“Igualdad”
Libertad,
igualdad y fraternidad. ¿Cuántas veces esas palabras han salido en cada
revuelta social y a pesar de ello siguen siendo slogans de campañas presentes y
probablemente futuras?
Contradictorio
que esas palabras fueron la base filosófica de La Revolución Francesa, una de
las revoluciones que marca la ideología del proceso independentista de las
jóvenes Repúblicas Americanas en el siglo XIX. Revolución que termina convirtiéndose
en una monarquía y en la expansión de un nuevo imperio.
Nuestro
estilo de vida en occidente, la apertura y discusión de las distintas
corrientes del pensamiento han permitido permear ideologías nefastas como el
socialismo del siglo XXI que vive hoy Venezuela, cuya principal arma
propagandista y populista es la igualdad.
¿Se es posible ser iguales?
Francisco
de Miranda en su proclama de Londres 1801 exclama: “Un gobierno libre mira todos los hombres con igualdad; cuando las leyes
gobiernan, las solas distinciones son el mérito y la virtud”.
Anatómica,
sexual, ideológica, política y espiritualmente somos diferentes, pero en una
sociedad establecida bajo el imperio de la ley somos iguales en las normas que
se aplican a cada individuo, en derechos, en responsabilidades y en la
capacidad de cada uno hacerse tan virtuoso como pueda y lograr los méritos que
se trace.
El socialismo
del siglo XXI, plantea una igualdad tentadora a las masas, la igualdad
económica; dio el papel de enemigos a empresarios y emprendedores y dio el
papel de víctima al “pueblo” defendido por el estado Robin Hood para la distribución
igualitaria de la riqueza.
Sobre
esta igualdad en la distribución de los bienes y la riqueza Von Mises en La
Acción Humana escribe:
“La escuela de derecho natural afirma que
los hombres, biológicamente son todos iguales, teniendo en consecuencia cada
uno inalienable derecho a su cuota parte de los bienes disponibles. El primer
aserto hallase contradicho por la realidad misma, el segundo, seguido hasta sus
últimas consecuencias, conduce a tales absurdos que sus defensores acaban
dejando de lado toda consistencia lógica”.
Von Mises (1949).
El
mundo occidental ha avanzado en materia de igualdad, inclusive en Venezuela, la
constitución vigente, las leyes y tratados, los delitos poseen penas
equivalentes para cualquier ciudadano, cualquier ciudadano tiene exactamente
los mismos requisitos para construir una empresa en Venezuela que otro, no se
discrimina el acceso a la identificación, educación, ejercicio de su
sexualidad, su religión, desempeño de profesión u oficio, acceso al sistema de
salud, trabajo, servicios básicos, esparcimiento y diversión.
Hoy
en Venezuela lo que está escrito en ley, es letra muerta. El sistema de
administración de la justicia se encuentra en agonía, hoy existe una violación
permanente y por “igual” de los derechos de todos los ciudadanos, hoy todos los
sectores económicos en Venezuela sufren con “igualdad” la carencia de
combustible, de energía, servicios y calidad de vida. Hoy vivimos el claro
ejemplo de que la igualdad socialista es la igualdad en la penuria.
Por
ello como sociedad debemos insistir en la formación ciudadana, es el primero de
muchos pasos para el desarrollo y el planteamiento en este espacio para una
igualdad que nos permita crecer y asumir los retos globales en los años por
venir es la igualdad ante la Ley.
@bdjab