicio con el
cual se cuenta, porque lejos de tener “apagones”, tenemos son “alumbrones”.
El
agua (vital liquido e imprescindible para mantenernos un tanto a salvo con lo
del CORONAVIRUS) es un servicio inexistente, en algunos estados del país.
Cabe
señalar, además, que Venezuela es un país, lastimosamente, sin financiamiento,
por cuanto este régimen en sus 21 años de poder manejó, la abundancia de
nuestros recursos “con escasez de criterio”, por lo cual terminaron con todo a
su paso. Por otra parte, y de verdad “asusta”, la crisis que atraviesa nuestro
país, no es un solo problema como muchos otros países atraviesan actualmente.
Tenemos una crisis, que arrastramos, en todas las categorías y
que ahora se le suma, el enfrentar el COVID 19, porque ya el sanitario lo
teníamos hace mucho tiempo, en nuestro sistema de salud (hospitales,
desabastecidos, sin infraestructura, en precarias condiciones, de implementos,
e instrumentos) y paremos de contar.
Venezuela
se enfrenta a un gran depredador frente al resto de plagas que le han azotado y
que ha venido arrastrando, frente a la mirada impávida de muchos, desde una
crisis social extrema (hambruna, sin precedentes), económica (caída de los
precios del petróleo, jamás comparables en dimensiones históricas, no hay flujo
de dinero, no hay financiamiento, no hay inversión, entre otros), una política
manejada con cohabitadores en proporciones inexplicables para nuestras
generaciones y las venideras. Pese a que el régimen, ha pedido cacao al FMI,
déjenme decirles, desde mi humilde óptica, que no creo posible sea otorgada tal
ayuda frente a las tantas humillaciones y perplejidades que el régimen mantuvo
con este organismo.
La
diferencia entre Venezuela y muchos
países que hoy están pasando por esta crisis humanitaria (Colombia, Perú,
Argentina, Chile, Ecuador, Brasil, sin menosprecio de los países
europeos) es que ellos están luchando por un solo problema que agrede el
Sistema de Salud, mientras que nosotros tenemos miles de dificultades que
arrastramos hacen ya dos décadas. El inventario que mucho de estos
países nombrados pudieran hacer sobre alimentos, nos deja a nosotros “dando
pena”, claro competimos con la caja CLAP. Por cuanto Venezuela, no produce nada
actualmente, NO HAY COMIDA, no hay
alimentos, para sostener una cuarentena, ni en los hogares, ni en los anaqueles
de los supermercados.
Por
otra parte, esta cuarentena dará un “jaque mate” a quienes se ocupan de llenar
arcas, como los cuadros militares, por ejemplo, que viven del “martilleo” y el
“chantaje” en alcabalas y puestos fijos de la guardia, la razón: no hay en esta
cuarentena, flujo de tránsito aéreo, terrestre y marítimo, es ínfimo. Es decir,
que el narcotráfico, y el tráfico del
oro, es nulo en los actuales momentos.
Ahora
bien, ante una situación donde todas las bases que sostienen al régimen, se
tambalean, lo que podemos esperar es, una estampida masiva de todos los que
comulgan con este poder usurpador,
cuidado, podemos estar a la puerta de LA LIBERTAD con grandes sacrificios.