Autor: Claudia Macero

  • Tiempo de Palabra – Por Carlos Blanco G.

    Tiempo de Palabra – Por Carlos Blanco G.

    Estado de ganancias y pérdidas
    Un resultado electoral con respecto al cual todos sus participantes dicen haber ganado confirmaría la idea de que hubo una «fiesta democrática», como la denominan los próceres escarlata, antes que el enfrentamiento existencial en el tremedal en que el régimen ha convertido a Venezuela. Hay muchos criterios para medir victorias y derrotas, algunos de los cuales son confeccionados con chicle conceptual como para que, al final, siempre se salga glorioso. El procedimiento es simple: se fija un objetivo preelectoral y, de no alcanzarse, después de las elecciones se dice que el objetivo era otro. Es como si un corredor que se propone ganar los 100 metros planos cuando no gana dice que, en todo caso, iba de primero en los treinta metros iniciales.

    Para evaluar el resultado electoral reciente hay una premisa esencial, sin la cual la cuenta de los votos es engañosa. Esa premisa es que estas elecciones, como nunca antes que ya es mucho decir, estuvieron signadas por el fraude, el ventajismo, el abuso inmisericorde con los recursos del Estado, el empleo de Pdvsa, gobernaciones y alcaldías rojas, ministerios y milicias, para que el oficialismo se impusiera. Por estas razones, aun cuando no se sepa nunca ni se pueda estimar con precisión cuánto habrían obtenido las fuerzas democráticas, lo cierto es que el resultado conocido distorsiona la voluntad popular. Está atravesado por la barbarie y el despojo. También allí se produjo un saqueo. Además, existen informaciones sobre los consabidos incrementos milagrosos en municipios situados más allá de más nunca, situaciones ahora mantenidas bajo prudentes silencios.

    Ese fraude sistemático y sistémico, organizado por el Estado en su conjunto para impedir la disputa por el poder que supone una democracia, es lo que hace que una parte indeterminada e indeterminable de la votación opositora del 14 de abril se haya decantado hacia la abstención. Cientos de miles consideraron que su voto había sido escamoteado en abril y volvería a serlo en diciembre. Con la comprensión de estos fenómenos, con respeto a los que se abstuvieron por razones políticas y sin insultarlos, la votación obtenida por los candidatos opositores adquiere una dimensión formidable.

    Nadie puede decir, salvo los tontones de la historia folletinesca, lo que habría ocurrido de no haber ese fraude sistémico. Lo que sí se sabe es que aun con su existencia es majestuosa la fuerza de una sociedad que quiso expresarse a través del voto. Tuvieron que promover saqueos; quebrar metódicamente centenas de comercios; tuvieron que llevar el déficit fiscal hasta el paroxismo; tuvieron que inyectar más de 70% de liquidez adicional este año que licuó aún más la fortaleza del bolívar «fuerte»; tuvieron que allanar inmunidades, perseguir dirigentes, sacar sus esbirros de las cuevas policiales; regalar lo que no les pertenecía; hurtar lo que pertenecía a otros; y, con todo eso no pudieron doblegar la voluntad democrática del país que buscó expresarse con su voto. Solo en este marco se deben valorar en toda su corpulencia las victorias y derrotas de la oposición.

    Pero hay problemas… porque lo que estaba en discusión era el 14 de abril

    Causa preocupación que las cifras del CNE se tomen por su valor facial, sin considerar los elementos señalados. Si fuese verdad que las cifras del Ministerio de Elecciones del régimen reflejan la voluntad del electorado habría más razones de las existentes para preocuparse. Esas cifras reflejarían no sólo una disminución del número de votos absolutos respecto a los obtenidos el 14 de abril (alrededor de 2.5 millones) sino también relativos cuando la diferencia porcentual entre el gobierno y la oposición pasa de poco más de 1% hasta alrededor de 11%. Así tomadas las cifras se habría configurado una derrota respecto al objetivo planteado que fue el de ganar en votos populares y, a partir de allí, solicitar una rectificación perentoria de Nicolás Maduro o, en su defecto, la renuncia al cargo que usurpa.

    Si no se cuestiona la trampa estructural, el resultado de esta elección tendería a confirmar que no fue Capriles sino Maduro el que ganó en las elecciones del pasado abril. Para el régimen era de vida o muerte que la diferencia proclamada por el CNE el 14-A se incrementara, como en efecto lo hizo; pero, no cuestionar los fundamentos de esa elección conduce sin ambages a un barniz de legitimación de la función presidencial hasta ahora tenida como usurpación por las fuerzas democráticas fundamentales. Ya se oye el gimoteo de quienes pugnan por el reconocimiento.

    Por cierto, se critica a Capriles por haber dicho que el 8-D era un plebiscito. Es una crítica injusta porque toda elección en el marco de una sociedad polarizada, se proclame o no, es en la práctica un plebiscito. Hasta una elección sindical o gremial lo es hoy.

    LA RENOVACIÓN. La desatención y la arrogancia de dirigentes de la MUD respecto a las recomendaciones rectificadoras de la Comisión presidida por Arístides Hospedales (diciembre 2012) llevaron a no considerar escenarios como los que resultaron el 8-D. Por esta razón parece haberse admitido el resultado enunciado por el CNE como la genuina expresión de la voluntad del electorado, por lo cual se proclama la victoria con el clamoroso triunfo en ciudades significativas pero se obvia la promesa de obtener la mayoría de los votos populares, palanca para plantear el reemplazo constitucional de la usurpación actual.

    Sin elecciones establecidas en un período de casi dos años vuelve la pregunta clave sobre cómo reemplazar en forma constitucional el régimen. Esa pregunta tenía una respuesta hasta el 8D cuando, con la mayoría de votos, se exigiría la renuncia de Maduro. Podría ser ahora la Constituyente, pero esta salida requiere una estrategia, por ahora brumosa.

    Hay una tarea inmediata para impedir que los alcaldes electos y gobernadores sean (o continúen siendo) figuras más bien simbólicas, dado el despojo de competencias que sufren y el abuso que configura la creación de protectorados imperiales como los que agobian Miranda y Caracas. La lucha por recuperar los derechos conculcados en esas alcaldías y gobernaciones es una bandera de corto plazo. Al lado de estos objetivos están otros en un ámbito mayor, la lucha por la defensa de la integridad territorial que desarrolla la llamada Movida Parlamentaria con el Esequibo, la lucha por los derechos humanos y la libertad de los presos políticos, la defensa del salario de los trabajadores, esperan por una dirección política más decidida e inclusiva.

    Finalmente, no parece congruente pasar de pedir la partida (incluida la de nacimiento) o la renuncia a Maduro antes del 8D a decir que lo que se le pide es diálogo. No estaría demás explicar el giro dialéctico que va de «vete, Maduro» a «conversemos, Maduro», no vaya a ser que la gente se confunda.

    Twitter @carlosblancog

  • Legitimidad – Por Diego E. Solórzano

    Legitimidad – Por Diego E. Solórzano

    «La legitimidad se desarrolla cuando la sociedad tiene credibilidad en las instituciones y acciones del Estado. Cuando un gobierno se ve necesitado apelar a la manipulación, el amedrentamiento y la amenaza, a la violencia, el miedo, el fraude, etc. para lograr sus fines, entonces el Estado ha perdido legitimidad.» Vanessa Sánchez

    Es un error querer torcer la voluntad de los ciudadanos manipulando sus intenciones en los pasados comicios del 8D. Sabemos que el voto no elige sino donde los que controlan el sistema electoral nos lo permiten, o donde algunos exigimos con coraje condiciones para que el voto verdaderamente elija, pero en definitiva ninguno quiere renunciar al derecho que significa votar.

    Por eso es que aunque votemos no le entregamos legitimidad a Maduro, porque sabemos que las instituciones y acciones del Estado están corrompidas y recurren al fraude y la coacción para lograr sus objetivos. Aceptar que Maduro es legitimo porque el 8D votaron la mayoría de los venezolanos es caer en el discurso y el propio juego de este régimen, que necesita desesperadamente sentirse legitimo. Votar o no votar no cambiará el hecho de que el 14 de abril de 2013 Maduro se robó las elecciones en complicidad con instituciones completamente sumisas a este régimen totalitario.

    La fuente primaria de legitimidad es la sociedad, pero es un error querer tergiversarlo y decir que es el voto. Es la sociedad, su aceptación de las leyes, la obediencia civil, la aceptación moral (y no necesariamente legal) de las acciones e instituciones del Estado, y no el voto lo que le da legitimidad a un gobierno. Si, es cierto que en situaciones democráticas el voto es una expresión de la voluntad de la sociedad, y sirve para entregar en gran parte legitimidad a un gobierno, pero en regímenes totalitarios como el que vivimos desde hace tiempo en Venezuela esa voluntad es muchas veces torcida mediante el fraude y la coacción hacia un resultado único, entonces ante la duda es la propia voluntad de los ciudadanos y no el voto lo que da legitimidad. Un gobierno es legitimo no porque una institución (por cierto, miembro del propio gobierno como el CNE) así lo decrete, sino porque nosotros como ciudadanos lo aceptamos.

    De allí la necesidad de repetir a cada momento desde el régimen y desde algunos sectores de la MUD que han caído en el juego de ellos, que Maduro es legitimo porque participamos en unas elecciones con el mismo CNE. Confiamos en el voto, en la institución que representa el voto, pero no confiamos en el CNE ni en las instituciones ilegitimas que son cómplices de la debacle que vive nuestro país.

    Para finalizar, es importante mencionar que el voto es necesario, pues debemos luchar cada espacio político, pero no es suficiente, porque cuando el voto es vulnerado, queda la resistencia activa como medio de protesta pacífica.

    «Uno es pequeño frente al estado pero cuando la sociedad en su conjunto se une en una sola voz su fuerza es más fuerte que la de mil cadenas del Estado.»

  • Diputados de la Unidad Democrática proponen Ley de Defensa y Desarrollo de la Fachada Atlántica de Venezuela

    Diputados de la Unidad Democrática proponen Ley de Defensa y Desarrollo de la Fachada Atlántica de Venezuela

    Mas de 30 diputados de la Mesa de la Unidad, incluyendo a los integrantes de la Movida Parlamentaria, consignaron este martes 10 de diciembre ante la Secretaría de la Asamblea Nacional el proyecto de Ley para la Defensa y Desarrollo de la Fachada Atlántica de Venezuela.
    Esta iniciativa de los parlamentarios surge para proteger toda la fachada atlántica, que según el articulo 2 se  define como el espacio geográfico integrado por el Estado Sucre, el Estado Delta Amacuro y el Territorio al Oeste del Río Esequibo, incluyendo los espacios terrestres e insulares, las áreas marinas y submarinas y el espacio aéreo y aeroespacial que les correspondan,  frente a las pretensiones expansionistas de Guyana.
    Igualmente, el proyecto de Ley resalta la necesidad de llevar la venezolanidad y el desarrollo a través de los programas sociales a la frontera, mediante instituciones civiles a los habitantes de las zonas adyacentes al territorio en reclamación y ratifica la defensa irrenunciable de los derechos de Venezuela en el Esequibo, así como la búsqueda de un arreglo práctico, pero anteponiendo los intereses de la nación por encima de cualquier acuerdo de cooperación.
    La iniciativa de Ley representa el compromiso de los diputados frente a los ciudadanos civiles y militares de ejercer la soberanía, a través de la labor legislativa proponiendo un marco regulatorio para la Defensa y Desarrollo de la Fachada Atlántica, resaltando la nacionalidad de los ciudadanos nacidos en el Territorio Esequibo, para que éstos puedan acceder a sus documentos de manera ágil y expedita, a través de la representación en la Asamblea Nacional mediante la elección de un diputado en dicha zona.
    La diputada María Corina Machado, en nombre de la Movida Parlamentaria y de los más de 30 diputados de la Unidad que suscribieron el proyecto, expresó que «frente a un gobierno débil, incapaz de garantizar la paz interna y mucho menos la integridad del territorio, que no es capaz de protestar frente a las agresiones de Guyana, aquí estamos los diputados dispuestos a defender a Venezuela y sus derechos y por ello presentamos una Ley innovadora, prioritaria y urgente».

    Descargar Proyecto de Ley Fachada Atlántica

  • ¿Y ahora qué? – Por Gabriela Amorín Padilla

    ¿Y ahora qué? – Por Gabriela Amorín Padilla

    Son muchísimas las lecturas que se le pueden dar a los resultados del pasado domingo, cada quien lo ve desde su ángulo y sus intereses, lo cierto es que quienes tratan de convertirlo en fiesta democrática y victoria avasallante, aún no han entendido lo que ocurre en Venezuela.

    No pretendo hacer ningún análisis de los resultados electorales; primero porque me aburre y segundo porque no me sorprendieron en lo más mínimo. Creo que ya se han hecho suficientes diagnósticos derivados de resultados electorales, pero son pocas las estrategias efectivas que se han tomado en consecuencia; basta con ver los resultados de cada elección para darse cuenta.

    Yo no estoy de acuerdo en que el país está dividido en dos. Venezuela está mucho más fragmentada.

    Quisiera aprovechar este espacio y ocasión para otro tipo de reflexión. Llegó la hora de que los ciudadanos repasemos seriamente nuestro destino como venezolanos que queremos seguir viviendo en este país y hace mucho que debimos hacerlo. Lo cierto es que el régimen ha arreciado la persecución y la violencia, los problemas del país se han exacerbado y el año que viene no hay elecciones (en teoría).

    Recordemos que la MUD fue creada para fines electorales, aunque muchos hayan llegado a confundirlo. Entonces, ¿cuál es su rol el año que viene? La autocrítica si bien no ha sido muy practicada por quienes integran la Mesa de la Unidad, es algo que deberían considerar llevar a cabo de una vez por todas y peor que eso ha sido la poca tolerancia a críticas externas, lo cual es verdaderamente más grave.

    Muchos errores se han cometido muchas veces, pero pocos han sido corregidos, ni siquiera han sido admitidos, sobre todo en el sector de la oposición, quienes parecemos habernos vuelto expertos en análisis rebuscados para sacar ánimos de donde ya no quedan y adjudicarnos victorias de consolación sin ver el panorama completo, sino a penas una toma cerrada.

    La MUD ha querido tener el rol de instancia política, controladora de absolutamente todas las decisiones de todos los actores políticos de la oposición. Primer error. No es secreto para nadie que la Mesa de la Unidad está más fragmentada que unida y que los pesos políticos de los partidos dentro de ella son todo menos equitativos. No es secreto para nadie que lo que no está bajo su control o no pueden capitalizar intentan opacarlo o descalificarlo.

    ¿Qué harán el año que viene? No lo sabemos, pero podemos deducir que será muy difícil porque ciertamente no han sabido combatir fuera del terreno electoral y lo que se viene para Venezuela requerirá mucho más que campañas electorales y fiestas democráticas.

    El tiempo de hablarle claro a la gente llegó hace mucho y ellos han decidido ir corriendo la arruga, quizá por miedo, quizá porque no saben hacerlo, quizá porque quieren ocultarlo o de repente porque no terminan de entender que en Venezuela hay una dictadura que cada vez que nos lleva a elecciones no busca sino legitimarse y atornillarse más en el poder, si es que pueden atornillarse más.

    El primer paso para construir la Venezuela que muchos quisiéramos tener, no es ganar unas elecciones, porque mientras estemos bajo el yugo de un régimen como el actual, difícilmente lograremos realizar algún tipo de gestión, aun cuando resultemos victoriosos en comicios. El primer paso para reconstruir a nuestro país, es derrotar a la dictadura; más adelante tendremos tiempo para ocupar alcaldías, gobernaciones, etc. Es imposible logar una victoria electoral sin antes haber conseguido una victoria política.

    Si la MUD desea sobrevivir debe reconsiderar muchos elementos; debe reestructurarse, prepararse y trabajar en función de la lucha que le toca enfrentar, una lucha política, no electoral. O se replantean, o desaparecen, o seguiremos condenados a esta dictadura que no hará sino empeorar.

    En cuanto a los liderazgos que componen la Mesa de la Unidad: es el momento oportuno para renovarlos y sobretodo legitimarlos. Construir una verdadera concertación democrática equilibrada, en donde partidos grandes o pequeños, de derecha o de izquierda, puedan entrar al juego pero con el único compromiso de derrotar la dictadura y no ocupar parcelas. Lamentablemente algunos no han pasado de ser solo candidatos; la brecha entre un líder y un candidato es mucho más grande de lo que se piensa y aquí deberíamos comenzar a revisar esos conceptos, sobre todo porque el liderazgo que Venezuela necesita, requiere cualidades que se ven poco en estos días.

    Es momento de que el pueblo reclame un liderazgo de altura, pero sin olvidar lo que como ciudadanos nos corresponde hacer, porque también es cierto que nos hemos ‘achinchorrado’ esperando que los dirigentes ‘salven la Patria’, sin que haya rodado ni una gota de sudor por nuestra frente. Pero la culpa no se le puede seguir echando a la gente, a la abstención, al pueblo que es flojo, consumista, cómodo o resignado; que cada quien en Venezuela asuma su responsabilidad, sus limitaciones, sus errores y sus capacidades. Llegó el momento de enfrentarse a la dictadura reconociéndola como tal, utilizando el leguaje, las herramientas, las acciones y los liderazgos que requiere esta cruzada. El año que viene es (esperemos) una tímida oportunidad para intentar estrategias diferentes a las ya practicadas, para ver si se generan resultados distintos. De no ser así, algunos tendrán que acostumbrarse a vivir en comunismo y dictadura, y otros a llorar a Venezuela desde muy lejos. (Guayoyoenletras.com)

    Gabriela Amorín Padilla

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    @Graby_

  • ¿Y ahora qué? – Por Eddie A. Ramírez S.

    ¿Y ahora qué? – Por Eddie A. Ramírez S.

    El petroestado controlado por los rojos  no pudo doblegar a la mitad del país que se identifica con la alternativa democrática. Quienes detentan el poder  no pueden presumir de una victoria el 8D, pero tampoco  quienes hemos aceptado el liderazgo de la MUD.  El domingo en la noche presenciamos algo ya visto. De un lado un Diosdado chabacano y un  Maduro grosero  que insultó a Capriles, a  Ledezma, a  Ismael y a Ramón Guillermo Aveledo y, por el otro, discursos de altura  de un Ledezma felicitando al adversario que derrotó contra viento y marea,  y de un Capriles clamando por la unidad de los venezolanos y por el diálogo.

    Como de costumbre, el CNE se hizo de la vista gorda ante las extralimitaciones  de los oficialistas al utilizar los recursos del Estado y muchas máquinas fallaron. El Plan República  toleró la presencia de motorizados amedrentadores en muchos centros de votación y el mayor general Padrino López dio una declaraciones que no venían al caso alabando a Chávez  y atacando al “imperialismo”.  Los rojos siguen abusando del poder. Entre otros atropellos cabe citar que no permitieron votar a Oswaldo Álvarez Paz, camionetas de Pdvsa acarrearon  votantes oficialistas,  Maduro se retrató  con sus  candidatos y detuvieron a la alcaldesa y al candidato de la Unidad del Municipio Freites de Anzoátegui.

    A pesar de todos los factores adversos la alternativa democrática logró imponerse en las principales capitales de los estados. Maracaibo, Valencia, Barquisimeto, San Cristóbal, Mérida, Maturín, Barinas, La Asunción y el Distrito Capital votaron en contra del régimen. Esto demuestra que quienes predicaron la abstención no tenían razón.   ¡Bravo por los ciudadanos de la tercera edad y por el centenario Jacinto Convit que salieron a votar! ¡Tarjeta roja para quienes se abstuvieron!Los resultados electorales no nos extrañan ya que enfrentamos un régimen totalitario que tiene un latifundio mediático y compra conciencias sobre todo en pequeñas  ciudades y pueblos cuya vida económica gira alrededor del presupuesto nacional.

    La participación fue la más alta registrada para una elección municipal, pero considerando la polarización era de esperar fuese más elevada.  Ahora habrá que reflexionar por qué  el discurso político no llega a muchos ¿Acaso debemos seguir ofreciendo más de lo mismo que  el oficialismo? ¿Sería conveniente predicar la necesidad de un nuevo Contrato Social, en el que el petroestado no tenga la influencia actual, como señala Isabel Pereira en su libro “La quiebra moral de un país¨?A pesar de que hemos  sido partidarios de convocar una Constituyente,  hoy consideramos  que debe posponerse. Sin  duda en el primer semestre del 2014 se acentuará la crisis económica y  social, y el oficialismo experimentará más grietas. Debe mantenerse la MUD incorporando algunas personalidades independientes. Los abstencionistas deben reflexionar sobre la insensatez que cometieron.

    Ningún demócrata debe decaer. Entendamos que los rojos no cejarán en su empeño de acabar con la propiedad privada,  ni en su intento de ideologizar a nuestra juventud. El país está en manos de unos bárbaros que no creen en la meritocracia, ni en los principios y valores de nuestra civilización. La Gente del Petróleo rechazamos el llamado Plan de la Patria y seguimos presentes y comprometidos  en la lucha por lograr un mejor país. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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  • La oportunidad que Capriles dejó escapar – Por Alfredo Meza

    La oportunidad que Capriles dejó escapar – Por Alfredo Meza

    Hay muchas maneras de evaluar los resultados de las elecciones municipales en Venezuela, pero la más importante es la sumatoria de votos nacionales obtenida por los bandos enfrentados desde hace 15 años. Poco le vale a la opositora Mesa de la Unidad (MUD), la alianza de partidos contrarios al chavismo, ufanarse de controlar las alcaldías más importantes del país si la brecha que lo separaba del Partido Socialista Unido de Venezuela aumentó de 1,49% en las elecciones presidenciales de abril a 3,2% con el 97,52% de los votos escrutados. Si se suma a esa cuenta la contribución de los aliados la brecha se ensancharía a 6,52%. El plebiscito planteado por la oposición terminó ratificando a Maduro. La reacción de su líder, Henrique Capriles, es quizá la prueba de la aceptación de la derrota. La noche del domingo prefirió no interpretar los números para reivindicar un avance que no es tal. Más comedido el gobernador del estado Miranda se centró en otra realidad que también gritan los números: ninguno de los bandos puede reivindicarse como triunfador cuando las diferencias en muchas ocasiones ni siquiera llegan a dos dígitos. Con su discurso Capriles se ha colocado por encima de las pasiones de sus seguidores, que en medio del evidente retroceso en el voto nacional suelen apelar al ventajismo en la campaña y a la evidente parcialidad del Consejo Nacional Electoral (CNE) para explicar los resultados.

    El gobierno es quien administra el situado constitucional, que proviene principalmente de la renta petrolera, y suele ser especialmente vengativo con aquellas regiones y municipios contrarios. No envía los recursos a tiempo o establece gobiernos paralelos. Valgan dos ejemplos. En 2008 Hugo Chávez decidió restarle poder y presupuesto a la alcaldía metropolitana de Caracas nombrando una jefa de gobierno del Distrito Capital, un autoridad no escogida de manera democrática en elecciones. Su discípulo Nicolás Maduro ha seguido el ejemplo para poder penetrar el electorado fiel a Capriles.

    Después de su precaria victoria de abril nombró al canciller Elías Jaúa como “protector del estado Miranda”, que gobierna al líder opositor, y presidente de Corpomiranda, una instancia con presupuesto asignado por el gobierno central que construye obras que luego reivindica el oficialismo.

    Una vez conocidos los resultados de las municipales queda la sensación de que la oposición equivocó la estrategia al desactivar la protesta popular en abril. Tres días después de los estrechos resultados, Capriles, que estaba convencido de que había sido el ganador de la contienda presidencial, decidió suspender una caminata hacia la sede de la autoridad electoral para entregar las pruebas que soportaban sus fundadas presunciones. Ordenó entonces a sus seguidores que se quedaran en casa haciendo sonar las ollas mientras que un grupo reducido se encargaba del formalismo del reclamo. Había entonces un gran temor al costo político de asumir el poder por medio de una vía distinta a la establecida en la Constitución venezolana. Entre el lunes 15 y el martes 16 habían fallecido 9 personas y otras 78 estaban heridas. Profundizar aquello tal vez se hubiera convertido en el baño de sangre que traicionaba la vocación pacífica del líder opositor.

    Dirigentes opositores como Leopoldo López o María Corina Machado mostraron entonces y ahora su desacuerdo con esa estrategia. Ambos señalaron la conveniencia de acompañar el reclamo institucional con la presión en la calle, sin que eso significara un atajo golpista. Se sabía de antemano que la impugnación de los resultados presidenciales no prosperaría. El Gobierno mantiene en un puño a los demás poderes públicos y nadie procede sin el visto bueno de Miraflores. Capriles confiaba entonces que el desastre económico legado por diez años de controles pudiera revertírsele al Gobierno. Las encuestas mostraron entonces un leve descenso en la popularidad de Maduro. Pero cuando el 8 de noviembre el jefe del Estado decidió iniciar un plan para regular todos los bienes y servicios empezó a ser mejor evaluado por el electorado. Parte del resultado obtenido por el Gobierno en las municipales obedece a la simpatía con la que se apreció la confiscación y remate de mercancías que ocurre en Venezuela desde hace un mes.

    Los economistas aseguran que las medidas económicas pueden tener éxito en el corto plazo, pero que a la larga la inflación volverá a rebrotar como la mala hierba. Tal vez entonces llegue la oportunidad de Capriles de retomar con fuerza la opción de solicitar un referéndum revocatorio de su mandato en 2016. Hoy ese plan no luce factible porque es evidente que Maduro atraviesa su mejor momento desde que asumió la vacante dejada por su padre político. A pesar de su precaria oratoria, se desenvuelve mucho mejor y se permite conjeturas sobre su destino como Presidente. Desde hace unas semanas, cada vez que se dirige a su público, siempre deja una idea en el aire: “Yo estaré aquí al menos hasta 2019”. (El País)

  • El objetivo es el poder – Por María Corina Machado

    El objetivo es el poder – Por María Corina Machado

    El objetivo es devolverle el poder al pueblo de Venezuela. Solo así podremos construir una sociedad democrática, justa, próspera, libre y soberana.Ello requiere asumir que enfrentamos una dictadura dispuesta a todo para conservar el poder, que somos mayoría los venezolanos que ansiamos un cambio de gobierno y de modelo de sociedad y que aunque hemos luchado admirablemente, no ha sido suficiente. Es la hora de avanzar reorientando la lucha.

    El régimen pretende tapar su ilegitimidad -de origen y de desempeño-, su incompetencia y el rechazo popular utilizando sus tramposos resultados electorales para imponer la sumisión total. El Plan (de destrucción) de la patria es la evidencia de ello.

    Los resultados del 8D no solo no alteran mi convicción de que somos mayoría, la confirman. Mientras votaba, acompañaba a los venezolanos de la frontera que lo hacían rodeados de guerrilleros, a los empleados públicos y a quienes dependen del Gobierno para subsistir que contra su voluntad lo hacían «acompañados», a los que no votaron porque los «migraron» de centro de votación o «dañaron» sus máquinas, a los que les disparaban desde su tierra natal cuando cruzaban el río Táchira para venir a ejercer su derecho. El abuso, el ventajismo y la trampa han plagado éste, el proceso electoral más inescrupuloso que hayamos vivido.

    Las fuerzas democráticas libramos una lucha titánica contra este régimen. Pero asumamos la lección del 14A, ratificada el 8D: al enfrentar una dictadura, no basta ser mayoría y ganar elecciones para lograr el cambio en el poder.

    Mi alegría por los triunfos heroicos desde la Alcaldía Metropolitana hasta Guasdualito, no es menor por reconocer que los resultados no son satisfactorios. El 8D se constató que la sociedad democrática resiste a pesar de la arremetida anticonstitucional y fraudulenta del régimen, pero el objetivo no es resistir sino derrotar al gobierno despótico.

    Es la hora de que nuestra generación política exponga y lidere una ruta clara, aunque no sea fácil, hasta la democracia. Una solución que cumpla 3 condiciones. Civil, porque la iniciativa nace de los ciudadanos y que con su firmeza obtiene el respaldo de las instituciones, incluyendo las Fuerzas Armadas. Efectiva, porque implica no solo un cambio de caras o de políticas, sino una transformación profunda del modelo y sus valores. Y oportuna porque es inmediata; el país no aguanta ni 6 ni 3 años en esta dirección.

    Hagamos una reflexión y una rectificación a fondo, preservando la unidad como condición esencial. El objetivo no es consolidarnos como alternativa democrática. El objetivo es lograr el poder. 

    [email protected]

    @mariacorinaYA

  • Tiempo de Palabra – Por Carlos Blanco

    Tiempo de Palabra – Por Carlos Blanco

    Zoológico cívico-militar
    Las especies cívica y militar suelen ser asociadas de cuando en cuando para justificar procesos de diverso y hasta contradictorio pelaje. El régimen de Chávez y su desleída aunque amenazante continuación, acostumbran reclamar su condición cívico-militar cuando, en realidad, podrían ser mejor descritos dentro de la subespecie de amotinados-troperos.

    Un movimiento cívico-militar implica un reconocimiento de los valores ciudadanos y también del valor institucional de los militares, muy especialmente por su subordinación al poder civil, que no es solo el reconocimiento de la voluntad condensada en las figuras de elección popular, sino en la asimilación profunda de los valores de la civilidad, uno de los cuales es el reconocimiento que a su primacía rinde la institución militar.

    El 23 de enero de 1958 fue un movimiento cívico-militar. Aunque los oficiales alzados contra Pérez Jiménez fueron los que definieron la situación entre el 1 y el 23 de enero, rápidamente presentaron sus armas ante el nuevo poder que emergía con los partidos, los héroes civiles que pasaban al primer plano, y, sobre todo, ofrecieron sus armas para garantizar la prevalencia de la civilidad que emergía a tientas con pasos a veces infantiles. Ese movimiento en el cual concurrieron oficiales y líderes políticos tuvo la misión de reforzar el papel de estos últimos y de enaltecer su función.

    MILITARES Y MILITARISMO. Cuando existe un genuino movimiento cívico-militar el proyecto implica el fortalecimiento de la ciudadanía y de la institución militar al servicio de la civilidad y rechaza el militarismo que es el uso anticiudadano del militar. Cuando este, lejos de ser soporte del lugar de lo civil, se convierte en su sustituto y en su amenaza, lo que hay es militarismo rampante.

    El militarismo es enemigo de la institución militar. La corroe, la corrompe y la destruye. Obsérvese a los oficiales rojos, a esos frenéticos generales, capitanes y tenientes, activos o retirados, que cumplen la función de depredadores de la ciudadanía. Esos que amenazan a opositores; esos que prevalidos de la corte de guardaespaldas y soldados que los rodean, maldicen, injurian, se llenan la boca con el lenguaje de los verdugos y los carceleros. Personajes que pregonan las maldades de un capitalismo al que no renuncian y las virtudes de un socialismo que no entienden.

    Esos militares militaristas están desentendidos de las necesidades de la institución militar porque el militarismo implica la destrucción de la institución como tal y la emergencia de grupos armados, militares o no, por ellos controlados. El militarismo emplea la fuerza contra la civilidad para obtener sumisión; emplea la fuerza contra los militares para obtener la destrucción de la institución como tal. Es el brazo de los jefes del motín para ejercer la fuerza bruta contra la población civil, potencialmente insurrecta, que clama por democracia y libertad.

    EL MANDO (IN) CIVIL. En un régimen como el actual, el valor cívico desaparece. Las normas, los valores, los principios -el de la libertad, en primer lugar- son piezas que se mercadean por el ejercicio directo, desnudo y furioso del poder. El lenguaje que usó Chávez, el que ahora usa el custodio de su tumba, y el que emplean los funcionarios gubernamentales, es el arma más importante con la cual destruyen la civilidad. Cuando un teniente sin credenciales, encumbrado por la vorágine, se atreve a espetar a un ciudadano el cognomento de «ladrón» sin que medie acusación, juicio o proceso alguno, y sin que tenga consecuencias para el acusador, destruye con su verbo impune no sólo la presunción de inocencia, sino el esfuerzo civilizador centenario de esta patria. Esos que gobiernan no son constructores de país sino patanes con o sin uniforme que destruyen en forma simultánea lo civil y lo militar.

    Una de las formas que adquiere el irrespeto a la institución militar es pretender que aumentos de sueldos, bonos y otras prebendas, resuelven lo que inquieta a los oficiales. Es un doble error: por una parte, alientan la idea -como en el resto de la población- de que el objetivo es tener más dinero y, en consecuencia, tener más bienes; por cierto, en contra del voto de pobreza que los enfundados en Armani y Gucci le reclaman a los demás como ideal revolucionario. Por otra parte, ofenden a los beneficiarios, les transmiten la idea de demandar su apoyo a cambio de regalías que, de todos modos, son insuficientes. Baste decir que un general con su sueldo no puede comprarse un automóvil.

    VENDRÁ DE TODOS MODOS. Sin embargo, un movimiento cívico-militar para rescatar la libertad y la democracia se hace necesario, en la medida en que se plantee el rescate del valor de la civilidad, de la ciudadanía y se proponga la reinstitucionalización de la Fuerza Armada. Nadie sabe cómo será el proceso en medio de este bochinche, pero las fibras civilizatorias que el país ha construido a lo largo de años están allí. Así como han sido estimulados los virus de la corrupción, el facilismo, el populismo, el resentimiento, que también viven en la conciencia de los pueblos; se pueden estimular las células del crecimiento cívico, de la vergüenza ante el saqueo, del sentido pleno de dignidad del trabajo productivo y honrado. Porque es verdad que hubo saqueadores (persisten en los altos niveles del Estado) pero también hubo quienes se enfrentaron y hasta destruyeron objetos del saqueo para evitar que el robo diera impropias satisfacciones.

    Para que se rescate la civilidad se requiere un liderazgo abnegado, honrado, que se niegue a hacer lo que critica en el adversario. También es indispensable un liderazgo militar que rompa con el militarismo, capaz de superar este bolivarianismo falso y tropero, para rehacer una institución necesaria en un país que se encoge por la acción de las guerrillas, el narcotráfico y las vivezas de los vecinos.

    El régimen encubre con lo cívico-militar una concepción cínico-tropera, pero un esfuerzo cívico-militar genuino es una tarea que está por delante para la recuperación de la civilidad y de la institucionalidad en la FAN.

    En toda la vida democrática 1958 a 1998 hubo conspiraciones y seducciones, tentaciones y caídas, pero existió una institución ahora destruida en elevadísimo grado. Esa institución que existió, pudo sobrellevar y superar errores de sus comandos naturales y del liderazgo civil. Así se necesita una Fuerza Armada capaz de superar sus propias fallas y la de sus jefes electos y esto será una tarea cívico-militar. También lo será la recuperación de la libertad y la democracia.

    No dejaría de ser paradójico pero tal vez también gratificante que así como el movimiento democrático progresivamente se apropió de los símbolos de la patria, la bandera en primer lugar, también al final fuese el que reivindicase la unión cívico-militar para restablecer la democracia.

    Twitter @carlosblancog
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  • María Corina Machado: “Los venezolanos tenemos una forma especial de rendirle un homenaje a Mandela, votando por la paz, la libertad y la dignidad”

    María Corina Machado: “Los venezolanos tenemos una forma especial de rendirle un homenaje a Mandela, votando por la paz, la libertad y la dignidad”

    La diputada hizo un llamando a todos los venezolanos a salir a votar con conciencia y responsabilidad. Destacó que los ciudadanos deben estar muy atentos durante todo el proceso de votación, particularmente en el momento del cierre de las mesas y de la auditoria ciudadana.

    María Corina Machado acudió temprano a ejercer su derecho al voto en el colegio Elena de Bueno en Los Chorros, desde allí envió un mensaje a todos los venezolanos. “Yo reflexionaba esta mañana cómo el mundo entero hoy le hace un homenaje a Nelson Mandela y los venezolanos tenemos una forma única, especial de rendirle un homenaje, cada voto es un voto por la paz, por la libertad, un voto por la dignidad, es un acto de rebeldía y es un acto de esperanza en esta Venezuela que juntos construimos, porque la mayoría de los venezolanos entendemos que compartimos valores de justicia, de lealtad, de superación, y desde luego, de dignidad y libertad” declaró la diputada a la Asamblea Nacional.

    “Quiero enviar un mensaje muy claro y desde mi corazón a todos los venezolanos, a los ciudadanos civiles y militares, en estas horas Venezuela esta demostrando el país en el que queremos vivir, con una auténtica y profunda democracia en la cual las instituciones están al servicio de los ciudadanos” agregó María Corina.

    La dirigente parlamentaria destacó que es muy importante que los ciudadanos luego de votar deben estar atentos que el proceso electoral se cumpla tal y como lo establecen las leyes y la Constitución Nacional. “No hay mejor día para ejercer, no solamente nuestro derecho a votar, sino también a defender nuestro derecho a elegir, por eso es fundamental que entendamos como ciudadanos que no basta con votar, para defender y ejercer nuestro derecho a elegir debemos hacer también otras acciones. Es necesario que el día de hoy cada venezolano acudamos consciente de lo que este voto representa y acompañemos el proceso, muy particularmente en el momento del cierre de los centros de votación. Es allí cuando estén cerradas todas las mesas que se procede a la selección aleatoria de las mesas y de las cajas que serán abiertas, proceso que es público y que yo invito a todos los ciudadanos a acompañarlo con conciencia y responsabilidad” señaló Machado.

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  • Diputados de la Unidad se solidarizan con la familia del General Lozada Saavedra: “Exigimos respuesta del régimen sobre su paradero”

    Diputados de la Unidad se solidarizan con la familia del General Lozada Saavedra: “Exigimos respuesta del régimen sobre su paradero”

    Los Diputados de la Unidad Democrática María Corina Machado, Delsa Solórzano y Luis Barragán, se reunieron este sábado con familiares del general retirado Ramón Antonio Lozada Saavedra, quien se encuentra desaparecido desde el pasado 26 de Noviembre, cuando fue sometido por un grupo de hombres fuertemente armados en las adyacencias de la urbanización El Paraiso.

    Los parlamentarios ofrecieron todo el apoyo a familiares y amigos del General Lozada Saavedra, exigieron una respuesta inmediata al régimen de Nicolás Maduro y señalaron que llevaran el caso a instancias internacionales, de ser necesario.

    “Este es un mensaje para la familia militar, un hombre que ha servido con honor a la patria no puede ser abandonado por sus compañeros y tampoco lo será por quienes somos los representantes de los ciudadanos militares y sus familias. A las madres, esposas, hijas, hermanas, novias, sepan que no están solas, aquí estamos los diputados de la Asamblea Nacional con ustedes, en su lucha” declaró la diputada María Corina Machado desde la urbanización Montalbán, lugar de residencia del General Lozada.

    “Ya van 11 días que no sabemos nada de mi hermano, el fue un militar de carrera, una persona honesta, un ser humano ejemplar. Pedimos una respuesta inmediata a las autoridades, no descansaremos hasta que aparezca sano y salvo” señaló Elsa Lozada, hermana del General de Brigada desaparecido.

    “Nuestra familia esta sufriendo una angustia y un dolor muy grande, queremos pedirle solidaridad a todos los familiares de los militares que compartieron la carrera de armas con mi padre, que se pongan en nuestra situación. A las Fuerzas Armadas, donde mi papá sacrificó 30 años de su vida, le solicitamos su apoyo de corazón” expresó Marlon Lozada, hijo del General Lozada Saavedra.

    Los familiares del General desaparecido aseguraron que no creen que su caso forme parte del hampa común, pues nadie ha hecho contacto con los familiares. Agregaron que continuarán visitando las sedes de los organismos de seguridad del DIM, GAES, Sebin y Cicpc las veces que sea necesario para dar con el paradero del General Ramón Lozada.

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