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La líder venezolana María Corina Machado aseguró que la presión internacional sobre el régimen venezolano no ha disminuido y que el proceso de transición política en el país avanza sin posibilidad de retroceso, aunque reconoció que el ritmo no satisface aún las urgencias de la población. «La transición es imparable», sostuvo. 

Durante una entrevista con Face the Nation de CBS, Machado expresó su agradecimiento al Gobierno estadounidense y al presidente Donald Trump, por su compromiso con la libertad de Venezuela. “En nombre del pueblo venezolano, estamos agradecidos con el presidente Trump y con Estados Unidos por todo su apoyo a la causa democrática venezolana.”

Resaltó que Venezuela será libre y que eso será también en beneficio de la seguridad de toda América.

En relación con la decisión de Estados Unidos de no involucrarse en nuevas acciones militares, sostuvo que eso no implica una reducción de la presión sobre el poder en Caracas. Según Machado, “no creo que la presión haya sido retirada; por el contrario, Delcy Rodríguez está siguiendo instrucciones dadas por Estados Unidos”.

Explicó que, tras la victoria opositora en las elecciones, su sector propuso una transición negociada, pero el régimen rechazó esa posibilidad. Según relató, “habíamos ofrecido, desde que ganamos la elección por una mayoría aplastante, que estábamos dispuestos a acordar los términos de una transición negociada. Ellos se negaron.”

Machado afirmó que la respuesta del régimen fue una escalada represiva sin precedentes. “En el país decidieron desatar la ola de represión más cruel y brutal”, señaló, y recordó que “ha habido miles de presos políticos” y que no existía voluntad de frenar esa situación hasta los acontecimientos del 3 de enero. A su juicio, “eso les envió un mensaje claro” y marcó un quiebre en la dinámica de poder. Desde entonces, dijo, “están empezando a darse cuenta de que las cosas han cambiado para siempre”.

Sobre el proceso político en curso, María Corina subrayó que el objetivo final es compartido por el pueblo venezolano y por el Gobierno estadounidense. “Lo que tengo muy claro es que el resultado final es el mismo”, afirmó, aunque advirtió que se trata de un camino complejo. Describió al régimen como “una estructura criminal que se ha entrelazado con los enemigos de Occidente: Rusia, Irán, China, Cuba, organizaciones terroristas extremistas como Hezbolá, Hamás, los carteles”, todos vinculados al entorno de Maduro y Rodríguez.

“El paso final tiene que ser un proceso electoral»

En ese sentido, explicó que el desafío consiste en “desmantelar esta estructura de la manera más ordenada posible”, y sostuvo que el paso final debe ser electoral. “El paso final tiene que ser un proceso electoral en el que podamos tener poderes legítimos: una Asamblea Nacional legítima, gobernadores, alcaldes y, ciertamente, el presidente.”

Al referirse a la situación de los venezolanos, Machado reconoció que los cambios aún no se traducen en alivios suficientes. Indicó que “había más de mil presos políticos el 1 de enero” y que, aunque el número disminuyó, “todavía hay más de 700.” Remarcó que “no se ha liberado ni a un solo preso político militar” y que existen detenidos desde hace décadas, incluidos “los tres policías metropolitanos” que llevan 23 años encarcelados.

Según Machado, las protestas y vigilias de familiares de presos políticos representan un fenómeno inédito. “Las madres de muchos de estos presos inocentes han estado en vigilias durante más de 23 días y noches”, algo que, aseguró, “era impensable antes del 3 de enero.” Para la dirigente, esto demuestra que “el pueblo venezolano está cada vez más empoderado”, aunque insistió en que es necesario avanzar para demostrar que no hay retroceso posible.

En el plano institucional, Machado reiteró que no reconoce a la actual Asamblea Nacional y afirmó: “No reconozco a la Asamblea Nacional como un poder legítimo.” Aun así, expresó su visión sobre el modelo económico futuro y sostuvo: “No queremos socialismo” ni que el Estado controle todos los medios de producción. Según explicó, el país necesita “Estado de derecho y garantías de largo plazo para la inversión extranjera y local”, además del regreso del capital humano que emigró. Recordó que “casi un tercio de nuestra población fue forzada a huir del país.”

Respecto a la flexibilización de sanciones y la reapertura de vuelos, Machado consideró que se trata de señales políticas. “Estas son señales dirigidas al régimen diciendo que esto va a avanzar y que no hay vuelta atrás”, afirmó, aunque aclaró que “ningún ciudadano estadounidense ni venezolano va a regresar a un país que todavía está bajo el poder del régimen de Maduro y el cartel.”

Sobre su situación personal, dijo que su vida habría corrido grave peligro si hubiese sido detenida antes de salir del país. “Probablemente habría sido desaparecida o algo peor”, afirmó. En la actualidad, considera que el régimen no se atrevería a atacarla debido a la presión internacional, aunque admitió: “No sé cuánta libertad de movimiento tendría dentro de Venezuela.”

Machado también se refirió a la relación con el presidente Trump y a las diferencias entre declaraciones públicas y conversaciones privadas. Aseguró: “Él entiende la naturaleza de este régimen”, y sostuvo que “Delcy Rodríguez es una comunista en quien nadie puede confiar.” A su juicio, las acciones del poder responden exclusivamente a la presión estadounidense y advirtió que, si esta se retirara, “volvería su lealtad a los regímenes que son enemigos de Estados Unidos.”

“Seré presidenta cuando llegue el momento»

En cuanto al respaldo popular, afirmó que “el 90% de los venezolanos quiere que este régimen se vaya de inmediato y vivir en un país con dignidad humana, justicia, libertad y solidaridad.” Para ella, el objetivo final es reunificar a las familias y permitir el regreso de los migrantes.

Consultada sobre su futuro político, fue clara: “Seré presidenta cuando llegue el momento, pero eso debe decidirse en elecciones por el pueblo.” Recordó que no pudo competir en los últimos comicios porque, según afirmó, “Maduro tenía miedo de enfrentarse a mí.” Definió el proceso político como “una lucha espiritual, una lucha existencial por Venezuela.”

La entrevista completa: