¿Democracia sin partidos? – Por Williams Caballero López 

La democracia moderna posee muchas características, y una de ella es la organización de los ciudadanos en plataformas políticas y de expresión de la más humana y común diversidad de pensamientos.

Los partidos políticos encierran —o por lo menos así debería ser— tesis programáticas, visiones de sociedad, concepciones de la vida y del quehacer público, son centros de organización, planificación y activismo.

Tal vez en los tiempos de Grecia podía existir o concebirse una democracia sin partidos, y esto era por la baja densidad poblacional y por el sectarismo con que se hablaba de democracia, ya que en  esos días las mujeres no opinaban, los esclavos tampoco, y existía una especie de segmentación de quien podía ejercer y participar en el sistema democrático.

Hoy en día la situación en el mundo es diferente. La democracia es el libre ejercicio de facultades legales y constitucionales de una determinada población, y ésta se organiza en partidos, fundaciones, organizaciones no gubernamentales y demás estructuras para ser partícipes en los debates públicos propios de este sistema.

Es decir, en la actualidad no puede existir una democracia sin partidos políticos.

Las organizaciones son fundamentales para que sirvan de tribuna y herramientas para los cambios que cada quien propugna, según sus ideales y principios, para el mejoramiento continuo de una nación puntual.

¿Y por qué hablamos de este tema? ¡Fácil! Los venezolanos estamos en presencia en todo paso más para que se consuma al 100% la instauración de la dictadura que ya está andando en sus pininos iniciales.

El régimen busca la desaparición, por lo menos legal, de los partidos que conforman la Unidad Democrática en Venezuela.

A través del Consejo Nacional Electoral el régimen pretende no sólo descabezar, sino desmembrar todas las organizaciones  políticas del país.

Quieren constituir un gobierno sin oposición.  Quieren la instauración definitiva de la dictadura en toda la expresión de la palabra.

Porque —y no podemos tener miedo en denunciarlo— no podemos seguir hablando de democracia o mascarada democrática mientras que los partidos, que son la organización política de la ciudadanía, se encuentran vetados por ley o por interpretaciones de la camarilla que controla el Estado.

¿Democracia sin partidos? ¿Democracia sin oposición? ¿Democracia sin elecciones justas? ¿Democracia sin opciones reales de cambio de gobierno? Señores, en Venezuela existe una dictadura que actúa como tal, y que busca la hegemonía total de la sociedad y de la institucionalidad.

Antes, por lo menos, el régimen se escudaba en elecciones cada vez más amañadas, pero hacía la pantomima del proceso de consulta. Ahora ni eso.

Maduro y su gente huyen de unas elecciones presidenciales, no quieren un eventual proceso regional, ni local. Ellos desean seguir mandando y esta vez sin el aval de la sociedad, solo contando con la fuerza de las bayonetas y de unas instituciones corrompidas.

@wcaballerolopez

Comments

comments