Nunca antes en toda nuestra historia republicana habíamos estado sumergidos ante tanta miseria y dolor.

Venezuela, ese país que muchos veían como ejemplo, hoy es quizás el centro de atracción de la comunidad internacional, pero precisamente no por ser un ejemplo a seguir, sino por ser un conflicto para toda una región.

Nuestra nación se encuentra siendo víctima de un exterminio nunca antes visto.

La respuesta a esto se llama socialismo y tiene como resultado la diáspora más grande de América Latina, la inflación más grande de todo el continente, una nación con altos índices de pobreza, delincuencia y una de las peores crisis humanitarias en todo el mundo.

Así actúa el socialismo, de una manera silente, pero devastadora, llevando a las ruinas a todo lo que se le atraviesa en el camino.

El día a día de cada ciudadano venezolano es sobrevivir a un calvario sin fin. Y es así como la desesperanza ha estado presente día a día en estos últimos veinte años en Venezuela. Pero si algo ha demostrado el venezolano, es que ante las adversidades, la mejor mejor solución es superarlas.

Este Estado criminal ha demostrado lo peor que se le puede hacer a una nación, y no es algo de sorprender, ya que son narcotraficantes y terroristas.

Muchos se preguntaran cómo salir de esto. He aquí la solución, y es que decir que solos podremos salir de esta banda de criminales es mentirnos a nosotros mismos y a nuestros conciudadanos también.

Hemos llegado a un punto de no retorno, donde el socialismo inicia una fase final para poder sobrevivir, inicia el exterminio a cada ciudadano venezolano.

Esto no es algo que ellos se hayan inventado, sino parte de un libreto que ya estaba escrito y que llegó la hora de ponerlo en marcha.

Venezuela se encuentra en una quimioterapia, en la que la solución para salvarse y recuperar su libertad es el apoyo de la comunidad internacional activando el principio de responsabilidad de proteger (R2P).

No se trata de invadir a Venezuela, se trata de salvarla para que más nunca este arrodillada ante un paupérrimo régimen y verdaderamente pueda ser una nación libre y rica.

Pedirle a la comunidad internacional ayuda no es ser irresponsables, al contrario, es ser conscientes de que solos no podemos.

Son días difíciles, pretenden apagar al país en todos los sentidos, no solamente generando apagones para lograr caos, sino apagándole la moral a cada ciudadano.

No podemos acostumbrarnos a que lo que plantea el socialismo se haga una rutina en la cotidianidad del venezolano, ante las barreras tiene que aumentar nuestro coraje y valentía.

Nadie dijo que sería fácil, pero para poder lograr la tan ansiada libertad tenemos que derrotar al enemigo mayor, el socialismo.

El exterminio lo vamos a detener, sí, pero con ayuda de todos esos países que respaldan las democracias y libertades.

Nos tiene que quedar como lección, que cuando iniciemos la fase de reconstrucción de Venezuela, tenemos que ser cautelosos, no podemos aceptar más populismo.

El socialismo ni hoy, ni nunca funcionará en ninguna parte del mundo, siempre será devastador y humillante.

Venezuela merece un libre desarrollo, donde la meritocracia reine, donde la LIBERTAD sea lo más importante que tenga cada ciudadano.

Que nos quede como lección, ya que una vez que perdemos la libertad no sabremos cuándo la recuperaremos de nuevo.

Nunca más permitamos que este exterminio nos envuelva.

 

Ricardo Díaz Olavarría

Secretario Político de Vente Venezuela en Madrid.

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