El régimen chavista encabezado por Nicolás Maduro ha hecho de la mentira una práctica diaria en la política nacional. Con el uso de este recurso ha creado una serie de afirmaciones carentes de veracidad, pero que le permiten justificar todas sus fallas, corruptelas e ineficiencia.
La guerra económica, el sabotaje eléctrico y el bloqueo del imperio son solo algunas de las invenciones utilizadas por el régimen para justificar políticas que han llevado el país al colapso en todos sus ámbitos. Para Maduro y sus siete jinetes del apocalipsis (Diosdado Cabello, Elías Jagua, Tareck El Aissami, Freddy Bernal, Aristóbulo Istúriz, Vladimir Padrino López, Jorge Rodríguez.), el fin justifica los medios.
La construcción del socialismo del siglo XXI no es otra cosa que el establecimiento de un régimen totalitario donde el cemento que se usa para su construcción es la mentira que cada día les resta la credibilidad y confianza necesarias para lograr su único objetivo: mantenerse indefinidamente en el poder, de los cuales son los únicos beneficiarios, pues el pueblo venezolano solo recibe migajas disfrazadas de políticas sociales. El régimen no conoce la ética, ni la moral como principios rectores de la política, más por el contrario los consideran innecesarias y un estorbo, pues el uso de la verdad es algo desconocido para ellos; solo usando la mentira se sienten cómodos y seguros. En fin, su más preciado tesoro, ese que les permite justificar todo, explicar todo, es la mentira, que a su vez es el recurso que los está desacreditando y está cavando la fosa donde sepultarán al socialismo del siglo XXI, esa gran mentira que una vez fue la esperanza de muchos venezolanos de una vida mejor.
