Los populistas utilizan todos los extremos que generen agrado en la sociedad.  Condenar la corrupción solo por un tema de moda y no tener un hilo conductual sobre la misma, es un acto de populismo. Condenan la corrupción ante ciertas circunstancias, a conveniencia del momento, pero no lo hacen cuando se incorporan diputados a la Asamblea Nacional faltando a la Constitución, violando la Ley, lo que viene siendo un atentado contra el ciudadano.

Merece la pena recordar que Hugo Chávez llegó al poder diciendo que iba a acabar con los corruptos, y él generó los mayores cuadros de corrupción que se han visto en la historia de este país. Entonces porque gritemos “maldita corrupción”, no significa que estemos siendo condenatorios de esta, sino que podemos estar usándolo como artículo utilitario para ganar en el sentir de la gente, pero en la práctica lo que estamos haciendo es apoyándola y aupándola.

Hablamos de la maldita corrupción porque suena rimbombante, porque da la sensación como si estuviésemos enardecidos, indignados; pero ¿cuál ha sido el hilo conductual en referencia a la corrupción?, ¿Cuándo se condenan los hechos de El Cucutazo?, porque hasta los momentos no hay sancionados, por el contrario, despidieron al embajador Humberto Calderón Berti, quien era el principal denunciante de este hecho de corrupción.

Entonces me pregunto: ¿no es corrupción cuando aprobaron los bonos 2020 que la misma Asamblea Nacional había declarado que eran ilegales? pero extrañamente se aprueba el pago de los intereses del mencionado bono para después decir que no eran legales, pero que ya habían cancelado los intereses. La corrupción es un tema ético. Debemos comenzar por la acción diaria y la coherencia en el discurso, actuar apegados a la ley; pero resulta que nos hemos vuelto cómplices de una u otra forma en estos hechos.

Debemos prestar atención a quienes rodean a nuestros liderazgos políticos, quiénes lo asesoran y acompañan y verificar si lo están haciendo desde los principios, valores y con ética. Tenemos que cuidarnos mucho de los populistas, porque la corrupción la utilizan como un artículo para ganar adeptos, pero no para rechazarla y condenarla categóricamente. Sino, para vivir de ella.

En estos momentos Venezuela reclama que reivindiquemos y humanicemos la política, desde la ética, desde los principios, los valores, desde la confianza con el ciudadano, pero no podemos generar confianza con el ciudadano actuando coyunturalmente; no podemos actuar y generar confianza si utilizamos los hechos de corrupción, de malversación, solo para quedar bien, solo para que sean artículos desde el discurso pero no de la acción diaria. Entonces, la corrupción también es un hito de los populistas.