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El análisis de Miguel Ángel Martínez Meucci sobre la transición: Tenemos una oportunidad extraordinaria para cambiar el modelo de Estado

By 13 marzo, 2026marzo 14th, 2026No Comments
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El politólogo Miguel Ángel Martínez Meucci considera que la extracción de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero constituye un punto de inflexión en la crisis venezolana y abre un proceso político excepcional que podría conducir a una transición democrática. “Fue la extracción de un individuo. Es una acción de fuerza que sin duda se constituye como un punto de inflexión y que abre la posibilidad de una transición”, afirma en una entrevista en La Gran Aldea. 

Doctor en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid y antiguo profesor de la Universidad Simón Bolívar, Martínez Meucci ha dedicado buena parte de su carrera académica a estudiar los procesos de negociación y resolución de conflictos. En los últimos años también se ha involucrado en la lucha democrática venezolana como asesor político, acompañando a la plataforma liderada por María Corina Machado y Edmundo González.

A su juicio, lo ocurrido el 3 de enero no fue una operación improvisada, sino parte de una estrategia geopolítica más amplia de Estados Unidos. “Hubo mucha planificación y todo esto responde a una visión a largo plazo”, sostiene. Según explica, dentro del nuevo enfoque de seguridad nacional estadounidense, Venezuela ocupa un lugar estratégico en el equilibrio hemisférico.

El analista subraya que la dificultad para interpretar el momento actual radica en la propia naturaleza del sistema chavista. “La dictadura chavista no es una autocracia convencional. No es una autocracia militar. Es un régimen que combina elementos totalitarios y cleptocráticos”. Por ello, considera que el proceso político abierto tras la salida de Maduro es “tan sui generis como la dictadura que se propone deponer”.

Uno de los principales desafíos, advierte, será desmontar el sistema de poder sin provocar el colapso definitivo de las instituciones estatales. “En el caso venezolano actual estamos hablando de instituciones estatales profundamente corroídas, debilitadas y permeadas por lógicas delictivas”. En ese sentido, afirma que la transición no consistirá simplemente en sustituir a las autoridades existentes, sino en emprender una reconstrucción institucional profunda.

Martínez Meucci sostiene que la presión externa ha sido determinante para abrir el proceso. “Sí, el uso de la fuerza. Esto se está haciendo bajo presión. Usted coopera porque coopera. Y punto”. Según su análisis, Estados Unidos buscaba que alguien dentro del propio sistema facilitara el inicio del desmantelamiento del régimen. “Estados Unidos quería a alguien que abriera la puerta por dentro, en vez de tumbarlo todo. Y apareció Delcy Rodríguez, alguien que estaba dispuesta a hacerlo”.

No obstante, el politólogo advierte que el proceso sigue siendo incierto. “La fuerza es el detonante. Ahora, si las razones que movilizan a lo que queda del chavismo para el cambio se reducen solo a la amenaza del uso de la fuerza, se tratará de un proceso político sumamente precario”.

Para Martínez Meucci, el éxito de la transición dependerá también de los tiempos políticos y de la capacidad de concretar avances en el corto plazo. “Las democracias no tienen mucho tiempo. Los demócratas responden al interés general, tienen que ofrecer resultados y están sometidos al escrutinio popular. Pero los autócratas no”.

El analista también reivindica el papel que ha tenido la movilización ciudadana en el origen del proceso político actual. A su juicio, el punto de partida real no fue la operación del 3 de enero, sino el ciclo de movilización democrática previo. “Para mí, la transición empezó en ese momento y no con la extracción de Maduro”.

Mirando hacia el futuro, reconoce que el país se enfrenta a una reconstrucción compleja tras años de deterioro institucional, económico y social. Aun así, sostiene que también se abre una oportunidad histórica para redefinir el modelo de Estado venezolano.

“Tenemos una oportunidad extraordinaria para cambiar el modelo de Estado”, concluye. “La tragedia no puede ser un sufrimiento inútil; tiene que ser la causa del aprendizaje y de la mejora”.